Cataluña: del folklorismo de Guardiola a la desintegración de España

El rey Felipe VI, en el segundo encuentro que tiene con el Presidente de la Generalitat en una semana, le ha recordado en público y ante el Presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, de los vocales del Consejo, del ministro de Justicia, de la fiscal general del Estado, del Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, y de los miembros de la nueva promoción de jueces que han recibido sus despachos de mano del Jefe del Estado, que es ineludible el cumplimiento de la Ley, refiriéndose a la política de hechos consumados con los que Artur Mas pretende declarar unilateralmente, la independencia de Cataluña, tras las elecciones autonómicas del próximo 27 de septiembre, que él las ha convertido de forma ilegal en plebiscitarias.

Horas después de que trascendiese que el Rey, tras la audiencia del pasado viernes en el Palacio de la Zarzuela al político catalán tiene la impresión de que la posición del Presidente de la Generalitat es “irreconducible “, ha querido hacer un nuevo llamamiento a lo que es respetar las reglas del Estado de derecho y de la Constitución. “Para el poder judicial como para el resto de instituciones del Estado, – ha dicho – el respeto a la ley nunca ha sido ni debe ser un trámite, una mera formalidad, una alternativa. En su raíz más profunda, respetar la ley es fuente de legitimidad y la exigencia ineludible para una convivencia democrática en paz y libertad”. Palabras que el Presidente de la Generalitat ha recibido con total frialdad, con la misma frialdad con la que ha transcurrido el acto institucional en Barcelona, en unos momentos en que Cataluña quiere ser dirigida, por parte de los independentistas, hacia un enfrentamiento civil, entre partidarios y enemigos de la independencia .

Un enfrentamiento, que a pesar del folklorismo con el que fue acogida esa lista de la llamada sociedad civil en la está el entrenador del Bayer de Múnich Pep Guardiola, comienza a preocupar en una Europa debilitada por la situación griega, y por el crecimiento de partidos homologados con Syriza, a lo que ahora hay que añadir, el independentismo que puede tener un efecto rebote en Francia, Italia y otros países de la UE. Que Guardiola figure ahora en la lista de candidatos “Junts pel sí” (“Juntos por el sí”) es tan valiente como controvertido y, como mínimo, -asegura el periódico alemán Die Weld – inusual para un entrenador en activo, de cuyo trabajo debería formar parte la moderación de sus propios intereses.

Basta con echar un vistazo a su equipo actual: ahí juegan, sin contar al aspirante a canciller federal Philipp Lahm, otros españoles que probablemente opinen de otro modo sobre este tema que amenaza con partir en dos su país de origen. Así pues, el club de fútbol muniqués, que siempre ha jugado un papel en la política bávara, se topa ahora, también, con los inconvenientes de las relaciones españolas. Y este asunto es todo menos problemático. Que una nación, la parte de una nación o sea como sea que definamos a los catalanes, decida sobre su futuro libremente y por sí misma es algo que, en principio, debería ser legítimo en una democracia. Pero no por ello es automáticamente legal. La Constitución española no prevé la posibilidad de una secesión.

“Pero los defensores de la independencia -termina diciendo el periódico alemán en un comentario que titula “Guardiola juega a dos barajas”- consideran que esta prohibición tan sólo es un argumento más para demostrar que Cataluña está siendo tutelada por Madrid. En la visión del mundo de Guardiola, las elecciones del 27 de septiembre son el día decisivo en una larga lucha por la libertad, cuyo inicio se encuentra según la historiografía nacionalista en el año 1714, cuando las tropas borbónicas tomaron Barcelona y Cataluña perdió su libertad política. Cuando fue contratado por el Bayern Múnich, Guardiola también vio cierto atractivo en el contexto más amplio: porque en Cataluña está muy extendida la idea de ver a los bávaros como aliados rebeldes y por la oportunidad de poder comprender el establishment del país a través de este club alemán ejemplar”.

Mucho más carga política tiene el despacho de la Agencia Bloomberg que asegura que con las planes independentistas catalanes y con los distintos proyectos de reforma que los partidos políticos están preparando para encontrar un encaje de Cataluña en España, es posible que puedan abrirse las compuertas de lo que es actualmente el Estado español, algo que se quiere evitar porque, eso, sería la desintegración de un país cuyas fronteras no se han tocado desde el siglo XVII.