Rajoy desbordado, frente a las tensiones de dentro y de fuera…

Por si fuera poco con la rebelión interna de los principales barones de su partido, y con el debate abierto por el , todavía, presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, sobre si Rajoy es el más idóneo para presentarse como candidato a las próximas elecciones generales, el Presidente del Gobierno y del Partido Popular, se ha despertado esta mañana de miércoles, desbordado, y con los pesimistas pronósticos de dos de los más importantes periódicos económicos del mundo: el británico Financial Times y el norteamericano The Wall Street Journal. Ambos, que representan los intereses económicos de medio mundo, vaticinan una derrota de Mariano Rajoy en las elecciones del mes de Noviembre-Diciembre, o en las de Septiembre, si ante la situación interna creada en el partido, decide a última hora, un adelanto electoral que coincida con las elecciones soberanistas catalanas.

Financial Times, que ha contemplado las elecciones del domingo como “el triunfo de la confusión, la fragmentación y la incertidumbre”, y con el éxito de un cuatripartito con la irrupción de Podemos y Ciudadanos, anuncia un escenario para las generales similar al del 24 de Mayo “algo que ya está empezando a inquietar a los inversores” según están anunciando algunas de las Agencias de calificación. Para el periódico de la City londinense la batalla central está en las dos ciudades más importantes del país, Madrid y Barcelona, donde dos candidatas Ada Colau y Manola Carmena, apoyadas por Podemos es posible que se hagan con las respectivas Alcaldías. Dos “candidatas carismáticas” que han sabido convertir el activismo extraparlamentario, dice el periódico, en verdadero poder lo que significaría poner a dos movimientos avalados por Podemos en el control de las dos ciudades más importantes de España lo que demostraría “el gran deseo por nuevas caras y un nuevo tipo de político”.

Por su parte The Wall Street Journal insinúa que la derrota que se produjo el pasado domingo con las elecciones autonómicas y municipales abre el escenario de que Rajoy pierda los comicios de finales de año y critica que el Presidente del Gobierno español haya centrado todo su discurso en la recuperación económica en un país donde hay un 24% de paro, una enorme deuda pública y una desconfianza ante la clase política por los numerosísimos casos de corrupción. No cita el último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) que asegura que una de cada cinco familias en España vive por debajo del umbral de la pobreza o que dos millones de hogares no pueden calentarse durante el invierno porque les es imposible pagar la factura.

Todos esos pronósticos, junto con la huida desordenada de cinco de los principales barones del partido (Luisa Fernanda Rudi, Juan Vicente Herrera, Alberto Fabra, y José Ramón Bouzá) han creado un ambiente enrarecido en Génova y tal tensión que este miércoles el Presidente del Gobierno, al terminar la sesión de control en el Congreso de los Diputados se ha visto obligado a rectificar, y decir digo dónde dijo Diego, al afirmar que se tomarán las medidas más oportunas y convenientes “para presentarnos de la mejor forma posible, a las elecciones generales”. Algo que no tiene nada que ver con lo que dijo en el Comité Ejecutivo en el que insistió en que no tenía previsto hacer ningún cambio, ni en el Gobierno, ni en el partido. Para muchos esa simple frase es una frase para ganar tiempo porque todo esos planes de regeneración que están pidiendo sus barones, incluso la propia Esperanza Aguirre, que sorprendentemente se ha puesto al frente de la manifestación, no parece que Rajoy tenga la menor intención de llevarla a cabo… Rajoy es como es y ahora no parece, aunque esté agobiado por la presión de sus barones, esté dispuesto a dejar de ser Rajoy.

Lo que le preocupa es la posibilidad de un Congreso extraordinario para el que no hay prácticamente tiempo y que es la fórmula que ha escogido el presidente balear Bouzá, al que ha tenido que recordar que ese Congreso tiene que aprobarse en Madrid… Todo… por si acaso.