Andalucía en la recta final de unas elecciones claves

Este fin de semana se inicia la recta final de las elecciones autonómicas andaluzas que se celebrarán el domingo 22 de marzo, y en las que el PSOE, se juega, por lo menos teóricamente, su permanencia después de más de treinta años, al frente de la Junta de Andalucía, cuyo primer presidente fue Rafael Escuredo, aunque en realidad, los socialistas están gobernando la Comunidad desde la misma creación de la primera Junta Preautonómica en 1978, cuando Plácido Fernández Viaga ganó la Presidencia frente al candidato de Unión de Centro Democrático (UCD) Jaime García Añoveros. La presencia pues del POSE en el poder se extiende a lo largo de nueve legislaturas, seis presidentes distintos y treinta y seis años.

En esta ocasión es una mujer, Susana Díaz, la que tiene que defender el cargo en una Comunidad que es la más poblada del país, la que más dinero recibe en relación con lo que aporta al Estado, la más castigada por el paro que es, también, el más alto de la Unión Europea y conviviendo con un elevado índice de pobreza, hasta el punto que de cada cuatro pobres españoles, uno es andaluz. Simultáneamente, es la Comunidad que, además, ha vivido los principales casos de corrupción que se han producido en el país en los últimos años, especialmente los que hacen referencia a los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) y los que están relacionados con los cursos de formación que afectan especialmente a sindicatos y empresarios.

Casi con toda seguridad Susana Díaz será la que, tras el cierre de la campaña el viernes en un mitin en el que estará acompañada por el secretario general del partido Pedro Sánchez, (una excepción porque ha querido hacer la campaña sola, poniendo más el acento en su persona, en su forma de gobernar, que en las siglas del partido por el que se presenta) y la jornada de reflexión el sábado, sea la encargada de formar gobierno. Hasta el propio presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy, se ha mostrado partidario de que forme gobierno quien encabece la lista más votada y las encuestas apuestan por el PSOE como el partido ganador. Sin mayoría absoluta, pero ganador. Es más, ganador, pero con peores resultados que cuando la Presidenta andaluza decidió adelantar las elecciones, por falta de entendimiento con su aliado de gobierno Izquierda Unida y, según ella, por la inestabilidad que eso producía en su gobierno de coalición.

Lo que auguran los sondeos es un Gobierno mucho más inestable que el anterior, un crecimiento notable de dos partidos nuevos (Podemos y Ciudadanos), uno de los peores resultados del Partido Popular en su larga lucha por conquistar el poder en Andalucía por el desconocimiento que existe de la figura de su candidato Moreno Bonilla (aunque a última hora, desde Génova, se insiste en que los “trackins que se están haciendo dan una subida de los populares), y una bajada de Izquierda Unida, cuyo resultado final dependerá de lo que suba el partido de Pablo Iglesias. Por primera vez se comprobará la fuerza que sigue teniendo el bipartidismo.

Para Rajoy esta sería su segunda derrota electoral desde que llegó al poder, ya que recién instalado en la Moncloa, tuvo que digerir el fracaso de Javier Arenas que, aunque fue el que encabezó a la primera fuerza política de la Comunidad, no pudo formar Gobierno y fue el entonces líder del PSOE José Antonio Griñán el que consiguió gobernar pactando con Izquierda Unida. Desde la sede central del PP ya se ha convocado para el lunes 23 una Ejecutiva a la que asistirán todos los barones, con la que Rajoy quiere tomar la iniciativa ante una eventual derrota electoral y poner el acento en las elecciones autonómicas y municipales del mes de mayo que también se presentan complicadas, especialmente, en la Comunidad Valenciana, Madrid y Castilla la Mancha. Una tercera derrota importante el 24 de mayo, complicaría mucho la situación de Rajoy.

En el PSOE quien se la juega es Susana Díaz porque ha sido a lo que ha querido jugar ella. Solo ha permitido que Pedro Sánchez que cuándo realmente se la juega es en mayo, haga de telonero en esta campaña. Ha jugado tan por libre que le ha pedido a la dirección federal del partido que no admitirá ninguna intromisión en la política de pactos. Será ella la que decidirá con quién y, cuándo pacta.