Europa: la debacle de Rajoy y la decepción de Podemos

El terremoto político desencadenado el pasado domingo en Andalucía, con el que ha comenzado a diseñarse lo que, en el futuro, puede ser un sistema cuatripartito, con los dos partidos históricos PP y PSOE que destacarían sobre los dos nuevos (Podemos y Ciudadanos), es la principal interpretación que se hace en Europa de lo que puede ser el resultado final del largo ciclo electoral español que acaba de comenzar en la Comunidad más de izquierdas de todas y, en la que el PSOE viene gobernando desde el inicio de la Preautonomía en 1980.

Tanto los medios diplomáticos, comunitarios y periodísticos destacan en sus análisis el poco castigo que provocan los numerosos casos de corrupción en España y, en este caso, en Andalucía, algunos de los cuales afectan a los Fondos Europeos que recibe el país para la formación de los desempleados (Fondos entregados a la Junta de Andalucía, y que parte de ellos habrá que devolver a Bruselas); el comienzo del pinchazo de la burbuja Podemos, convencidos como estaban sus dirigentes de que serían la primera fuerza política de la Comunidad, y la debacle del Partido Popular de la que culpan al presidente del Gobierno y del partido, Mariano Rajoy.

Es creencia general en la prensa alemana que España es un caso especial entre los países en crisis en Europa: En ninguna otra parte, un partido de gobierno se encuentra involucrado en tantos escándalos de corrupción ni los partidos tradicionales han producido tantos escándalos de soborno como en España. “A diferencia de las elecciones europeas – matiza el Frakfurter Allgemaine Zeitung – en las que el Partido Popular y los socialistas todavía fueron castigados, ahora en Andalucía ha sido sobre todo el presidente del gobierno Rajoy quien se ha visto afectado por todo ello. De nada le sirve que, después de unos años muy difíciles, haya reconducido al país a la senda del crecimiento. Los ganadores de la jornada son, los nuevos movimientos que pregonan que son la voz del pueblo contra las élites gobernantes. Sin embargo, el resultado de las elecciones demuestra que todavía están muy lejos de una perspectiva de poder. Los resultados cosechados por las nuevas formaciones en la izquierda (“Podemos”) y en la derecha (“Ciudadanos”) son notables, pero los dos antiguos grandes partidos mantienen una clara ventaja. La conclusión es que ” España no es Grecia”.

No solo no es Grecia, sino que Podemos, razona el Frankfurter Rundschau tampoco es Syriza. “Los objetivos que se ha fijado el partido de izquierdas, fundado hace apenas un año, son enormes. Quiere ser la fuerza del “cambio” en España. Sin más. Sin socio junior. Se considera la voz de la “gente” contra la llamada “casta”. Y ahora, tiene que constatar que no es más que un partido más. Es sorprendente la rapidez con la que una nueva fuerza puede parecer vieja. “Por el contrario, una gran parte del electorado del PP ha elegido en estas elecciones a un partido, que es la mayor sorpresa de estos comicios. Se trata de Ciudadanos. El partido creado en 2006 en Cataluña y que se define como liberal y progresista, ha entrado por primera vez en el parlamento andaluz y ha conseguido 9 escaños.

La austeridad económica y el elevado desempleo sugerían – dice Financial Times – que los políticos antisistema podían estar a punto de desbaratar el clásico sistema de dos partidos. Es demasiado pronto para decir con seguridad si eso finalmente sucederá́, pero los resultados de las elecciones locales en Francia y España, de este fin de semana señalan que los populistas podrían encontrarse con que el avance es más duro de lo esperado, y los líderes de los partidos asentados deben sacar conclusiones de ello.

El semanario The Economist dedica un amplio artículo a lo que llama “Frenando a Podemos” y recuerda que la del domingo era la primera cita de un año electoral que podría cambiar el panorama político en España. “Las elecciones andaluzas del 22 de marzo se han observado de cerca para calibrar la creciente popularidad de Podemos, arribista partido de izquierdas que promete sacudir la política española del mismo modo que Syriza ha hecho en Grecia. Pero, después de que 6,5 millones de votantes acudieran a las urnas, está claro que la revolución política prometida no se ha materializado”.

En fin para la mayoría de los medios, el gran perdedor es el PP. El partido de Mariano Rajoy ha conseguido en la región su peor resultado desde 1990. Y, es una importante advertencia para el jefe del Gobierno que se ha implicado en la campaña electoral intensamente y ha visitado a Andalucía seis veces. El apoyo al PP cae según los sondeos también a nivel de todo el país y en el año electoral tiene que ser una gran preocupación para su líder.