Rajoy no quiere experimentos y el 13 de diciembre serán las elecciones

Despejada la posibilidad de que otro candidato que no sea Rajoy sea el cabeza de lista del Partido Popular en las próximas elecciones generales, parece que de momento, la fecha de esas elecciones generales, como adelantó este cronista pasado lunes, será el domingo 13 de diciembre, una fecha en la que Rajoy está convencido que se notará la recuperación económica, ya que incluso Bruselas, ha anunciado que en diciembre se conocerá que España crecerá más que Francia, Italia y Alemania, aunque también desde Bruselas, se sigue creyendo que ese discurso estrictamente económico de recuperación, no será suficiente como para ganar unas elecciones.

La rotundidad con la que se manifestó el pasado lunes Rajoy sobre su candidatura a la Moncloa y sobre el rechazo a abrir un proceso de reflexión sobre la candidatura a las generales, sean cuales sean los resultados de las elecciones autonómicas y municipales, han parado en seco las especulaciones sobre la sucesión de Rajoy, al margen de que algunos medios internacionales sigan barajando el nombre de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, o que algunos barones sigan insistiendo en que si esos resultados son muy malos, ese periodo de reflexión tendrá que abrirse, diga lo que diga el Presidente, que es verdad que tiene todo el poder del partido en sus manos.

La única que no ha querido cerrase las puertas a ser candidata a esas generales ha sido la aspirante a la Alcaldía de Madrid Esperanza Aguirre, la que, a pesar de muchas adhesiones, especialmente mediáticas, no se atrevió a enfrentarse a Rajoy en el Congreso de Valencia de 2008. En declaraciones a la emisora de Federico Jiménez Losantos, Aguirre, a la que se le nota con un malhumor subido de tono que le hace enfrentarse a diario con los periodistas, en una campaña en la que pretende por todos los medios, imponer su agenda, se ha preguntado el porqué iba a descartar nada, si el propio Rajoy no ha descartado convocar elecciones el 27 de septiembre para no cerrarse las puertas a nada. En principio, dado el resultado de las encuestas, es un tema que ella debería ya rechazar, y cerrar definitivamente las puertas.

Como descartada está la fecha del 27 de septiembre para hacer coincidir las generales con las autonómicas plebiscitarias catalanas, una audacia que un hombre como Rajoy es difícil que haga. En todo caso, las atrasaría al domingo 13 de diciembre, y no el 20, porque de hecho ya han empezado las fiestas navideñas, los viajes y los preparativos de Nochebuena. Esas dos fechas son las que, recientemente, el Presidente del Gobierno adelantó a un grupo de periodistas con los que almorzó hace unos días en el Palacio de la Moncloa, tras el estallido del “escándalo Rato”, su detención y las diferencias que surgieron dentro del Gobierno y del partido.

Puestos a atrasar, de acuerdo con la Ley General Electoral, el Presidente, según las interpretaciones que se hagan (desde la fecha electoral del 20 de noviembre, desde la constitución de las Cámaras el 13 de diciembre, o desde la fecha de la investidura como Presidente) podría atrasarlas incluso hasta el 11 de enero, si se toma como referencia las firmas de las actas de los diputados de la legislatura que se abrió el 13 de diciembre.

Tampoco la Constitución, aclara mucho más que la Ley Electoral, ya que simplemente habla de “mandato”: en su artículo 68.6 en el que fija un margen para la cita electoral “entre los 30 días y los 60 días desde la terminación del mandato”. El Centro de Estudios Políticos y Constitucionales considera que “la interpretación general es que los cuatro años se computen desde el día de las elecciones, es decir, el 20 de noviembre”. Sin embargo, algunos constitucionalistas abogan porque la legislatura se inicia cuando Rajoy es investido; en ese caso los comicios podrían celebrarse hasta el 18 de enero o, incluso, según las coordenadas de la Constitución, hasta antes del 20 de febrero.