PP-Ciudadanos: Entre el pacto y la colonia Nenuco….

“Tendremos que corregir lo que haya que corregir”. Con esta frase lapidaria, muy del personaje, el Presidente del Gobierno ha clausurado su última rueda de prensa y se ha dispuesto a pasar las vacaciones de Pascua, pensando en las elecciones autonómicas y municipales del mes de Mayo y dándole vueltas a lo que tiene que corregir, conservando ese difícil equilibrio que existe entre Gobierno y Partido, es decir, entre la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y la secretaria general Dolores de Cospedal. Es decir, entre la política de comunicación y la política de gestos y de rectificaciones.

De la política de comunicación poco se sabe aunque es el flanco más débil del Gobierno y del que todos hablan sin dar soluciones. De la política de gestos y rectificaciones se ha encargado ya, como recordaba mi compañero de columna, Pablo Sebastian, el Ministro de Sanidad e Igualdad, el “sorayista” Alfonso Alonso, cuya última medida, que va en contra de toda la política desarrollada por su antecesora, la polémica Ana Mato, ha sido recuperar para los inmigrantes sin papeles un trato más digno eliminando la prohibición del acceso a la asistencia primaria de esos inmigrantes irregulares en la Seguridad Social, algo que prohibió el Gobierno de Rajoy en 2012. Esa medida, que la oposición y los médicos consideran todavía insuficiente ya que el objetivo debería ser dotarlos de la correspondiente tarjeta sanitaria, se produce después de terminar el copago farmacéutico hospitalario y tras encauzar un conflicto envenenado, el tratamiento de la hepatitis C.

Sin embargo, la rectificación más importante se ha producido este Miércoles cuando en unas declaraciones a la Agencia Efe, el que fue portavoz del grupo parlamentario popular y actual Ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, reconoce que se han equivocado con “Ciudadanos” y que durante la campaña electoral en Andalucía, donde el partido de Albert Rivera se convirtió realmente en partido nacional multiplicando por diez sus votos de las europeas y ocupando nueva escaños en el Parlamento andaluz, se cometió el error de “despreciar al adversario, algo que no debe hacerse nunca”. Fue cuando el actual delegado del Gobierno en Andalucía (que permanece todavía en su puesto) Antonio Sanz, en un acto electoral, anunció que no quería que en su Comunidad mandase un partido que se llama “Ciutadans” y su Presidente, Albert”.

De ahí, de ser bautizado como “Naranjito” por el portavoz del PP Rafael Hernando o de la autocrítica de Celia Villalobos en el ultimo Ejecutivo del partido, presidido por Rajoy, donde el gran argumento empleado por la esposa del asesor áulico Pedro Arriola fue que Ciudadanos “huele a Nenuco”, a la propuesta efectuada por Alonso de que el PP está dispuesto a llegar a un pacto con el partido de Rivera si su campo de juego es la “centralidad”, va un auténtico abismo. En ese caso el PP tendrá “capacidad de encuentro con ellos , dice Alonso, si vienen a jugar a la política en serio, a pensar en serio en España” y si “plantean propuestas que entran dentro del terreno de diálogo de la centralidad del PP”.

Unas palabras a la que separa también otro abismo de lo que este mismo martes dijo Álvaro Nadal, responsable de la Oficina Económica del Gobierno, a los empresarios en Alicante, a los que alertó del peligro que supone para España el programa económico de Ciudadanos. Su tesis vino a ser: o el PP o nada.

Todo eso, incluidas las contradicciones, también debería ser motivo de meditación del Presidente del Gobierno en su retiro de descanso tras la reflexión pública, de tanto calado, como la realizada ante la prensa: “Tendremos que corregir lo que haya que corregir…” Por lo pronto, quienes serán los primeros en enterarse de las correcciones serán los miembros de la Junta Directiva Nacional del Partido que ha sido convocada para el Martes 7 de Abril y que no se reunía desde hacía dos años en pleno estallido del caso Bárcenas. La Junta Directiva Nacional es el máximo órgano del partido entre Congresos y forman parte de ella casi quinientos miembros. Aunque estatutariamente debería reunirse una vez al trimestre, desde el acceso del PP al poder sólo se ha reunido en una ocasión.