Rajoy vende “alegría económica” pero la gente no lo cree

“Conviene no distraerse con lo que no es importante, y lo que es”, fueron las primeras palabras del presidente del Gobierno y del partido Mariano Rajoy a los casi seiscientos dirigentes populares que se reunían este martes en la sede de Génova 13, constituidos en Junta Directiva Nacional, el máximo órgano del partido entre Congresos y que no se reunía desde hacía dos años. La última vez fue en abril de 2013 en pleno estallido del escándalo Bárcenas, algo que digan lo que digan los máximos responsables del partido, no se ha cerrado porque aún no hay, por parte del PP, un relato creíble de lo que realmente ha pasado. En principio la Junta Directiva Nacional debe reunirse según los Estatutos una vez al cuatrimestre, algo que en los últimos años no se ha respetado, entre otras razones porque el partido ha estado prácticamente hibernado.

Tras esas primeras palabras muy de Rajoy (“Habrá que corregir lo que hay que corregir”, decía en ese mismo registro nebuloso y galaico, hace solo unos días) parece que iban a venir las aclaraciones. Pero no, ni hubo aclaraciones, ni hubo autocriticas, ni hubo, como se esperaba respuesta a esa guerra desatada en plena Semana Santa entre el sector de la secretaria general María Dolores de Cospedal, y Javier Arenas, y entre los seguidores de Dolores de Cospedal, y los de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.

Lo importante para el Presidente del Gobierno y del partido, es lo bien que va todo, hasta el punto que este martes, por primera vez, ha recordado, el Tesoro ha colocado sus letras con tasas negativas, es decir que la rentabilidad media a seis meses ha sido del -0.002%, con lo que se ha colocado 4.646 millones a seis y 12 meses, y se ha ofrecido un interés cercano al 0% . Va bien, muy bien la financiación de la Deuda, y el crecimiento económico, va bien la creación de empleo, va bien la afiliación a la Seguridad Social, y va bien la disminución del paro, aunque, todavía, en estos momentos, hay nueve mil parados más que cuando dejó el poder Zapatero y casi 400.000 menos afiliados a la Seguridad Social, que en diciembre de 2011.

Van bien los grandes datos económicos que es lo verdaderamente importante y por eso, razonamiento Rajoy, no hay que “distraerse” con lo que no es importante. Y, para él, no es importante lo otro, las disputas, los enredos “en cosas que importan a 25”. Lo importante, son las elecciones y los buenos datos económicos. Lo otro, donde habría que incluir la propia situación del partido, la tensión entre partido y Gobierno, la tensión dentro de la propia Ejecutiva por lo que es, una clara lucha por el poder, la alarma generalizada entre los dirigentes, a perder la consulta electoral del próximo 24 de marzo en Ayuntamientos y Autonomías, parece no importarle mucho a quien, en estos momentos, tiene todo el poder dentro del partido y no quiere, bajo ningún concepto, introducir ningún cambio. Ni en el Gobierno, ni en el partido, ni en las listas, ni en ningún sitio que pueda causarle el menor problema. Bastante ha tenido, dicen, con atreverse a prescindir del presidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González, como candidato.

Entre los suyos cuentan que no sólo ha vendido recuperación, sino “alegría económica”, una alegría que, según él comenzará a notarse a finales de este año o principios de enero como máximo. Lo malo es que el país, la mayoría de los ciudadanos, no lo creen. El último barómetro del CIS, correspondiente al mes de marzo, así lo indica: quienes piensan que la situación económica seguirá siendo igual es un 43,5% de la población, frente a un 29,4 % que creen que será mejor y un 13,4 % que irá a peor. Es verdad, que han aumentado los optimistas que piensan que la situación mejorará, aunque un 74,1 por ciento la sigue calificando de “mala o muy mala”, frente al 75,6 del mes anterior. De hecho, sólo un 2,5 % ven la situación de la economía española como “buena o muy buena”, idéntico porcentaje que en el barómetro de febrero, y un 23 por ciento la ve “regular”.