Del corralito catalán y de la posibilidad de que Mas tire la toalla

Aunque ha querido moverse en el campo de la prudencia, el gobernador del Banco de España Luis María Linde ha dejado la puerta abierta a que en Cataluña pueda producirse un “corralito” en el caso de que la situación política se complique y se produzca una escisión de España, un caso, ha matizado, que él considera “altamente improbable”, seguramente porque duda de que se llegue a ese paso de separación del territorio nacional.

Linde ha querido advertir, en el transcurso de un desayuno informativo, y a sólo unos días de las elecciones en las que se juega la independencia de la Comunidad autónoma, que una Cataluña independiente no tendría acceso a la liquidez del Banco Central Europeo (BCE) y ha insistido en que, en caso de secesión, la salida de la zona euro sería “automática”. Unas declaraciones que vienen a coincidir con las manifestaciones de la gran banca la semana pasada, especialmente de los Bancos catalanes (Banco de Sabadell y Caixabank) en las que advertía de la gravedad que supondría la salida del euro y del Banco Central Europeo (BCE), el organismo que presta financiación al sistema, con los graves problemas económicos, políticos y jurídicos que eso supondría.

Cuando Linde habla de una complicación de la situación política no sólo se está refiriendo al acto formal de la escisión de España, sino también a una gran inestabilidad política y social que la clase dirigente catalana no sepa resolver. Y con eso hay que contar, ya que conforme se acerca la fecha electoral, y todas las encuestas aseguran que los independentistas solo se colocarían por encima de la mayoría absoluta con el apoyo de la CUP (Candidatura de Unidad Popular, una organización política asamblearia independentista y anticapitalista), el desenlace para llegar a un acuerdo, elegir a un Presidente y formar un “gobierno de concentración” cada día que pasa se presenta más difícil y complicado. Y todo eso con acto mezclados con lo que llaman de resistencia civil.

Las encuestas indican un gran rechazo a la persona del actual presidente de la Generalitat Artur Mas, hasta el punto que según el último sondeo de Metroscopia para el diario El País, el 60% de los encuestados cree que no debería ser presidente de la Generalitat, porcentaje que se eleva hasta un 78% entre los votantes de la CUP, y un sorprendente 24% de quienes tienen pensado votar ‘Juntos por el Sí’, pero que creen que Mas no es el político para liderar el proceso que se abre el próximo domingo. Si a eso añadimos las reiteradas declaraciones de dirigentes de la Cup de que no están dispuestos a llegar a ningún tipo de pacto con Mas, la situación se complica.

En este sentido, el candidato de la CUP, Antonio Baños, acaba de hacer pública la posición de su partido “Si Mas se postura como Presidente votaremos que no”. Es más, insinúa que puede producirse el escenario que Mas tire la toalla y no llegue a postularse. ”Si jugamos a las hipótesis, están todas abiertas, incluida la de que ni se presente”. Para cualquier apoyo la CUP exige que el gobierno que se forme sea republicano no autonómico, que lo primero que haga sea la proclamación unilateral de independencia, y con tres exigencias: cero desahucios, cero privatizaciones y cero corrupción para levantar todas las alfombras.

Si Mas es vetado para dirigir ese gobierno, tendrá que adelantar los planes que tiene desde hace meses, de abandonar la política, y de marcharse, probablemente, a Estados Unidos o Canadá, a trabajar con Víctor Grifols, el artífice de la tercera empresa farmacéutica mundial que le ha apoyado durante toda su carrera y su proyecto: “no te acobardes ante el Estado”, llegó a decirle en público, durante la inauguración de una de sus plantas en Paret del Vallés.

En ese caso solo quedarían dos candidatos Oriol Junqueras, que haría realidad su sueño de ser el Presidente de la República independiente de Cataluña o Raúl Romeva, el bautizado como el Varoufakis catalán, ecologista y comunista y que nada que tiene que ver con el mundo de Convergencia ya que procede de Iniciative per Catalunya Verds (ICV) aunque es el que encabeza la lista de Mas.