Con Rato, le estalla a Rajoy un nuevo ‘caso Bárcenas’

A cinco semanas de las elecciones autonómicas y municipales acaba de estallar un escándalo que puede superar al del extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas y la financiación ilegal del partido: el del ex vicepresidente económico del PP Rodrigo Rato detenido en la tarde del jueves por presuntos delitos de fraude, blanqueo de capitales y alzamiento de bienes, tras un masivo registro en su domicilio particular y en su despacho a la búsqueda de pruebas tras la pertinente autorización judicial.

Si el ‘escándalo Bárcenas’ afectaba personalmente al presidente del Gobierno y a los secretarios generales del partido, el ‘escándalo Rato’ afecta directamente al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, el autor de la amnistía fiscal de 2012, que tenía toda la información que ha comenzado a conocer ahora la opinión publica que, todavía, no ha terminado de digerir cómo el ‘niño bonito’ del PP, unánimemente ensalzado por su partido, cómo el autor del ‘milagro económico español’, ha podido defraudar a Hacienda, operar con sociedades en paraísos fiscales y blanquear capitales como un vulgar delincuente, aprovechando las facilidades legales que ha dado quien fue su subordinado en la etapa del Gobierno Aznar.

Tiene razón la oposición socialista en que Montoro debe dimitir y el grupo parlamentario del PP tiene que permitir que se abra una comisión de investigación sobre la amnistía fiscal que el PP aprobó, que la opinión pública no entendió, y que ha permitido que a ella se hayan acogido numerosos delincuentes de guante blanco, toda la familia Pujol, Bárcenas, imputados en el escándalo Gürtel y, hasta el propio Rato. Intentar presentar todo esto como un ejemplo de la lucha contra el fraude constituye todo un espectáculo de cinismo político y de manipulación informativa.

El caso de Rato fue remitido al Servicio Ejecutivo de Prevención de Blanqueo de Capitales (Sepblac) tras detectarse contradicciones entre la fortuna declarada por Rato durante la amnistía fiscal en 2012 y la declaración posterior de 2013, un hecho que contribuyó a la decisión de incluirlo en la lista de casos sospechosos de blanqueo de capitales. Es por eso por lo que se ha registrado su domicilio en la calle Don Ramón de la Cruz de Madrid, su despacho en la calle Castelló y un despacho de abogados situado en la urbanización de lujo de Sotogrande, en el municipio de San Roque (Cádiz), que tendría estrechas relaciones con bancos de Gibraltar.

Lo mas sorprendente es que el escándalo Rato está en manos del Sepblac, cuyo máximo responsable es el secretario de Estado de Economía, Íñigo Fernández de Mesa, que se ha negado a dar ningún detalle al Congreso de los Diputados sobre el caso. Que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro,cuya reprobación ha exigido la oposición por la oscura situación del denominado Equipo económico, que el ministro fundó y que está en mano de antiguos colaboradores del ministro, tampoco quiera dar explicaciones, amparándose en que no puede revelar datos de investigados por Hacienda, y que, por ultimo, a Rajoy le horroriza tener que comparecer en el Parlamento para hablar de un nuevo ‘caso Bárcenas’. Esa es la situación a la que se le pretende dar la vuelta presentántandola, como ha declarado el propio Montoro, como un ejemplo de la independencia de la Agencia Tributaria.

Por otra parte no deja de ser significativo que sea la prensa alemana la que ha entrado a saco en el ‘escándalo Rato’, especialmente el Frankfurter Allgemaine Zeitung , el periódico de referencia de la canciller Angela Merkel. El Frankfurter hace un recorrido por todos los episodios oscuros que ha vivido en el último año el director español del Fondo Monetario Internacional entre 2004 y 2007, desde su imputación por falsedad documental y estafa en Caja Madrid y Bankia, entidad rescatada, según recuerda, por más de 20.000 millones de euros puestos por Europa, hasta el uso desvergonzado de las tarjetas black, pasando, ahora, por el fraude fiscal y la investigación por el blanqueo de capitales. El periódico se extraña del silencio oficial de Montoro y comete el error de afirmar que Rato rechazó, en dos ocasiones, suceder a Aznar, cuando la realidad es que el expresidente del Gobierno español sostuvo en su momento que siempre sospechó de los manejos económicos de su vicepresidente, a pesar de lo cual lo colocó en el FMI con la ayuda que pidió al PSOE .