Europa, preocupada por el contagio griego en España

El miedo al contagio griego vuelve a ocupar el interés de los medios europeos, hasta el punto que la Agencia Bloomberg acaba de llamar la atención, en medio de la euforia internacional por la recuperación económica española, sobre algún que otro problema del bono español, que no es significativo, pero que tiene, inmediatamente, sus inevitables efectos colaterales. Es la Agencia económica norteamericana la que da cuenta de que ‘mientras la rentabilidad de la deuda soberana de la Eurozona ha caído a mínimos históricos por la promesa de la flexibilización cuantitativa del BCE (Banco Central Europeo), el bono español está dando signos de los primeros pinchazos de preocupación en torno a la perspectiva de una victoria de Podemos en las elecciones previstas en España hacia fin de año’.

Probablemente una exageración, pero la subida electoral de Podemos en las encuestas que se hacen en España, que colocan al partido de Pablo Iglesias a la cabeza de los preferidos por los electores; la complicada situación económica de Grecia a punto de la suspensión de pagos, la creciente tensión de Atenas con Berlín y Bruselas, la posibilidad, incluso, de que Grecia salga del Euro, ante la negativa de Tsipras de presentar al Eurogrupo un plan mínimamente creíble (ese plan de Varoufakis de montar un cuerpo de inspectores fiscales con amas de casa, estudiantes, y turistas ocasionales, no deja de ser una auténtica broma) tiene su inevitable efecto sobre España, donde el resultado electoral de las generales, está tan abierto que puede pasar cualquier cosa. Y esto es lo que produce escalofríos en Europa, después del triunfo de Syriza en Grecia.

Hoy en día, Podemos, el partifo hermano de Syriza, está liderando el escenario político como el partido más popular en España, a menos de un año de unas elecciones generales, con el objetivo, destacan los grandes medios internacionales, de desplazar a la vieja guardia política, y conducir de esta forma, la economía del país por un nuevo camino. ¿Sacarán los españoles las enseñanzas oportunas de la tragedia griega?, se pregunta el periódico L´Echo. En realidad, se responde, la tragedia griega es teatro moderno. Los griegos contemporáneos dominan este género a la perfección, tal y como demuestra a lo largo de estas últimas semanas la tragedia entre el nuevo Gobierno griego y el Eurogrupo. Un posible, “Grexit” (contracción de Grecia y exit, salida), no supondría un choque financiero para Europa, sino un choque psicológico. Por el contrario, para Grecia la salida del euro auguraría un período de caos económico y social. El sistema bancario se colapsarla y la reintroducción de la antigua moneda griega daría lugar a una profunda devaluación y la destrucción de empleo debido al cierre de numerosas empresas.

Cabe preguntarse, insiste el periódico, como logrará Alexis Tsipras explicar su incontestable derrota a la población y sobre todo al bando izquierda del partido. En Europa, todo hace pensar que el mensaje nítido del Eurogrupo hará cambiar de idea a los ciudadanos y políticos deseosos de truncar las políticas de austeridad. ”Efectivamente, este drama griego -concluye el diario- fue representado, sobre todo, pensando en los espectadores españoles que deberán acudir a las urnas a finales de 2015. El partido antieuropeo Podemos, que anuncia proyectos similares a los de Syriza, encabeza los sondeos. Los europeos esperan que los electores españoles reflexionen dos veces antes de apoyar en las urnas a Podemos”. En Podemos, dice la prensa alemana, todos saben que el año electoral no será fácil. Tras las elecciones europeas, la prensa y los políticos aún se burlaban del nuevo partido, los llamaban “frikis“ y “efímeras“. Pero desde que tiene tan buenos resultados en las encuestas, la campaña contra Podemos se ha vuelto más agresiva.

Por su parte la prensa francesa, como el periódico Liberation, insiste en que España sigue teniendo la mirada puesta en Grecia y que es imposible hacer bajar la tensión que opone Madrid a Atenas. En la misma línea que su alter ego conservador portugués, Pedro Passos Coelho, el jefe de Gobierno español, Mariano Rajoy, no tiene palabras bastante severas contra Alexis Tsipras: “Nosotros los españoles, no somos culpables de la frustración creada por Syriza en Grecia, que prometió lo que no podía cumplir. Esta manera de buscarse un enemigo exterior es un viejo truco utilizado en la historia que no resuelve los problemas, sino que los empeora”.

Y Madrid también recuerda que prestó 26.000 millones de euros a Atenas en el marco de la ayuda comunitaria. Con estas declaraciones Rajoy reaccionaba con vehemencia tras los ataques de Tsipras. Desde 2011, las dos naciones ibéricas siguen un camino muy similar: tras la salida de los líderes socialistas respectivos (Zapatero y Sócrates), los ejecutivos de derecha acentuaron las políticas de rigor, imponiendo recortes claros de gasto público, principalmente en lo que concierne a la Sanidad y la Educación.