Marruecos y España intentan entenderse a pesar de la tensión

Mientras las autoridades españolas y marroquíes intentan por todos los medios desactivar los actuales conflictos que enfrentan a los dos países, de los más graves de los últimos años, la opinión pública de ambos países no termina de comprender determinados compromisos, cuando son temas de mucha sensibilidad y calado político lo que está en juego.

El comportamiento de las autoridades marroquíes en el salvamento de los tres espeleólogos españoles, entre los que se encontraban dos funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía y un conocido abogado gaditano, y la muerte de dos de ellos por falta de ayuda y por la oposición de la gendarmería marroquí a que participasen expertos españoles especialmente preparados para ese tipo de rescates y la falta de reacción del Gobierno español, que ni siquiera ha convocado al embajador de Rabat en Madrid para pedirle explicaciones de lo ocurrido, ha provocado una ola de indignación en la opinión pública que ha intentado ser acallada tanto por presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como el ministro de Asuntos Exteriores, Garcia Margallo, que han halagado, incluso, a quienes han participado en un rescate que ha sido un desastre y, sobre todo, una tragedia.

Por si fuera poco, coincidiendo con este grave incidente, el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz, horas antes de abandonar el juzgado numero 5 de la Audiencia, dictaba una orden de detención internacional contra once militares marroquíes que habrían participado en matanzas de españoles en el antiguo Sahara español, hoy anexionado al Reino de Marruecos. Algo similar, como una orden de detención de Francia contra quienes participaron en el asesinato del líder opositor Ben Barka provocó, en su momento, una práctica ruptura de relaciones entre los dos países y una congelación en los intercambios de información .

¿Llevará la justicia a España a cometer el mismo error que cometió Francia?, se preguntan de forma unánime la prensa y los círculos de poder marroquíes. La pregunta es pertinente teniendo en cuenta la decisión del juez Ruz de procesar a 11 responsables marroquíes acusados de haber cometido crímenes contra la humanidad. Los elementos de comparación no afectan sólo al procesamiento, sino que son elementos que van desde la diplomacia hasta la justicia pasando por actuaciones políticas. Entre los elementos de comparación es la rareza que ha caracterizado los dos expedientes, el franco-marroquí y el hispano-marroquí, siendo Marruecos el primer país en el norte de África y en el entorno árabe islámico que ha tenido la osadía de abrir los expedientes de las violaciones de derechos humanos, incluyendo las torturas y las fosas comunes y poniendo al desnudo el sadismo del poder; ahora se pone al día “su pasado a pesar de todo el tiempo que ha pasado”. La gran pregunta que hacen los marroquíes es por qué se olvidan de la justicia universal en el caso de China, y no en el caso de Marruecos y el Sahara.

Y ahora viene el contraataque. No se sabe si algunos responsables en las esferas judiciales españolas – escribe en portada el director del periódico marroquí El Alam – son perfectamente conscientes del veneno que están inyectando en el cuerpo de las relaciones hispano-marroquíes, escogiendo adrede el momento oportuno para inyectar este veneno en un cuerpo que todavía no está del todo restablecido. Es cierto que debe comparecer ante la justicia todo quien haya violado los derechos humanos, pero atendiendo a principios y a condiciones. El pueblo marroquí estaba sometido a una conspiración internacional que pretendía dividirlo y fragmentarlo, llevó a cabo guerras contra fuerzas internacionales y regionales: Unión Soviética, Cuba, Argelia, Libia, con el saldo de varios mártires y la detención de sus ciudadanos durante décadas sometidos a toda clase de violencia y torturas. Era normal que se defendiera.

Estas esferas, dice con intención, deben proponer al juez español en cuestión que ordene la apertura de un procesamiento judicial contra responsables españoles que han llevado a cabo los peores aspectos del colonialismo contra un pueblo inocente, y contra todo responsable español implicado en la utilización de gases tóxicos contra los marroquíes del Rif y del norte que defendían su tierra y su honor.

De todas formas, a pesar del malestar de las respectivas opiniones públicas, tanto España como Marruecos han aprovechado la cumbre europea de Barcelona de este lunes, dedicada a los países ribereños del Mediterráneo, para superar malentendidos y limar asperezas,especialmente en unos momentos en los que la colaboración entre las dos administraciones en materia de inmigración (este martes han vuelto a repetirse nuevos intentos de cientos de subsaharianos para entrar en Melilla) y, sobre todo, en seguridad antiterrorista, en la que los servicios de inteligencia de Rabat cumplen un papel fundamental hasta el punto que desde hace meses agentes marroquíes colaboran con agentes españoles para combatir a las células islamistas que pululan entre los círculos marroquíes y mezquitas mas radicalizados.