Una Cumbre entre la Soledad y el amor en los tiempos del Cólera

Cuarenta y ocho horas después de la clausura de la VI Cumbre de las Américas en Panamá, una Cumbre histórica, según todos los medios y todos los análisis diplomáticos, tanto Obama como Castro tienen que enfrentarse, ahora, con una realidad, la realidad de los hechos, a la que tendrán que hacer frente. Castro, porque cada vez tendrá que hacer frente a un progresivo proceso de democratización y de respeto a los derechos humanos que le reclamarán de forma creciente, y Obama porque tendrá que vencer todo tipo de obstáculos en el Congreso norteamericano, dominado por los republicanos. Esdecir a lo que The Wall Street Journal llama progresivas peticiones de Cuba “a cambio de nada”, porque los Castro, dice el conservador periódico norteamericano, están resultando ser tan duros negociadores como los iraníes.”Obama ha ofrecido un salvavidas económico y la promesa del reconocimiento diplomático, sin pedir nada a cambio y, Raúl ha respondido aumentando sus demandas”.

Es decir ,que el Congreso americano va a retrasar lo máximo posible el restablecimiento de relaciones diplomáticas plenas entre los dos países, va a poner impedimentos a sacar a Cuba de la lista de países promotores del terrorismo, se van a negar a la entrega de la Base aeronaval de Guantánamo y, como prueba , ya se ha mostrado escéptico sobre un embargo económico que, desde hace años, lo violan los estados miembros de la Unión Europea.

Frente a la parálisis de EEUU, los empresarios europeos han desarrollado enormes inversiones en la isla y si las empresas americanas no empiezan a invertir rápidamente en Cuba, serán, principalmente los hoteles europeos los que se aprovechen de la llegada de turistas americanos. Son, sobre todo, los hoteleros españoles los que lideran, en este aspecto, el importante y rico sector: el grupo Meliá tiene 27 lujosos hoteles en la isla con 13 mil habitaciones, y el grupo Iberostar tiene otros diez espectaculares hoteles. Pero la resistencia republicana viendo las cifras de negocio irá disminuyendo.

Pero, ahora, quizás haya que acudir a la literatura hispanoamericana para realizar el mejor resumen de la Cumbre que se ha celebrado en un Panamá que quiere olvidar esta última etapa de corrupción del gobierno de Martinelli, y que, por su desarrollo y sus resultados, debería producir envidia a España que está viendo, cómo languidecen sus Cumbres Iberoamericanas, a pesar de que fueron las primeras que intentaron una integración real de los países del Continente en un ambicioso proyecto de Comunidad iberoamericana de Naciones cuando, todavía, nuestro país representaba el ideal y, a veces, el modelo de cómo salir de regímenes autoritarios para convertirlos en democracias efectivas, en paz y sin violencia.

Y a esa literatura latinoamericana recurre Financial Times cuando cita las dos principales novelas del colombiano Gabriel García Márquez: ‘Cien años de soledad’ y, ‘El amor en los tiempos del cólera’. Ésos fueron en esencia , según el periódico británico, las dos opiniones del mundo mostradas durante la Cumbre de las Américas, en la que el acercamiento entre EE UU y Cuba puso de manifiesto la división. La primera opinión mira a la historia -el mundo mítico y mágico, de la novela más famosa de Gabriel García Márquez. También es con frecuencia atávica, repleta de dogmas ideológicos. Era la visión de Nicolás Maduro, el presidente venezolano, que atacó con dureza a los EE UU por las sanciones contra siete funcionarios venezolanos, acusados de violaciones en materia de derechos humanos. “Nunca más una invasión de Iberoamérica”, declaró Maduro, que condenó “cien años de miseria y neoliberalismo”. Fue también la opinión de Rafael Correa, el presidente izquierdista de Ecuador, que casi no asiste a la reunión como protesta contra la presencia de EE UU y del boliviano Evo Morales, más presente en la Cumbre de los pueblos indígenas, paralela a la oficial, que en la que se reunía, formalmente, en el Centro de Convenciones panameño .

Por el contrario, la otra opinión intenta enterrar el hacha de guerra de un pasado a menudo lleno de rabia y colérico pasado. Esta era la visión de Juan Manuel Santos, que lleva dos años en conversaciones de paz con las guerrillas marxistas que tratan de acabar con la insurgencia rebelde de más larga duración del hemisferio. Y con la mayoría de los Presidentes que lo que realmente quieren es un futuro de paz, prosperidad y cooperación….

Panamá 13 de Abril de 2015