Rajoy se enroca en medio de las dificultades

El Presidente del Gobierno será el candidato del Partido Popular en las próximas elecciones generales, sean cuales sean los resultados de las elecciones Autonómicas y Municipales del próximo 24 de mayo, según ha declarado públicamente en un desayuno informativo este lunes. Cuando todavía no se han apagado los ecos del “caso Rato” que ha provocado una auténtica lucha interna en el Gobierno, una alarma general en el partido, y un desconcierto entre los candidatos a las elecciones de mayo, en tanto toda la estrategia electoral diseñada hace un mes y basada en la recuperación económica, en la transparencia y, en la lucha contra la corrupción, se ha venido abajo, Rajoy ha hablado este lunes del futuro, enrocándose aún más en una situación que se complica por días.

Es decir que no habrá ningún tipo de reflexión, tras los resultados del día 24 de mayo, en caso de que éstos no respondan a las expectativas, según pidió públicamente hace unos días, el presidente de Galicia Alberto Núñez Feijóo. Esa reflexión debería llegar a la conclusión de si Rajoy sería el mejor candidato a las elecciones generales que se celebrarán en diciembre (el domingo 13 ó, el domingo 20) o, en septiembre, fecha que Rajoy no ha terminado de descartar. El adelanto a septiembre, una audacia que alguien como Rajoy es difícil que pueda llevar a cabo, sería para perturbar las elecciones autonómicas catalanas que coincidirían con las generales, y también, para no dar tiempo a los críticos a plantear una nueva candidatura, o un Congreso extraordinario del partido, según estarían sopesando determinados sectores del partido, especialmente, el más cercano al expresidente José María Aznar.

De esta forma Rajoy, a la vista de las circunstancias y, entre las distintas opciones (proceder a un cambio en el partido propiciando un desembarco de Núñez Feijóo en Génova como presidente del PP; hacer una reflexión a la vista de los resultados de mayo o, no hacer nada y aguantar) el Presidente del Gobierno ya habría optado, de antemano, por no hacer nada, enrocarse en el cargo sin hacer ningún tipo de cambio y aguantando las peleas entre la secretaria general Dolores de Cospedal y la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría; entre Cospedal y el vicesecretario Javier Arenas; entre el ministro de Economía Luis de Guindos y el de Hacienda Cristóbal Montoro, y entre los ministros más cercanos al Presidente (Ana Pastor, Margallo, Fernández Díaz, Wert) y los llamados “Sorayos” , situados en la órbita de la vicepresidenta del Gobierno, a la que han empezado a acusar de falta de coordinación entre partido y Gobierno, y entre el propio Gobierno.

Todas esas tensiones internas aparecieron la semana pasada con el “caso Rato” , presentado por algunos como resultado de esas luchas internas, y como una auténtica “conspiración” que estalla coincidiendo con la petición de reprobación de Montero por el caso de su antiguo despacho “Equipo Económico” en manos, ahora, de antiguos colaboradores del ministro de Hacienda, y por otros como una auténtica rebelión de funcionarios de la Agencia Tributaria y de Vigilancia Aduanera, en el ejercicio de su autonomía e independencia, algo difícil de creer, aunque el momento electoral sea propicio para ello.

Todo esto se traduce, según las encuestas, en un desgaste del Partido Popular en beneficio de Ciudadanos que sigue arrasando, mientras que Podemos, continua perdiendo votos, conforme se va adaptando a una situación que no produzca miedo en el electorado más moderado. Esa puede ser la conclusión del sondeo elaborado por la Cadena Ser hecho público este lunes y que sigue dando un práctico empate técnico entre cuatro partidos: PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos, todos con una diferencia de un punto o, punto y medio, entre uno y otro, en lo que aparece como las elecciones más reñidas, desde el inicio de la transición, en 1979 y, donde el bipartidismo aparece substituido por un cuatripartito muy igualado.

El Partido Popular sería hoy el partido más votado de celebrarse unas elecciones generales, seguido del PSOE. Como tercera fuerza se situaría Ciudadanos, que mantiene un imparable ascenso y deja en cuarta posición a Podemos. La fuerza de Pablo Iglesias ha retrocedido más de cinco puntos en apenas un mes. En cualquier caso, según el observatorio elaborado por MyWord para la Cadena SER, la situación sigue siendo prácticamente de empate a cuatro en un panorama que no deja de fluctuar. Ciudadanos es la fuerza emergente de los últimos meses y puede resultar decisiva. De seguir a este ritmo, a la hora de forjar futuros pactos, hoy le votaría un 19,4% de ciudadanos.

Y Podemos comienza a notar la presión de la competencia y una visión más crítica y exigente de los electores. Pasa al cuarto puesto después de haberse mantenido en la primera posición durante varios meses. Hoy serían el cuarto partido más votado, con 17,9% de los votos. Sufren una caída del 5,5% respecto al mes de marzo.