Así trabaja el CNI en caso de secuestros de españoles

El CNI (Centro Nacional de Inteligencia), con la colaboración del Ministerio de Asuntos Exteriores, el Ministerio del Interior y el de Justicia, se ha encargado, de forma operativa, del caso de los periodistas españoles desaparecidos en el norte de Siria, Ángel Sastre, Antonio Pampliega y José Manuel López, que según la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), entraron en el país en guerra el pasado 10 de julio para realizar reportajes, y dos días después se perdió el contacto con ellos en los alrededores de la ciudad de Alepo, cercana a la frontera con Turquía, donde se libran fuertes combates contra tropas leales al presidente Bashar al-Asad.

Fue durante estos combates, durante los que se produjeron numerosos muertos, cuando desaparecieron los periodistas españoles, freelance, que colaboran con medios extranjeros como la BBC, Le Monde, CNN, The Guardian, y con periódicos y medios nacionales como La Razón y Onda Cero. Estos últimos medios conocían la desaparición de los informadores, desde hacía días, y por consejo del Ministerio de Asuntos Exteriores, habían guardado un absoluto secreto. Secreto roto el martes por la tarde por la web de ABC, con la excusa de que la noticia estaba a punto de darla un periódico sirio. Este miércoles La Razón arremete contra el periódico de su competencia por no haber guardado la información, según habían pedido las autoridades españolas, que quieren que se observe la máxima prudencia a la hora de dar datos de dónde puedan encontrarse los tres españoles.

Es precisamente lo que ha vuelto a solicitar el ministro español de Asuntos Exteriores García-Margallo, que ha pedido extrema prudencia y ha recordado que muchos de estos “incidentes” que él ha vivido desde que es ministro se habían resuelto antes de que llegaran a conocimiento de la prensa. García-Margallo ha informado que se ha hablado ya con las embajadas de los países amigos de la región y que él personalmente ha mantenido una conversación telefónica con el enviado especial de Naciones Unidas para Siria, Staffan de Mistura. Hay que destacar que hasta ahora, todos los casos de secuestros de españoles por parte de grupos terroristas en el extranjero, se han resuelto satisfactoriamente, después de pagar el correspondiente rescate, algo a lo que se niegan otros países como Inglaterra o Estados Unidos. En este último país el presidente Obama ha dejado abierta la puerta para que las familias u otras instituciones y no el Gobierno, paguen por secuestrados, pero nunca el Gobierno.

En esta ocasión, como en otras, especialmente desde los secuestros de barcos pesqueros en la costa este africana, es el CNI el que se encargará, con información propia a través de sus sesenta antenas en todo el mundo, la colaboración con otros servicios, y la información de agentes sobre el terreno, de contactar con los supuestos secuestradores en una de las zonas más peligrosas del mundo. Actualmente en esa zona, aparte de los que tiene encarcelado el Gobierno sirio para evitar que se difunda cualquier tipo de información, hay más de una veintena de periodistas de distintas nacionalidades. El que más tiempo lleva es el norteamericano del Washington Post Austin Tice.

La forma de trabajar del CNI es tan profesional y tan detallada que se ha dado el caso de que durante el secuestro de las dos cooperantes españolas por parte de islamistas radicales en la zona del Sahel, todo el interés de los servicios españoles en los primeras semanas del secuestro era hacerles llegar el mensaje de que estaban localizadas y que se trabajaba para su liberación. Los responsables de la operación decidieron colocar en el sitio donde se encontraban retenidas, un oso de peluche que una de las secuestradas mantenía en Barcelona en su domicilio. Toda una operación, perfectamente coordinada, para llevar el oso de peluche desde una casa de Barcelona hasta un lugar perdido cerca de Mali, donde un agente operativo del CNI logró penetrar en el campamento de los terroristas, y colocar el oso de peluche en el lugar donde dormía.

Toda una hazaña…