Enfrentamiento entre oposición y Gobierno por los refugiados

La crisis de los refugiados amenaza con convertirse en un nuevo enfrentamiento entre la oposición y el Gobierno por el número de refugiados que España estaría dispuesta a acoger, según la petición que le ha hecho la canciller alemana Angela Merkel al presidente del Gobierno español Mariano Rajoy, que se encuentra de visita en el Norte de Berlín, en el castillo de Messeberg, invitado por la canciller alemana. La canciller antes de reunirse con el Presidente español amenazó con revisar los acuerdos de Schengen de libre circulación, una de las grandes conquistas para conseguir la unidad europea, sí no hay un equitativo reparto de refugiados entre los países de la Unión, según un sistema de cupo al que se han opuesto, hasta ahora, una decena de países de la UE.

España sólo está dispuesta a aceptar la mitad de los refugiados que le corresponden por el sistema de cupo, algo que ya ha sido criticado y contestado por el partido socialista que ha acusado al Gobierno de insolidario, de no tener sensibilidad con lo que está pasando y de no cumplir solidariamente como país. Frente a los algo menos de 2.000 desplazados a los que el Gobierno está dispuesto a dar asilo, la dirección del PSOE reclama que sean 4.000, como cifra que pide la Comisión Europea. Los socialistas consideran “razonable” que este contingente se reparta entre las comunidades autónomas y ciudades “en función de sus circunstancias” y de que el Gobierno ponga los medios suficientes para hacer posible esta acogida, que ha cuantificado en unos 110 millones de euros, cantidad que ha calificado de “ínfima”.

Estas cuotas se establecen sobre la base de la población y otros indicadores como la tasa de desempleo o las cifras de refugiados ya acogidos, por lo que otros países como Alemania, tendrán que hacerse cargo del 18% de estas demandas de asilo; Francia de un 14% o Italia de un 11%. Eso, en teoría, porque tanto Alemania que teme recibir nada más y nada menos que 800.000 refugiados como Italia, han sobrepasado esas cifras, mientras hay países como los países bálticos, Eslovaquia, República Checa, y Hungría que se niegan a recibir a ninguno por su bajo nivel de desarrollo y su alto nivel de desempleo, argumento éste último utilizado, también, por España que tiene uno de los más altos de la UE.

En 2014, España ofreció protección internacional a 1.585 personas, provenientes sobre todo de Siria y Ucrania, de las cuales sólo se les concedió el estatuto de refugiado a 384. Pese a esta dramática situación, la Unión Europea sigue sin facilitar vías legales para las personas que huyen de estos conflictos, lo que obliga a las personas refugiadas a arriesgar sus vidas en peligrosas travesías en el Mediterráneo, según señalan los responsables de CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado). España está a la cola de Europa en las concesiones de asilo ya que recibió menos del 1% de las 625.000 solicitudes que llegaron a la Unión Europea.

La UE está financiando su política sobre la migración con miles de millones de euros y hay que decir que la eficacia de esta política para contener el flujo de migrantes irregulares y, sobre todo refugiados, que durante los últimos meses se ha disparado es, en el mejor de los casos, cuestionable e ineficaz. Sin embargo, el coste en vidas humanas y sufrimiento es incalculable, y lo están pagando las personas más vulnerables del mundo, las que huyen de las guerras en las que algo tienen que ver los países europeos, las que creen en el derecho de asilo en los conflictos internacionales, las que quieren salvar su vida en peligro.

Y lo que se encuentran es que los Estados miembros de la UE incumplen las obligaciones internacionales y regionales que han contraído en materia de derechos humanos. Porque la UE en sí parece haber renunciado a sus valores y principios fundamentales, al hacer oídos sordos a las violaciones de derechos humanos que se comenten en sus fronteras. Su único interés, el interés de cada país, está centrado en la exclusión: construcción de vallas cada vez más altas, con más concertinas, con más material disuasivo, con mayor control de policías y ejercito, obligando a los que huyen a entregarse a las mafias, a los traficantes de personas que sólo les brindan un futuro de muerte, y explotación .

Por fin, después de lo que ha pasado en las últimas semanas, hay convocada una “Cumbre europea ¡urgente!”… para el 14 de septiembre.