30 años en una Europa que ha ido degenerando… con Grecia al fondo

“Europa es la mejor opción para hacer frente con éxito a los desafíos de nuestro tiempo, para mantener el estado de bienestar y para que Europa siga progresando. Una Europa que debe ser, más que nunca, un proyecto para los ciudadanos y protagonizado por ellos”. Las palabras del rey español Felipe VI, en el acto conmemorativo del 30 aniversario de la adhesión de España a las Comunidades Europeas celebrado en el Palacio Real de Madrid, son de plena actualidad hoy, que de nuevo, se han complicado las interminables negociaciones con Grecia, ante la intransigencia del Fondo Monetario Internacional, que no le parecen suficientes las líneas rojas que el gobierno griego ha traspasado con la última oferta que se discute este fin de semana en Bruselas, en lo que puede ser un nuevo maratón negociador con el país, de nuevo, al borde del precipicio.

El acto institucional español, al que ha asistido también el rey emérito Juan Carlos, bajo cuyo mandato se produjo la adhesión formal de España a Europa, todo un acontecimiento por el que durante años suspiró la oposición al franquismo, ha sido también una reivindicación de todo lo que ha supuesto de positivo para nuestro país y para su desarrollo, así como un balance crítico de la actual situación en la que no coinciden los cuatro presidentes del Gobierno (Aznar, González, Zapatero y Rajoy) que también estuvieron presentes en el acto. De este modo, frente a un Rajoy, firme defensor de la austeridad y de las medidas de ajuste, que además pone a España como ejemplo de cómo con esa medicina ha salido de la crisis, González no ha tenido empacho en afirmar que el desasosiego de los ciudadanos hacia Europa no lo provoca la crisis “sino la respuesta inadecuada a la crisis”. Algo con lo que vino a coincidir el Presidente del Parlamento europeo que dijo comprender a aquellos europeos que “rechazan una Europa que salva a sus bancos, pero no a sus jóvenes. “Yo esa Europa tampoco la quiero”. Una Europa que ha ido degenerando.

Y es esa Europa, la que todavía no termina de resolver el futuro de Grecia dentro de la Unión. Por eso, cuando parecía que todo estaba encauzado, en ese juego de ducha escocesa en el que estamos, los mercados este miércoles indicaban que, de nuevo, alguien había apretado el grifo del frío, las Bolsas bajaban y el Fondo Monetario Internacional ( FMI), que ahora preside esa ilustre dama que tiene varios asuntos pendientes con la Justicia francesa por obscuras maniobras económicas, anunciaba que el plan del primer ministro griego Alexis Tsipras, para cumplir con los objetivos fiscales de los acreedores, basado en aumento de los impuestos en lugar de ajustes, es un plan que puede estrangular aun más el crecimiento de la economía griega, y por lo tanto, no es suficiente.

El Fondo Monetario, se opone a que se aumente el impuesto de sociedades, y a la creación de un nuevo impuesto del 12% a los beneficios empresariales por encima de los 500.000 euros. En su lugar, el FMI quiere más ajustes en pensiones, mientras la Comisión pone el acento en el IVA. Es decir que estamos otra vez al borde del precipicio, y las Bolsas han detectado, inmediatamente todos esos movimientos.

Dentro de la batalla que existe hoy en Europa, este fin de semana es clave para encontrar una solución, y son muchos los que recuerdan que ya en 1893 quebró Grecia. El país ha quebrado cinco veces en la historia reciente; sobre una posible sexta vez se decide estos días. Una nación donde una gran parte de su reciente existencia ha girado en torno a la quiebra, negocia de manera distinta a otros países como Alemania y Holanda, donde la palabra “quiebra” provoca pánico. Grecia juega a “va banque‟ y pone al descubierto todas las debilidades de la Unión Europea, precisamente porque el término Unión no lo cubre. Es increíble como la pequeña Grecia mantiene atenazada durante cinco meses a la gran UE. Cada país tiene su método de negociación. Los franceses utilizan la astucia, los españoles golpean con el puño en la mesa, los holandeses recuerdan a todos que tienen que respetar los “acuerdos” y los británicos intentan manipular a los demás en beneficio propio.

Pero ningún país ha tenido un comportamiento como los griegos durante la integración europea. Estos – recuerda la prensa europea – gritan, acusan, prometen y no cumplen, insultan, van a Moscú y muestran papeletas como base para las negociaciones. Pero, en el fondo está ese dilema en el que vive la Unión convencida de que la austeridad es el único camino, un camino en el que por lo visto Rajoy cree a pie juntillas, como ha recordado este miércoles en el Palacio Real, frente a un criterio más realista que insiste en que la austeridad no es el único camino y ahí está Obama y la política que ha seguido en Estados Unidos… La Europa del austericidio es una Europa que ha ido degenerando.