Debate de la nación y final de ciclo

El presidente del Gobierno Mariano Rajoy ha aprovechado el primer día del debate sobre el estado de la nación para hacer el primer mitin electoral de la campaña de unas elecciones múltiples, que se inician en poco menos de un mes en Andalucía para terminar a final de año en toda España con las generales. Pero no sólo ha hecho el discurso de final de legislatura, y el discurso del inicio de la campaña electoral, sino el discurso de balance triunfalista de cuatro años de Gobierno y, también, el discurso del futuro, pensando en el futuro, en su futuro, y ha pedido otros cuatro años para crear tres millones de puestos de trabajo.

En ese futuro, además, no tiene sitio el actual líder de la oposición Pedro Sánchez al que ha descalificado por su escasa altura intelectual, por su desconocimiento de cómo funciona la economía, por su falta de preparación, por su escaso nivel. Es verdad que Sánchez, pensando en su partido y en las expectativas que habían puesto en él, ha hecho un primer discurso, intentando conectar con la España real, no con la que horas antes, había presentado el jefe del Gobierno, y centrando en el Presidente del Gobierno en su forma de gobernar, en su falta de sensibilidad al desmantelar el estado de bienestar, y las libertades y derechos, la situación en la que se encuentra el país, una situación de la que no se puede esperar ninguna regeneración política “hasta la jubilación democrática” de quien ocupa actualmente el Palacio de la Moncloa.

No sólo eso, sino que también le ha echado en cara a Rajoy que haya negado que España fue rescatada: “¡Miente usted! España fue rescatada, sí, fue rescatada como consecuencia de la mala gestión que hicieron de Bankia! Hubo rescate, con hombres de negro, troika y memorándum, todo para salvar al soldado Rato”. El líder de la oposición ha acusado a Rajoy de inmovilismo e inacción ante Cataluña, de “incapacidad” y de “bloqueo”. Y se lo ha reprochado: “Cataluña es el síntoma de su falta de proyecto de país”. El líder del PSOE ha esgrimido, como alternativa, su propuesta de reforma federal de la Constitución.

Si por la mañana en la intervención inicial, el Presidente del Gobierno ha hecho una exposición razonable de la situación, pero poniendo el acento, en demasía, en una recuperaciónn económica, de la que es verdad que se habla en todos los medios políticos y mediáticos internacionales, por la tarde, especialmente en su cara a cara con Sánchez, ha sido desabrido, descalificador, y en un tono que, hasta ahora, sólo ha venido empleando con Rosa Díez. A Sánchez no sólo le ha ninguneado, le ha descalificado como líder de la oposición y como aspirante a la Presidencia del Gobierno.

En su réplica Sánchez, que ha hecho un discurso inicial desordenado demasiado denso, largo y con excesivas cifras, ha cometido el error de leerla. La tenía preparada, escrita de antemano, y ha perdido eficacia, dando la sensación de que no hacía frente a las descalificaciones presidenciales. Además le ha faltado ese instinto homicida que sí tiene Rajoy cuando le sacan de sus casillas, y Sánchez le sacó de sus casillas, sobre todo, cuando le echó en cara el tema Bárcenas y sus comunicaciones con sms con el extesorero del PP.

Es verdad que este debate es el último debate del bipartidismo, ya que según las encuestas, el futuro mapa electoral español diferirá mucho del actual y serán necesarias varias fuerzas políticas para formar mayorías parlamentarias. Y el final, este martes el final del bipartidismo, no ha dejado de ser más triste, con los dos representantes de los dos grandes partidos descalificándose, insultándose, ninguneándose. Triste final en el que ninguno de los líderes de los partidos que hicieron posible la Constitución de 1978, ha recordado el valor de la Transición, tan minusvalorada y atacada dentro, y tan admirada y ensalzada fuera. Ni siquiera, en lo que parece un final de ciclo, se han atrevido a hablar de ese bipartidismo a punto de desaparecer… y dar paso a otros dos nuevos partidos: Podemos y Ciudadanos.

  1. Lucyinthe Sky says:

    Vamos a pasar unos años dedicados a la Economía del Trueque: yo te doy un cartón de tabaco, tu me das cuatro gallinas.
    Después, con la disolución del euro, nuevas medidas de proteccionismo razonable y el gobierno de Podemos, iremos saliendo del túnel poco a poco.
    La Era de la Especulación se va a terminar. Le va a venir bien a los banqueros picar piedra, las piedras tienen mucho hierro.