24M: Elecciones abiertas en las que puede pasar cualquier cosa

Este largo fin de semana va a servir para que el elevado porcentaje de ciudadanos que todavía no tienen decidido su voto (entre un treinta y un cuarenta y cinco por ciento) escojan una opción de cara a las elecciones autonómicas y municipales que se celebran este Domingo en toda España, en un clima de cambio político que alumbrará, por primera vez en más de treinta años un escenario desconocido hasta ahora. De forma que el país asiste a las elecciones más abiertas y más imprevisibles, en las que está en juego el bipartidismo y cuál es el verdadero poder de los dos partidos emergentes, Ciudadanos y Podemos, que van a revolucionar el mapa político. Unas elecciones tan abiertas que, con tal número de indecisos, puede pasar cualquier cosa, porque en esta ocasión, según los expertos, ha tenido mucha influencia la propia campaña electoral.

Nunca desde las primeras elecciones democráticas, tras la aprobación de la Constitución de 1978, ha habido unas elecciones tan inciertas como las de este domingo, ni el nivel de indecisos, a punto de cerrarse la campaña electoral, ha sido tan elevado en algunas Autonomías que el porcentaje, según las encuestas, casi roza el cincuenta por ciento. El miedo a la inestabilidad política , que ya se ha puesto de manifiesto en Andalucía, donde tras las elecciones del pasado 22 de marzo, todavía no se ha llegado a un pacto para la investidura de la Presidenta en funciones Susana Díaz; la posibilidad de optar por partidos nuevos que han roto esa mecánica del voto PSOE- PP, así como, la existencia de un importante porcentaje de voto oculto, mayormente favorable al PP, hacen de las elecciones de este Domingo un verdadero enigma, más allá de los datos que han estado reflejando las encuestas.

El resultado electoral que será presentado como una primera vuelta de las generales del mes de Diciembre, reflejará, también, el estado de ánimo de la sociedad española, sus ansias de cambio, y como no, su verdadero estado de ánimo, después de cuatro años de duros ajustes y muchos casos de corrupción, y si ha calado en la población el mensaje de la recuperación económica que ha vendido el gobierno durante toda la campaña electoral. El PP se juega mucho si se compara con el enorme poder que consiguió en las elecciones autonómicas y municipales de 2011, en las que se impuso en una decena de las 17 Comunidades Autónomas. En 2011, el partido de Mariano Rajoy obtuvo el 46,1% de los votos en 13 Autonomías, no lejos del 44,6% con el que su partido ganó las elecciones generales unos meses más tarde. Mientras tanto, el PSOE obtuvo el 28,7% de los votos, frente al 28,8% de las generales.

Ese es el cuadro general del que se parte y que se verá sensiblemente afectado, por la pérdida de la mayoría absoluta en casi todas las Autonomías. No por la fuerza arrolladora del principal partido de la oposición, el PSOE, sino por el auge de esos partidos emergentes que son los que van a marcar el futuro de los gobiernos autonómicos de la mayoría del país. Para el PP , la perdida de Madrid, Comunidad valenciana y, Castilla la Mancha , además de toda una serie de mayoría absolutas que le obligará a duros pactos con Ciudadanos, algo que a pesar de estar todo abierto, está contemplado como una posibilidad, producirá tensiones entre los barones del partido, pero no parece que eso afecte al Presidente del Gobierno Mariano Rajoy, que seguirá siendo cabeza de cartel para las generales, aunque si al partido si no sale elegida en Castilla la Mancha, su secretaria general Dolores de Cospedal.

Para el PSOE , un fracaso electoral en las ciudades de más de 50.000 habitantes, y la no recuperación del poder en Castilla la Mancha, donde Emiliano García Page tiene difícil un pacto a varias bandas, y Extremadura, puede levantar, de nuevo, las críticas y las maniobras internas contra el secretario general del partido Pedro Sánchez . Desde Susana Díaz, que espera los resultados del Domingo para volver a poner en duda el liderazgo del nuevo secretario general del partido, hasta algunos de los barones, que no terminan de aceptar el actual status quo y una dirección federal que deja bastante que desear, Sánchez tendrá que pasar la dura prueba del Domingo para reforzarse de cara a las primarias de Julio como candidato a la Presidencia del Gobierno por el PSOE.

Por último las elecciones de este Domingo también es una prueba definitiva para los llamados partidos emergentes que tendrán que demostrar su verdadera fuerza, y si sus mensajes de regeneración política han tenido efecto en una población que siempre ha estado acostumbrada al bipartidismo. Un bipartidismo que ha ido perdiendo fuerza pero que se resiste a desaparecer. Desde las últimas elecciones de 2011, el panorama político del país ha cambiado drásticamente. Los dos partidos principales, el Partido Popular y el Partido Socialista (PSOE), solían obtener conjuntamente entre el 75% y el 80% de los votos. Según los sondeos que se han venido publicando ,este porcentaje es ahora del 50%. En las elecciones al Parlamento Europeo del año pasado obtuvieron el 49,1% de los votos, frente al 80,9% de 2009. La crisis financiera, las tribulaciones económicas y una serie de escándalos políticos han impulsado la salida de estos nuevos partidos, dejando al electorado fragmentado como nunca. Por eso la incógnita no es sólo qué puede pasar el día 24 en unas elecciones tan abiertas, sino como se va a gobernar y qué tipo de estabilidad van a tener esos gobiernos que rijan Autonomías y Ayuntamientos.