Todo en manos de Susana

El posible adelanto de las elecciones en Andalucía, una decisión que la Presidenta Susana Díaz, está a punto de tomar y hacer pública, después de contar este martes con el apoyo de todos los secretarios provinciales del partido, puede ser un revulsivo para el calendario electoral de este año que, en principio se abriría en marzo con las elecciones en Andalucía, seguiría en mayo con las municipales y autonómicas, en septiembre con el adelanto de las catalanas, y en noviembre con las generales, que pueden incluso, retrasarse hasta enero.

El adelanto electoral , que cogería al PP y a Podemos desprevenidos, no solo supondría un replanteamiento de las estrategias dentro de los populares, de Izquierda Unida y de Podemos, sino que dentro del PSOE, sería un auténtico desafío para el actual secretario general, Pedro Sánchez, ya que una victoria de Díaz, reforzaría su posición de liderazgo dentro del partido. Si frente a una victoria clara de Díaz en marzo, se alza un fracaso electoral socialista en las municipales y autonómicas, ese fracaso le sería atribuido a Sánchez, al que vienen acusando de dedicar más tiempo a su promoción personal como candidato a la Moncloa, en las primarias del partido programadas para el mes de julio, que a las municipales y autonómicas, algo que no responde a la realidad.

La sensación de destacados miembros del partido es que, electoralmente, el PSOE no se recupera, y que todavía no ha encontrado su suelo. ¿Es culpa de Sánchez, que al fin y al cabo, es el primer secretario general elegido por la militancia o es la influencia de Podemos, que tiene desconcertados a sus bases y que está ocasionando una auténtica sangría dentro del PSOE? Sánchez parece haber caído en la trampa que le ha tendido Iglesias, y da la impresión de que se ha creído el mensaje de que la pelea electoral no está entre PP y PSOE, sino entre PP y Podemos.

Ha caído en la trampa, ha desconcertado a su electorado y parece haber ratificado con el sucesivo cuerpo a cuerpo con el “Coletas”, que efectivamente la pelea electoral está en ese terreno. Y todo eso, mientras el expresidente de Castilla la Mancha y del Congreso de los Diputados, José Bono, reúne en un almuerzo de hermandad a Pablo Iglesias e Iñigo Cerrejón, con el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, que se ha pasado con armas y bagajes a Susana Díaz, después de apostar por Eduardo Madina, para apoyar a última hora a Pedro Sánchez.

La situación es que un adelanto electoral en Andalucía, donde Susana Díaz se juega todo, en tanto que un fracaso electoral, es el final de su liderazgo y del protagonismo socialista en Andalucía, que dura ya más de treinta años, no solo cambia todo el mapa electoral, sino el futuro del principal partido de la oposición, que, o se hunde definitivamente, o por el contrario, sirve de plataforma para el salto de la Presidenta andaluza a la política nacional, y a la candidatura a la Presidencia del Gobierno de España, aunque ella insista en que su futuro está por el momento en Andalucía.

Es verdad que Pedro Sánchez no ha elegido el mejor equipo, que ese equipo le ha alejado de muchos sectores del partido que habían apostado por el nuevo secretario general sin ningún tipo de fisuras, y que dentro de su equipo tiene miembros que están planteando una clara batalla contra él, en una guerra que puede terminar con el partido.

Ahora, el futuro de todo está en manos de Susana Díaz.