Europa: La mayor crisis de refugiados desde la Guerra Mundial

Ha sido el fin de semana más dramático del verano, aunque en esta ocasión la actuación de la Marina Italiana y de barcos noruegos irlandeses y británicos ha impedido que, como hace dos semanas, decenas de inmigrantes hayan terminado ahogados y enterrados en el Mediterráneo. En las últimas horas han sido rescatados en el Mediterráneo más 4.500 inmigrantes que habían pedido auxilio desde una veintena de embarcaciones que navegaban a la deriva frente a las costas de Libia, al tiempo que, en Macedonia, entraban de forma violenta otros mil quinientos inmigrantes, la mayoría de ellos procedentes de Siria, sin que hayan servido de nada ni la declaración del estado de emergencia, ni las medidas de disuasión de todo tipo, en unas fronteras inundadas de refugiados que pretenden llegar a Serbia para distribuirse por otros países de Europa, especialmente Alemania, Bélgica (que tiene colapsado todos los centros de acogida) y países nórdicos.

Tal como estaba previsto desde hace semanas, la desbordada corriente de refugiados inmigrantes que intenta entrar en Europa está adquiriendo caracteres dramáticos, hasta el punto que se está empleando (caso de Macedonia, caso de Gran Bretaña) todo tipo de medidas y de instrumentos legales para evitar que esa masa cada vez mayor de refugiados intente entrar en una Europa que permanece pasiva y paralizada ante un problema al que no parece que se le encuentra solución, a pesar de todos los repartos de cuotas, ya que estamos ante la mayor crisis de refugiados desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Pero el gran problema no es la recogida dramática en el mar para evitar que el Mediterráneo continúe siendo la mayor tumba de seres humanos del Siglo XXI como lo es en la actualidad, sino la falta de una política común y de actitudes mínimamente solidarias, con los que están llegando huyendo con desesperación de la guerra de Siria, de los enfrentamientos en el estado fallido de Libia, de la situación en Afganistán, de las persecuciones del Estado islámico…No sólo es la búsqueda de un mundo mejor, es la huida de la muerte, del odio y de la guerra.

Cada país actúa como puede, sin ponerse de acuerdo en las cuotas establecidas por Bruselas y aplicando sus propias normas que normalmente tiene poco que ver con ese ideal de los que vienen huyendo buscando un refugio. Es, por ejemplo el caso de Italia que, junto a Grecia, es el país más afectado por esta llegada masiva de inmigrantes. En 2014, desembarcaron en Italia más de 170.000 inmigrantes. En estos primeros siete meses del año, más de 100.000. En los distintos centros de acogida, de Sicilia a Lombardía o Véneto, cada día se asiste a un total de 100.000 inmigrantes y, por tanto, ¿donde se encuentran los demás 170.000? La sospecha es que gran parte de ellos ha conseguido superar las fronteras nacionales llegando a los países de destino, donde tienen familiares o amigos, en el centro y en el Norte de Europa. En síntesis, los 170.000 inmigrantes se han marchado, han abandonado Italia.

“El gobierno está totalmente ausente en materia de inmigración”. Estas son las durísimas palabras del secretario general de la Conferencia Episcopal Italiana Nunzio Galantino, en una entrevista publicada en la página web de Familia Cristiana en la que el portavoz de los obispos apunta contra el gobierno, al que reprocha el trato que da a los inmigrantes. No basta con salvar a los inmigrantes en el mar para que la conciencia nacional se quede tranquila.

Una intervención que marca una escalada contra la política sin precedentes, por parte del número dos de la Conferencia Episcopal Italiana, descrito por los analistas vaticanos en perfecta sintonía con el Papa Bergoglio. “Nosotros salvamos a los inmigrantes en el mar, pero después no tenemos ninguna intención de acogerlos” reprende indignado el obispo. “Acabemos de una vez por todas con la petición al Papa de llevar a los inmigrantes al Vaticano. Es un mantra que no se puede seguir escuchando. Nosotros ponemos dinero de nuestro bolsillo, sin ganar nada con ello. Hacemos lo que el Evangelio nos impone hacer. Más bien es el gobierno el que está totalmente ausente” .

En cuanto a Grecia , el otro país más afectado por la llegada masiva de refugiados, la organización internacional Médicos sin Fronteras acusa al Gobierno de Txipras de mantener premeditadamente a los inmigrantes en condiciones precarias para quitar las ganas a nuevos, deseosos de repetir la misma travesía mediterránea hacia Europa. Atenas, sumida en una crisis económica total considera semejantes reproches carentes de sentido. El Gobierno griego está salvando a su país del colapso económico. Y la interminable avalancha de los inmigrantes poco ayuda a cumplir esta tarea.

La dura realidad es que la iniciativa de Bruselas sobre la distribución de los refugiados entre los miembros de la UE no ha encontrado repercusión positiva. Prácticamente todos los europeos están seguros de que la ayuda a los refugiados afectaría el bienestar de sus países…