Grecia, Alemania, Varoufakis y el juego de la gallina

El ministro griego de Finanzas Yanis Varoufakis, un experto en la teoría de los juegos, una rama de la economía que estudia las decisiones en las que para que un individuo tenga éxito, tiene que tener en cuenta las decisiones tomadas por el resto de los agentes que intervienen en la situación, ha querido desmentir que en sus negociaciones con el Eurogrupo y, sobre todo, con Alemania, y con su ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble, esté utilizando esa táctica que tan bien conoce y cuyo mejor ejemplo es, sin duda, el llamado juego de la gallina.

El juego de la gallina es una competición de automovilismo en la que dos participantes conducen un coche en dirección al del contrario; el primero que se desvía de la trayectoria del choque pierde y es humillado por comportarse como una gallina. El juego se basa en la idea de crear presión psicológica hasta que uno de los participantes se echa atrás. Uno de los primeros ejemplos de juego de la gallina aparece en la película “Rebelde sin causa”, aunque en aquella versión los jugadores conducen sus automóviles hacia un precipicio, y el primero en saltar es la gallina.

La última partida de póker que ha estado jugando Varoufakis con Europa y en la que ha habido un receso al aceptar Grecia no la prolongación del rescate seis meses, sino un “crédito puente”, ha terminado en tablas aunque haya sido presentada como un éxito de Europa. Un éxito discutible (ver Republica.com “La partida de póker de Yanis Varoufakis”) porque entre las condiciones que acepta Grecia para ese “crédito puente” (el gobierno griego no habla en ningún momento de rescate) ni hay recortes que pide Europa, ni muchas de las condiciones que lleva consigo la obtención de esa ayuda que permite a Europa y, sobre todo, al país heleno ganar tiempo. Hay líneas rojas que bajo ningún concepto los griegos no están dispuestos, bajo ningún concepto a aceptar. Y el propio Varoufakis lo ha querido aclarar: No se trata de un farol. Lo explica en un artículo publicado en The New York Times, “Como dediqué muchos años durante mi anterior vida a investigar la teoría del juego – escribe Varoufakis-, algunos comentaristas se precipitaron al presuponer que, como nuevo ministro griego de Economía, estaría afanosamente ideando faroles, estratagemas y opciones externas al objeto de mejorar mi posición. Nada puede estar más alejado de la verdad, porque si de algo me sirve, mi formación en la teoría del juego me convenció de que sería una pura tontería pensar que las actuales deliberaciones entre Grecia y nuestros socios es una partida de regateos a ganar o perder mediante faroles y subterfugios tácticos”.

Según el negociador griego el problema de la teoría del juego, como suele decirles a sus estudiantes, es que da por sentado los motivos de los jugadores. En el póker o el blackjack, esa asunción no es problemática, pero en las actuales deliberaciones entre los socios europeos y el nuevo gobierno griego se trata de forjar nuevos motivos: “moldear una nueva mentalidad que trascienda las divisorias nacionales, disolver la distinción entre acreedores-deudores a favor de una perspectiva paneuropea y situar el bien común europeo por encima de las políticas mezquinas, un dogma que, de universalizarse, se probaría tóxico y crearía una mentalidad de nosotros contra ellos”.
“A menudo se me pregunta -dice Varoufakis- qué pasaría si el único medio para asegurarse financiación es cruzar las líneas rojas y aceptar medidas que usted considera más parte del problema que de su solución. Fiel al principio de que no tengo derecho a presentar faroles, mi respuesta es: Las líneas que hemos presentado como rojas no serán traspasadas. De otro modo, no serían rojas de verdad, sino un mero bluf. Pero ¿qué si eso supone mucho dolor para su pueblo?, se me pregunta. Seguramente, se están echando un farol”.

Pero aunque lo niegue al final todo ha terminado en el juego de la gallina. Alemania ya ha rechazado el plan que propone Grecia y todo dependerá de lo que decida el Ecofin que se reúne el viernes a partir de las tres de la tarde. Al final todo ha desembocado en un pulso definitivo en ese juego al borde del precipicio y lo ha recordado el gobierno de Atenas: la decisión del Eurogrupo sobre la petición de Grecia de prolongar seis meses el crédito “demostrará quién quiere encontrar una solución y quién no”.

3 comentarios
  1. viajeroA3 says:

    Siempre queda la posibilidad de que sea Alemania quien decida abandonar el barco para no ser los “paganos” de la fiesta griega.
    Eso si, habría que ver a quien le venden sus estupendos coches o electrodomésticos si dejan de pertenecer a esa UE que es su gran mercado.
    ¡Venga señora Merkel, échele valor!

    • Avenger says:

      Si Alemania se sale arrastra a los ricos con ella, quedaríamos los del sur a nuestra bola. A ver a quién le vendemos nosotros los coches que se fabrican en España y demás productos que hasta ahora se venden bien. El problema pues lo tenemos nosotros, no la Merkel.

    • Anton says:

      Grecia fué admitida en la UE a pesar de su fragilidad y con un déficit alterado con la ayuda activa de Goldman Sach que dirigia Dragi, Alemania y Francia concedieron créditos baratos, y financiación con tipos bajos incitando a los griegos a endeudarse a largo plazo y bajo coste para venderles especialmente material militar.

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