El Parlamento español debate en torno a la Gran Boda Griega

No sé realmente por qué durante el debate parlamentario de este martes sobre el tercer rescate de Grecia, al que España contribuirá con 10.000 millones de Euros (ya hemos aportado nada más y nada menos que el 12% del total del rescate, es decir 36.000 millones de euros) me acordé de la película Mi gran boda griega que estuvo a punto de conseguir en el 2002 el Oscar al mejor guión original. Tan original que la película ni era una producción griega, ni estaba dirigida por un griego, aunque contaba con actores griegos, situaciones griegas, e, indudable, espíritu griego. De manera inesperada, este film de cine independiente, se convirtió en todo un éxito. Un éxito recibido, además, con cariño y simpatía.

Probablemente el recuerdo venga por esa situación en la que se ha producido el tercer rescate griego, debatido durante todo este martes en el Parlamento español, y votado afirmativamente, al final, por un total de 295 diputados del PP, PSOE, UPyD, Convergencia, Unió y parte del Grupo Mixto, con lo que, formalmente, sin que sirva absolutamente para nada, el tercer rescate queda aprobado, cuando Europa establece que los únicos parlamentos que son decisivos para que el rescate sea efectivo son los de Alemania, Holanda, Finlandia, Estonia, Lituania y Austria. Pero Rajoy que, en su momento no quiso que el rescate bancario se debatiese y aprobase en el Parlamento español, anunció en julio que quería que, en esta ocasión, ese tercer rescate pasase por el Congreso de los Diputados, por puro electoralismo.

Como la película Mi gran boda griega, ese tercer rescate que tantos problemas ha producido, no es un proyecto griego, no va a ser dirigido por un griego y, sobre todo, no va a ser controlado, por un griego, aunque los afectados, y los perjudicados, son griegos, las situaciones de precariedad y de sacrificio sean griegas y las consecuencias serán para Grecia, un país hundido económicamente, con la mayor tasa de pobreza de Europa, con una población infantil, castigada por la hambruna y con una de las tasas de suicidio más alta de todo el Continente, especialmente entre los jubilados, que viven entre la desesperación y el abandono.

Como adelantaba este cronista el pasado Lunes (El rescate griego abre los debates en el Parlamento) el guión anunciado se ha desarrollado según lo previsto. El Gobierno por boca del ministro de Economía y Competencia y el partido(en esta ocasión por boca de Vicente Martínez-Pujalte) han utilizado el debate para poner el acento en lo que más les preocupa desde el punto de vista electoral: el populismo y el contagio de Syriza en España, a través de Podemos. Y, la oposición, especialmente la que encarna el principal partido, el PSOE, en la necesidad de una nueva Europa con una eurozona, que tenga un gobierno y un Parlamento común como pretende el Presidente francés François Hollande, para lo que quiere, sobre todo, el apoyo de España e Italia.

De Guindos se ha centrado como era previsible en el populismo del gobierno griego, y ha destacado que la consecuencia principal de la política de Tsipras ha sido “generar espejismos y descontento social”. El titular de Economía del Gobierno de Mariano Rajoy, que ha sido el encargado de negociar por España en el Eurogrupo, ha afirmado que las políticas “irresponsables tienen un coste especialmente para los ciudadanos más vulnerables”. En su opinión y en la de algunos estudios que no ha citado, las últimas decisiones irresponsables, del Ejecutivo griego “podrían haber hecho bajar, al menos, cinco puntos del PIB”.

Por su parte el portavoz del PSOE Juan Moscoso, de acuerdo con el plan de refundación de la Unión que prepara Hollande para el Otoño ha enumerado una serie de medidas con las que, a su juicio, podría reforzarse la política económica de la Unión, como la unión bancaria -donde se incluiría un fondo de garantía de depósitos único- y fiscal -con impuestos armónicos y un seguro de desempleo complementario a disposición de los países-, así como ampliar el plan Juncker y crear un mercado de trabajo integrado, con el mismo salario mínimo e idéntica edad de jubilación.

En resumen: debate según lo previsto y votación según lo anunciado. Poco más se ha podido sacar en limpio de esta boda que Grecia ha hecho con la eurozona y que todavía no se sabe si puede terminar en divorcio y de la que se ha hablado ampliamente en el parlamento español y a la que España como regalo ha vuelto a contribuir…