El “caso Rato” destapa una “conspiración” dentro del Gobierno

Por primera vez, alguien dentro del PP, ha dicho este lunes en voz alta lo que muchos otros dirigentes comentan en voz baja, pero que no se atreven a hacerlo público: si el PP pierde las elecciones autonómicas y municipales del 24 de mayo, el presidente del Gobierno y del Partido, Mariano Rajoy, que ya ha anunciado no sólo su candidatura para las generales de diciembre, sino que ha hablado de proyectos para las generales de 2019, tendría que abrir un periodo de reflexión sobre su futuro.

Quien ha dicho eso, en uno de esos desayunos informativos que inundan las mañanas madrileñas, es el presidente de Galicia Alberto Núñez Feijóo, del que se habla como posible sucesor de Rajoy, aunque el Presidente gallego no ha querido entrar en detalles de esa carrera por la sucesión, con la que se viene especulando desde hace semanas a la vista de los malos resultados de las encuestas para el partido en el poder. Algo que se habría agravado con los efectos colaterales del “caso Rato”, el golpe más duro que ha recibido el PP desde el descubrimiento de los papales de Bárcenas, la doble contabilidad del partido y el caso de los “sobresueldos” en negro a la cúpula popular.

Aunque desde ciertos sectores del partido se sigue insistiendo en que ya Rato no pertenece al partido y que fue expulsado a raíz del escándalo de las “tarjetas black”, el propio Rajoy ha reconocido que la investigación que se está haciendo al exicepresidente económico del Gobierno por estafa, alzamiento de bienes, blanqueo de capitales y delitos fiscales, perjudica esencialmente al PP. En unos momentos, además, en que la dirección del partido sólo tiene seguro el triunfo electoral en La Rioja y, menos seguro en Castilla-León y con las pérdidas seguras de Madrid, Valencia y Murcia. Castilla La Mancha estaría, también, en el alero.

En unas generales, según el último sondeo realizado por El Periódico de Cataluña, se vuelve a repetir el empate técnico que existe entre los cuatro partidos que en estos momentos tienen más posibilidades: PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos, si bien el PP sería la fuerza política más votada, pero perdería nada más y nada menos, que ochenta diputados. Son todos esos datos, en los que, todavía, no está contemplado el “efecto Rato”, los que tienen al PP sumido en una profunda depresión, hasta el punto de dar por pérdidas las elecciones del 24 de mayo.

Dentro de ese clima el pronunciamiento de Núñez Feijóo en el desayuno organizado por Europa Press, ha calentado aun más el malestar latente dentro del partido , ya que sigue sin entenderse el manejo por parte del Gobierno del caso, que desde el miércoles en que trascendió que Rato se había acogido a la Amnistía fiscal (que muchas fuentes atribuyen a una filtración del ministro Luis de Guindos, el mismo que tuvo que decidir su salida de la Presidencia de Bankia) hasta este lunes en que el Juzgado numero 31 de Madrid se ha inhibido a favor de la Audiencia Nacional, y el control lo ha tomado la Fiscalía Anticorrupción, ha sido caótico, irresponsable y contradictorio. Es decir que parece responder más una lucha por el poder que a un intento de transparencia.

El despliegue policial, la presencia de agentes de la Agencia Tributaria y de Vigilancia Aduanera, la sobreactuación sobre alguien que no iba a fugarse, el hecho mismo de que todo un secretario de estado como José Luis Ayllón, avisase a las televisiones y a los redactores gráficos de que se iba a producir la detención de Rodrigo Rato, y el registro de su domicilio y despacho profesional, hace pensar que, desde determinadas aéreas del Gobierno, querían convertir el caso Rato en un éxito del Gobierno, del ministro Montoro y de la Agencia Tributaria.
Ahora, desde dentro del Gobierno comienza a hablarse de que hay toda una “conspiración” en la que se estaría preparando todo un plan para después del 24 de mayo a la vista de los resultados electorales. Algo en lo que estaría, también, José María Aznar partidario de un Congreso extraordinario. Es decir un escenario de lucha por el poder entre distintas facciones del Gobierno.