Rajoy debería pedir disculpas

Rajoy durante el Debate sobre el estado de la Nación | Foto: EFE / Chema Moya

Con el debate sobre las propuestas de resoluciones presentadas por las distintas formaciones políticas que serán debatidas este jueves, a partir de las once de la mañana, termina en el Congreso de los Diputados el último debate sobre el Estado de la Nación de la legislatura y el último también del bipartidismo. Un debate que no ha sido sobre el verdadero estado de la Nación, sino sobre el estado de los partidos políticos, sobre sus particulares visiones de la situación española, después de siete años de austeridad y cuatro de medidas económicas, que han permitido el inicio de un notable crecimiento económico pero, también, un desigual reparto de la riqueza, especialmente para los más desfavorecidos y para una clase media que ha sido machacada por los impuestos.

Este debate ya va a quedar marcado por una frase que quedará inscrita en las hemerotecas como aquella elaborada por los expertos de comunicación del PP que sirvió a Aznar para iniciar la ofensiva de acoso y derribo del Gobierno socialista. Aquella de “Váyase señor González”. Esta otra, no ha sido pensada por los expertos de comunicación del PP, sino que ha salido de lo más hondo de lo que piensa el presidente del Gobierno Mariano Rajoy y que, en el fondo, viene a ser el reflejo de una forma de pensar que a lo largo de su dilatada vida política y parlamentaria no se había dejado traslucir. Sonó en el hemiciclo como un trallazo, como una descalificación total, como si fuese el presidente del Gobierno el que decidiese cuál y cómo debe ser la representación parlamentaria. “No vuelva usted por aquí”. Una frase por la que el señor presidente del Gobierno debería pedir disculpas.

La frase es el reflejo de todo un talante. La pronunció el presidente del Gobierno en la tarde del martes después de un discurso duro, en algunos aspecto descalificador, del líder de la oposición Pedro Sánchez, en el que su argumento principal fue que el presidente aspiraba a que muchos españoles estuviesen resignados a un futuro peor que su pasado y al riesgo cierto de que sus hijos fuesen a vivir peor de lo que ellos viven. “Y eso no se lo puedo perdonar la única incompatibilidad cierta en España hoy -venía a decir Sánchez- es la incompatibilidad entre la continuidad de su gobierno y la recuperación justa de los españoles. Jamás ocurrirá mientras ustedes sigan en el Gobierno. Yo soy un hombre limpio, vino a decir y, usted está unido, y pasará a la historia, al nombre de Bárcenas y jamás será creíble en la lucha contra la corrupción”.

Fue como una bofetada, como mentarle la bicha, como romper todas las reglas del juego que, en este caso, pasaba por dejar a Bárcenas esquiando en Baqueira Beret y olvidarse de la regeneración democrática. Rajoy, el hombre inalterable que ha aguantado carros y carretas y que no ha perdido los nervios ni siquiera cuando Aznar ha llegado a su descalificación personal y política, criticando su gestión y su forma de gobernar, subía, descompuesto, rojo de ira a la tribuna de oradores para terminar con quien piensa que carece de categoría, de formación, de nivel, de estilo y de clase.”Usted es patético, No vuelva usted por aquí”.

Este miércoles, el Partido Popular, consciente de que el presidente ha traspasado todos los límites de lo que es la “cortesía parlamentaria” ha salido en tromba para justificar su actitud y José Luis Ayllon, en funciones de portavoz de Gobierno, se ha refugiado en la falta de propuestas de Sánchez (nunca en los debates del Estado de la Nación se han debatido las propuestas de la oposición, sino las resoluciones que se votan al final de los debates ) y en sus insultos para insistir en que la respuesta de Rajoy había sido la adecuada.

Sin embargo, probablemente ha sido esa frase tan desafortunada, tan totalitaria, tan impropia de Rajoy, de su trayectoria, es la que le ha hecho perder el debate, según muchos analistas que siguen sin entender cómo es posible, después de tantos años, que el presidente del Gobierno haya perdido los nervios y que haya tratado al líder de la oposición (por ahora) en ese tono, como si fuese él, y no la soberanía popular, la que decide quién debe estar en el Congreso de los Diputados. Y, además, ha sido incapaz de rectificar, de pedir disculpas. Muchas más condescendientes con otros parlamentarios que han sido mucho más duros que Sánchez, habrá que preguntarse cómo reaccionará, en un cara a cara con Pablo Iglesias que, en un acto en el Circulo de Bellas Artes de Madrid, ha pedido (entre gritos de “Pablo Presidente”) un cara a cara en televisión con él, porque ha dicho, ya es hora de que el presidente del Gobierno debata y “conteste a la oposición”… Algo en lo que se ha erigido Iglesias en un tono institucional y en un tono desconocido en él.

2 comentarios
  1. Gora - Gora says:

    Pues a mi me parece perfecta la respuesta de Rajoy. No se puede consentir que para hacer oposición se tenga que insultar al presidente de Gobierno. Eso es una muestra de incapacidad política que incapacita al Sr. Sanchez para ser lider del PSOE. Espero que lo cambien pronto !!!

    Como periodista, querido Pepe Oneto, en este artículo parece Ud. un periodista de pocos pelos (y mal peinados). Se fija en las palabras de Rajoy y no dice nada de los insultos que le dedicó el mencionado Sanchez… Viva la objetividad!!!

  2. Josele says:

    Buenos días,
    Creo que esa alusión a las disculpas de nuestro señor presidente van a quedar sepultadas junto al árbol del olvido…
    Dentro de esta “escenificación” (una más) en la que nos venden un comportamiento de integridad -¡ja!- las formas lo dicen todo. El articulista menciona un discurso descalificador de Sánchez: esto no legitima la prepotencia en su respuesta.
    Un abrazo,

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