Europa estudia el fenómeno Ciudadanos

Tras la victoria de Syriza en Grecia, Europa sigue con el máximo interés los sondeos y, los movimientos electorales que se están produciendo en España, especialmente el tan anunciado hundimiento del bipartidismo PP-PSOE y, el resurgir de nuevas fuerzas políticas que parecen substituir a las fuerzas tradicionales que han ostentado el poder desde el inicio de la transición. Si, hasta ahora, Podemos, ha venido ocupando el interés de los medios y de los políticos, por el efecto que un pacto con Syriza pudiera tener en la política europea, un nuevo partido, Ciudadanos, parece haber desplazado al partido de los indignados de Pablo Iglesias, que intenta hacerse un hueco entre ese cuarenta por ciento de votos que se calcula que perderá el bipartidismo.

Hasta ahora el 80% del total del voto y de escaños se distribuían entre los dos colores tradicionales de la política española: rojo (PSOE) y azul (PP). Ahora, el morado de Podemos y el naranja de Ciudadanos, obliga a distribuir el poder entre por lo menos cuatro partidos que están, según las últimas encuestas, empatados técnicamente. Con el PP y PSOE, sumando poco más del 40%, el magenta de UPyD y rojo subido de Izquierda Unida, también están esperando su oportunidad, aunque sea sólo, por su coherencia y, por el tiempo que han dedicado a la denuncia de la corrupción.

El mensaje que viene de Europa es que de España está llegando un nuevo modelo adecuado a una derecha que se considera sensata, pero no comprometida con los sacrificios de los últimos años, liberal y anti-impuestos y, sobre todo, anti-casta. Es el centro-derecha de Ciutadans (Ciudadanos), que de pequeño partido, nacido en Barcelona como respuesta al independentismo catalán, se ha convertido en Ciudadanos y aspira a convertirse en un Podemos de la derecha, como respuesta a la indignación de las clases medias.

El líder de Ciudadanos -dice el periódico Corriere della Sera- se llama Albert Rivera, tiene 35 años y parece tener todo lo que se necesita para obtener éxito: es guapo, habla de un modo comprensible de problemas reales y no está implicado en procesos por corrupción. El espejo ayuda. Pantalón vaquero, chaqueta, corbata y corte de cabello de abogado para distinguirse bien de ese Pablo Iglesias de Podemos que con la coleta se conquista a los nostálgicos de los veranos en camping libre en la playa. Rivera no. Rivera es ordenado, afeitado, aparentemente de una clase social diferente. Antaño se le hubiera definido burgués. Y orgulloso de serlo, da a entender, Rivera.

Podemos y Ciudadanos, es la tesis del periódico Italiano, nacen en el mismo caldo de cultivo: la crisis económica que desvela cómo los partidos tradicionales, cuando están en el gobierno, aplican las mismas desagradables recetas, se llamen rojos o se llamen negros. Podemos y Ciudadanos en España, los Cinco Estrellas y la nueva Liga Norte en Italia, Syriza en Grecia, en cambio, no han tenido este tipo de problemas porque, hasta ahora, no se han hecho con el volante o, cuando lo han tenido en sus manos, han fingido que era otro el que conducía

El bipartidismo político español que ha durado cuarenta años, la alternancia de hecho entre el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista (PSOE), está exhausto. Podemos y Ciudadanos podrían acabar con las pequeñas formaciones que siempre han sobrevivido a la sombra de los dos gigantes, y al mismo tiempo sustraer consenso a PP y PSOE. Para su programa económico, Ciudadanos ha reclutado a dos gurús como Luis Garicano (London School of Economics) y Manuel Conthe (expresidente de la CNMV). El resultado es una síntesis liberal-social-reformista que dice “sólo nosotros sabemos cómo cambiar el sistema para permanecer protegidos por el estado del bienestar y seguir generando riqueza”.

Para el periódico alemán Die Welt la situación española, en estos momentos, está marcada por una nueva realidad: cuanto más radical se muestra Podemos, tanto más éxito tiene Ciudadanos. Porque se ofrece como opción para todos aquellos que quieren un cambio, pero temen “una situación griega”. La advertencia de Rajoy de “quien no nos vota a nosotros, vota por el caos” ha perdido credibilidad con la aparición de Ciudadanos.