PP: La conspiración del viernes Santo

Ha estallado el viernes Santo, cuando el Presidente del Gobierno y del partido Mariano Rajoy, se encontraba de vacaciones en el Coto de Doñana, situado en las provincias de Cádiz y Huelva, pero podía haber estallado el mismo dia de la debacle electoral en Andalucía o, el, día siguiente, 23 de Marzo, durante el Comité Ejecutivo celebrado en Génova dónde el propio Rajoy tuvo que insistir en que alguno de los asistentes tomase la palabra y hablase. Pero no, nadie hablaba mientras Javier Arenas, el vicesecretario encargado de la política autonómica, miraba de reojo a la secretaria general del Partido, María Dolores de Cospedal, a la espera de saltar uno sobre otro.

Luego vinieron varias portadas de periódicos en las que se aseguraba que el Presidente del Gobierno estaba pensando, de cara a las elecciones autonómicas y municipales de Mayo, relevar a la secretaria general del partido, responsabilizándola, indirectamente, del fracaso andaluz y del candidato Moreno Bonilla , impuesto por Arenas y Rajoy, en contra del criterio de la presidenta manchega. Para Cospedal todas esas filtraciones venían de Javier Arenas, que nunca ha aceptado que alguien que estuvo a sus ordenes en el Ministerio de Trabajo, estuviese ahora por encima de él, dándole además órdenes. A él, el único que ha logrado sobrevivir en la cúpula del partido, desde la época de Aznar.

Ese tira y afloja entre los dos personajes que no se dirigen la palabra y que mantienen una guerra muy particular desde hace años, duró una semana, exactamente hasta el Viernes Santo , cuando la secretaria general, decidió, igual que en el caso Bárcenas, romper la baraja y actuar por su cuenta, o mejor, por cuenta de la portavoz del partido en Castilla-la Mancha, Carmen Riolobo que salió a la palestra para hacer una declaración oficial: “Los que perdieron Andalucía, esos que no han ganado nunca o que no se han presentado a unas elecciones o, incluso, que no saben nada de política, se están dedicando a desestabilizar el Partido Popular”. Pero es que además, horas más tarde, era el portavoz parlamentario adjunto y diputado por Toledo, Agustín Conde, el que salía al contraataque para respaldar las palabras de la portavoz manchega y afirmar que eran “compartidas por todo el PP castellano-manchego” desde “la primera hasta la última”. “Cuando habla Carmen habla todo el PP regional. Ella no actúa a humo de pajas”.

No querían dar nombres (“a buen entendedor pocas palabras bastan”, se había limitado a decir Conde) , aunque todos los dirigentes populares sabían que se estaba hablando tanto de Javier Arenas, el mentor de Moreno Bonilla, como de la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría , a quien en el partido acusan de no saber nada de política a pesar de que el Presidente del Gobierno le ha entregado casi todo el poder dentro del Consejo de Ministros y que pensó en ella como sucesora por si el escándalo del Tesorero del PP, Luis Bárcenas, se complicaba de tal modo que tenía que producirse un cambio en la Presidencia del Gobierno.

A menos de cuarenta y ocho horas de la reunión de la Junta Directiva Nacional del partido, el máximo órgano entre Congresos, y a la que asisten más de medio millar de cargos populares, Rajoy se encuentra con una pelea interna del partido que ya es muy difícil ignorar, con una denuncia muy concreta de la secretaria general contra uno de sus hombres de confianza, con una alarma generalizada dentro de quienes concurren a las elecciones autonómicas y municipales de dentro de mes y medio por el miedo a perder el poder; con un partido nuevo, Ciudadanos, que les está comiendo el terreno día a día y que tiene el objetivo de mínimos de conseguir 1500 concejales y entrar en cinco de los 13 parlamentos autonómicos, y, sin un mensaje político claro ya que en la Moncloa siguen refugiados en esa recuperación económica que creará miles y miles de puestos de trabajo.

“No sólo es la ausencia de un mensaje político claro y de regeneración, -reconoce un importante y veterano diputado popular- , es que, todavía, no nos hemos dado cuenta de que ante los ciudadanos, somos un partido antipático, que no hablamos ni siquiera a nuestros votantes con el afecto que se merecen. Damos la sensación de que evitando el rescate soberano, ya hemos hecho todo y no somos conscientes de los cadáveres que hemos dejado en el camino. Decimos ahora que es cuestión de piel, cuando es cuestión de sensibilidad. Si a todo esto, añadimos las peleas internas y las conspiraciones de esta Semana Santa el panorama no puede ser más sombrío. Pero espero que de la cumbre el Martes salga alguna solución”.