Fuera no conocen a Mas ni a Junquera, sólo conocen a Guardiola

En Alemania, Inglaterra o Italia, muy pocos saben, a estas alturas, quién es Artur Mas, y mucho menos, Oriol Junquera, los dos políticos catalanes que quieren ser el presidente y el vicepresidente de la nueva Generalitat que conducirá a Cataluña, a partir del 27 de septiembre, en unas elecciones plebiscitarias, hacia la independencia total de Cataluña, para convertirse, y no deja de ser un sueño, en un Estado más de la Unión Europea.

Mucho menos conocen a Raul Romeva, el dirigente político catalán, pero nacido en Madrid, que viene de las filas de la izquierda ecologista, que encabeza la lista única “Juntos por un estado independiente para ganar la Catalunya del futuro”, y que ante el presidente de la Generalitat Artur Mas, su socio Oriol Junquera, al que no se sabe muy bien cómo le han engañado, y representantes de la sociedad civil, aseguró este lunes en el Museo de la Historia (podía haber sido en el Museo Arqueológico) que “vamos a por todas, ya no tenemos margen. Esto va en serio y todo el mundo tiene que entender que lo haremos, aunque España no quiera. Cuando tengamos todo el plan de desconexión con España hecho, declararemos la independencia y si España bloquea, declararemos igualmente la independencia. Vamos a por todas”.

Un auténtico desafío al que tendrá que hacer frente el actual gobierno que dice tener todo preparado, desde el punto de vista de la legalidad vigente, para hacer frente a ese periodo transitorio que se ha anunciado en el que progresivamente la Generalitat se irá desconectando de las leyes españolas para ser substituidas progresivamente por las nuevas leyes catalanas, para la declaración unilateral de independencia, en caso de que la lista única tenga la mayoría absoluta del Parlamento catalán y para toda una serie de supuestos que desde hace meses, está estudiando un grupo especial de abogados del Estado.

Fuera de España el fenómeno catalán es contemplado sólo desde el punto de vista más o menos folklórico, como se esperaba por esa ceremonia de la confusión de ir a unas elecciones decisivas huyendo de los partidos políticos, y las figuras que tiran de los electores son precisamente, quienes tienen poco que ver con la política, como si la política fuese la madre de todos los males, especialmente en una Comunidad como la catalana, en la que la clase política, especialmente la que ha rodeado al expresidente de la Generalitat y al considerado como Padre de la independencia catalana, Jordi Pujol, estuviese totalmente descalificada para hacer posible ese proyecto de país. Fuera de España, donde no saben quienes son Mas, Oriol, Junquera o el tal Raúl Romeva, el independentismo está ligado a la figura del numero 135 de la lista: el entrenador Pep Guardiola que nunca pudo aspirar a más, y Mas, a menos.

Cuando los votantes catalanes vayan a las urnas el 27 de septiembre, un nombre de la lista de candidatos por la independencia de España será familiar para los aficionados al fútbol de todo el mundo: la leyenda del Barcelona Pep Guardiola, dice el periódico Financial Times, que los dos principales partidos están utilizando las elecciones al parlamento regional de Cataluña como si fueran un sustituto de referéndum sobre la independencia, algo a lo que se opone Madrid enérgicamente. Guardiola nació en Santpedor, pequeña localidad del centro de Cataluña, y desde hace tiempo ha estado relacionado con el movimiento independentista.

El entrenador de FC Bayern Múnich, que es al mismo tiempo el catalán más conocido del mundo, quiere contribuir a que en otoño del próximo año se proclame en Barcelona la república soberana de Cataluña, dice el periódico alemán Süddeutsche Zeitung. Aunque sus posibilidades de ocupar un lugar en el primer parlamento de una república soberana de Cataluña son extremadamente escasas, Pep Guardiola, sin duda tendría reservado un lugar de honor si en Barcelona realmente llegase a proclamarse la independencia de España. O eso, al menos, es lo que se imaginan los líderes de los separatistas catalanes.

De todas formas, Guardiola, que ahora se encuentra de gira en China con el Bayern de Múnich (el equipo que entrena desde el 2013), ha hecho saber que no tiene intención de abandonar el fútbol por la política y que su candidatura es simbólica (de aquí su decisión de aparecer en el 135º y último puesto de la lista abierta por el diputado europeo Raul Romeva). Sin embargo, su entrada al campo corre el riesgo de quitarle el sueño al presidente español Mariano Rajoy, que continúa repitiendo que “Cataluña nunca será independiente”.