Grecia sigue aplicando a Europa “el juego de la gallina”

El ministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis, un economista experto en la teoría de los juegos, una rama de la economía que estudia las decisiones en las que para que un individuo tenga éxito, tiene que tener en cuenta las decisiones tomadas por el resto de los agentes que intervienen en la situación, es la técnica que ha venido utilizando desde hace cinco meses, en sus negociaciones con el Eurogrupo, hasta el punto que este mismo martes, horas antes de que terminase el plazo final del segundo rescate, que vence la noche de este lunes, ha estado practicando en esa teoría de luz juegos, lo que se conoce popularmente como el llamado “juego de la gallina”.

El juego de la gallina es simplemente una competición de automovilismo en la que dos participantes conducen un coche en dirección al del contrario; el primero que se desvía de la trayectoria del choque pierde y es humillado por comportarse como una gallina. El juego se basa en la idea de crear presión psicológica hasta que uno de los participantes se echa atrás. Uno de los primeros ejemplos de juego de la gallina aparece en la película “Rebelde sin causa”, aunque en aquella versión los jugadores conducen sus automóviles hacia un precipicio, y el primero en saltar es, efectivamente, el que se comporta como un gallina.

Horas antes de que finalizase el plazo para el pago del tramo final de la deuda con el Fondo Monetario Internacional, y cuando ya Grecia había anunciado que no pagará esos 1.500 millones de euros que debía pagar la noche del martes al FMI (Fondo Monetario Internacional) ha habido una nueva propuesta, de última hora del Eurogrupo, reunido por videoconferencia, desde las siete de la tarde en Bruselas, ante la petición de Grecia de un tercer rescate, que ha sido respuesta a una oferta inesperada del presidente de la Comisión Jean Claude Juncker. La oferta de Juncker no introduce, según los expertos, muchas novedades, pero tiene que ser aceptada o rechazada por Tsipras, con el compromiso de que hará una campaña a favor del Sí, en el referéndum del domingo.

La respuesta de Grecia no se ha hecho esperar y ha trasladado a sus socios su intención de firmar un acuerdo de dos años con el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) que permita cubrir “plenamente las necesidades de financiación y la reestructuración simultánea de la deuda”, lo que se traduciría por un tercer rescate si recibe el visto bueno de Bruselas al tener que firmarse un nuevo memorándum. Se trata de una última oferta de Tsipras en la que conscientemente margina al Fondo Monetario Internacional, al que durante estos últimos días ha criminalizado y ha acusado de parte de los males y sufrimientos que está padeciendo el país.

Al final, ha sido la canciller alemana Angela Merkel la que ha aguado la reunión del Eurogrupo antes de comenzar, anunciando que Alemania no hablará de un tercer rescate a Grecia, antes de que se celebre el referéndum convocado por el Gobierno de Tsipras. Tsipras a última hora, respondiendo a la oferta de Juncker, ha contestado con esa propuesta de firmar un acuerdo de dos años con el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) que permita cubrir “plenamente las necesidades de financiación y la reestructuración simultánea de la deuda”.

Merkel ante los diputados de su partido -muchos de ellos muy críticos con la ayuda a Grecia- ha anticipado que no era de esperar que este lunes hubiera nada nuevo en cuanto a negociaciones y que habría que esperar hasta el resultado del referéndum del domingo. Un Referéndum que puede ser el final de Tsipras. Antes de empezar la reunión del Eurogrupo, en una comparecencia ante la prensa junto con el primer ministro kosovar Isa Mustafá, Merkel recordó que el segundo paquete de rescate vence este lunes a las 24.00 horas y dijo que la última oferta autorizada era del viernes pasado, la que provocó la inesperada convocatoria del referéndum de este domingo 5 de julio, dejando desconcertadas a las autoridades comunitarias que son las que en este caso, en el célebre juego de la gallina, peor han quedado y las que al final se han parado ante el precipicio.

A la vista de lo que ha ocurrido este lunes hay que reconocer que el presidente del Eurogrupo Jean Claude Juncker, ha sido el único que hasta ahora ha hablado con el corazón. Qué diferencia con las declaraciones frías de los principales dirigentes europeos ante la perspectiva del Grexit (salida de Grecia). Ninguna emoción en las palabras de Angela Merkel o François Hollande y aún menos en las de austriacos, españoles y otros muchos. La zona euro y Europa están en una encrucijada histórica, pero el fatalismo predomina, sin que haya la mínima sensibilidad de lo que nos estamos jugando.