Susana Díaz, la reina del Sur, se hace con el PSOE

Fue, sin duda, la reina de la fiesta, la figura del Comité Federal que se celebró este sábado en Madrid para aprobar las listas a las elecciones autonómicas y municipales del mes de mayo, y también para hacer balance de lo que fueron las elecciones andaluzas del pasado 22 de marzo, en las que el PSOE se alzó con la victoria, a pesar de unos resultados peores de los que había y de un nuevo mapa político que hará más difícil la gobernabilidad y que se necesitará, con una política de geometría variable, mayor capacidad de pacto y de negociación.

Fue en ese clima, un clima de optimismo en el que parecía haberse recuperado por todos la autoestima perdida, en el que Susana Díaz, la reina del Sur, presidenta triunfadora de Andalucía, se hizo con el PSOE, y se convirtió, también, en la reina de la fiesta. Así llegó, rodeada de sus leales, en olor de multitud, así vio a sus compañeros del Comité Federal que puestos en píe, y aplaudiendo, le brindaron el homenaje de la triunfadora, así venció las posibles reticencias de quienes pensaron que se había equivocado adelantando las elecciones, así se fue, rodeada de sus leales, de su guardia de corps, mucho antes de que terminara el Comité Federal, cuando todavía quedaban por intervenir 31 de sus compañeros y así se volvió a su tierra, a Sevilla, donde tiene la firme intención de quedarse, por ahora, como autentica reina del Sur.

En fin llegó, escuchó atentamente al secretario general del partido, Pedro Sánchez que insistió en que la victoria de Andalucía es la victoria de Díaz, pero también, la victoria de todos, la victoria que inaugura un nuevo ciclo triunfal en el partido, abrazó, ostensiblemente, a Eduardo Madina, el candidato que perdió las primarias frente a Sánchez, y que todavía parece no haber asumido la derrota, no encontró tiempo para entrevistarse con Sánchez, ni siquiera para matizar la exquisita neutralidad que manifestó, con su posición de cara a las primarias para la Presidencia del Gobierno de julio, y se fue, de nuevo para el Sur, que se ha demostrado que no sólo existe, sino que, en este caso, sigue siendo vital para el PSOE.

Se fue después de dejar sentado que la victoria de Andalucía abre la puerta a la victoria en las autonómicas y municipales de dentro de dos meses, que se gana cuando se tiene unidad en el partido, “un proyecto claro y un liderazgo sólido” y que es fundamental “huir de los líos internos y centrarse en los problemas de la gente”. Y tras colocar un análisis fundamental: ”Hay fuerzas emergentes, pero el Parlamento de Andalucía, recordó, ya tuvo cinco partidos y Anguita tuvo los mismos escaños que Podemos e Izquierda Unida juntos”.

Extremadamente generoso con ella, la reina del Sur, es verdad que tanto el secretario general del partido Pedro Sánchez, como la mayoría de los casi trescientos asistentes al Comité Federal del sábado, parecían haber recuperado la autoestima. Después del postzapaterismo, la de Andalucía, ha sido la única victoria que han tenido en este largo transito del desierto, que ahora creen que pueden dar por terminado, hasta el punto que han superado el miedo escénico de las encuestas que han venido convirtiendo a Podemos en la verdadera fuerza de la izquierda, en la alternativa al Partido Popular. Algo que han querido poner de relieve, no responde a la realidad.

Se ha visto en Andalucía donde Podemos, que hasta bien avanzada la tarde-noche electoral, sostenía que sería, según sus encuestas a pie de urnas, la primera fuerza política (de ahí la cara de decepción de la candidata Teresa Rodríguez cuando se situaron en los quince escaños) y se está viendo en los nuevos sondeos en los que la burbuja parece bajar progresivamente, a pesar del mensaje ganador, y a estabilizarse a la baja.

Fue el mensaje de Pedro Sánchez: ”la única alternativa al PP, es el PSOE y hay que excluir a Podemos por mucho que esa fuerza política se presente como tal “Y la primera que lo ha demostrado es la Presidenta andaluza.