Pablo Iglesias y Podemos en la primera página del New York Times

Hace cinco meses el semanario norteamericano Newsweek se hacía eco de las elecciones generales que se celebrarán este año en España, y vaticinaba que “si Podemos continúa con su trayectoria actual, Iglesias, carismático, aunque decididamente con los pies en la tierra, podría ser el nuevo Presidente del país”. Hace dos semanas, el embajador norteamericano en Madrid, James Costos, flanqueado por la bandera española y estadounidense, invitaba a Pablo Iglesias a un almuerzo oficial en la sede de la representación diplomática y la fotografía del encuentro, tuiteada por el político de Podemos, era retuiteada miles de veces por sus partidarios y simpatizantes. Hace sólo unos días, Antonio Garrigas, un hombre muy ligado a los intereses de Estados Unidos en nuestro país, y miembro de la Trilateral, declaraba ante el clima de preocupación por la subida en las encuestas de Podemos que no pasaba nada, si efectivamente, ganaba el partido de Pablo Iglesias.

Y este martes, Pablo Iglesias ha conseguido lo que han podido conseguir muy pocos políticos españoles: ocupar un espacio de honor en la edición internacional de uno de los periódicos con más influencia en el mundo: el periódico The New York Times, donde su imagen, puño en alto, a cuatro columnas aparece en la primera página con un título ya de por si significativo “Una nueva izquierda revoluciona la política en España” ha prometido reestructurar la deuda. Ha dicho que es hora de cambiar las leyes “que permiten a los ricos seguir robándonos”. Ha prometido que Bruselas “no puede amenazarnos” y que “no queremos más jefes de gobierno que obedecen y no negocian”. “Aunque suene familiar – dice el corresponsal del periódico en Madrid, Raphael Minder – esto no es en Grecia. Es en España.

Si el pasado mes de octubre Newsweek presentaba a Iglesias como un joven con camisa blanca, vaqueros y cola de caballo, con un look más parecido al de un profesor de posgrado que al líder de una fuerza política potencialmente revolucionaria y que hasta hace un año era un profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Madrid, que daba cursos llamados como “Cine, identidades políticas y hegemonía”, con tópicos como la revolución boliviana y los movimientos de protesta del último día, el retrato que hace de él el periódico norteamericano no difiere mucho de la imagen de quien todo el mundo, le llama, “el Coletas”.

“Nunca pensé realmente que podría convertirme en Presidente del Gobierno, pero creo que ahora estamos en una situación en la que podría ocurrir”, decía Iglesias en una entrevista reciente en la nueva sede de su partido. Esa posibilidad sigue estando lejos por el momento. El primer reto al que se enfrenta Iglesias, es parecido al que se han enfrentado sus homólogos griegos: ¿puede un partido radical de izquierdas entrar en el viejo sistema político y conseguir que se le elija a nivel nacional? El segundo reto también es compartido con sus compañeros de viaje griegos: ¿Al hacerlo, pueden seguir siendo fieles a sus palabras?

Las preguntas que se hace el corresponsal del periódico en España tienen tanta actualidad que como viene a reconocer de cara a las elecciones está retocando poco a poco su programa, intentando centrarse en el realismo y ampliar su base de votantes, aunque corre el riesgo de vender su alma y perder su apoyo central entre los descontentos y marginados de España, que son los que han llevado a este nuevo partido a la fama a una velocidad meteórica.

Iglesias da la bienvenida a las comparaciones entre Podemos y Syriza, pero ha procurado distanciar a Podemos de otros partidos anti sistema de la derecha que han hecho grandes progresos debido al descontento de los votantes con Bruselas, como el Partido de la Independencia de Reino Unido, en Gran Bretaña, o el Frente Nacional, en Francia. “Las fuerzas políticas como Podemos y Syriza representan una de las últimas oportunidad para convencer a los ciudadanos de que algo positivo puede conseguirse todavía dentro del proyecto de la Unión Europea”.

Si en el relato que hacía Newsweek de la situación española, el principal objetivo de Podemos era terminar con el bipartidismo y romper “el régimen político de 1978” para The New York Times el objetivo ahora es conquistar el poder e ir acomodando el programa a la realidad, Para un hombre que se considera a sí mismo un forastero, Iglesias parece curiosamente pragmático sobre la formación de posibles coaliciones, si ningún partido emerge como claro vencedor en las elecciones de este año. “No somos sectarios y nuestra mano está tendida a todos los que quieran el cambio”, ha dicho. “También estaremos abiertos a cualquier partido dispuesto a reconocer que lo que han hecho, hasta ahora, simplemente no ha funcionado”.

  1. Chesmaloli says:

    Limpios los financiados ora por Tendrán, ora por Caracas?
    Limpios los de los trabajos como individuo pero soy empresa para pagar impuestos?
    Limpios los que ni respetan las condiciones de los contratos de exclusividad con la Universidad?
    Limpios?
    Marcelo, ¿ qué te dieron de comer?