El PSOE sale de cuentas

Susana Díaz, cuarenta años, embarazada de tres meses de su primer hijo, sale de cuentas a mediados del mes de julio, y el PSOE puede salir de cuentas este martes para dilucidar su futuro tras la reunión que la Presidenta andaluza ha convocado con los secretarios provinciales del partido, para debatir la posibilidad de un adelanto electoral en la Comunidad, que tiene fijada la fecha de sus elecciones en 2016.

Susana Díaz, que todavía no ha revalidado su liderazgo en las urnas, ya que su legitimidad viene de su nombramiento por su antecesor en el cargo José Antonio Griñán, estaría barajando la posibilidad de un adelanto electoral para el mes de marzo, convencida de que puede ganar dada la situación precaria en la que se encuentra el Partido Popular, con su nuevo líder, Juan Manuel Moreno Bonilla, en pleno rodaje, y sobre todo parar el posible ascenso de Podemos, que pretende convertir a Andalucía en uno de sus principales feudos electorales.

Sin embargo, es un factor más que está manejando, dado que no tiene garantías por parte de su socio de gobierno de conservar la estabilidad del gobierno de coalición hasta el año que viene, dado el comportamiento de su vicepresidente Diego Valderas, que pretende viajar al Sahara en apoyo de las reivindicaciones del Frente Polisario y el pueblo Saharaui en contra del criterio de la Presidenta andaluza, que quiere preservar las relaciones y la colaboración con el Reino de Marruecos y con el Rey Mohamed VI.

Por otra parte, Izquierda Unida quiere someter a referéndum entre sus militantes, la continuidad de la coalición en Andalucía. Un adelanto electoral a marzo le permitiría a la Presidenta, que estaría en su quinto mes de gestación, una campaña electoral tranquila, sin sobresaltos y sin problemas ocasionados por su estado, algo que no puede garantizarse meses más tarde, si hay crisis en el gobierno andaluz y hay que ir a unas elecciones precipitadas, provocadas por la inestabilidad del Gobierno, que estaría en manos de Izquierda Unida, y de su vicepresidente.

Hasta ahora, Susana Díaz ha venido manteniendo en público, que su prioridad es Andalucía, la estabilidad de su gobierno y lo que pase en Andalucía, aunque no oculta su interés por lo que ocurra en el resto de España. Ella ha sido uno de los principales apoyos para el triunfo de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE, frente al candidato alternativo, Eduardo Madina y, ella también, es la que ha marcado los tiempos de un proceso complicado en el que, por distintas circunstancias, Pedro Sánchez salió elegido secretario general del partido en unas primarias, dentro del partido, que pueden considerarse como históricas.

¿Qué es lo que ha pasado entonces?. Ha pasado que los que han venido apoyando a Pedro Sánchez, el primer secretario general del partido elegido con el apoyo de los militantes, han empezado a dudar y que las encuestas que le han situado por detrás de Podemos, han levantado un cierto aire de conspiración a la que se han apuntado muchos que forman parte incluso, de su equipo.

Ha pasado que, dentro de sus propios colaboradores, han comenzado a dudar de la capacidad de quienes están en ese equipo de Pedro Sánchez, formado por personajes en los que se nota mucho la poca experiencia, la ingenuidad y la falta de conocimiento, en unos momentos en los que la política se ha convertido en una lucha cuerpo a cuerpo, implacable en la que hace falta un temple y una experiencia fuera de la común.

La realidad es que a pocos meses de su elección como secretario general del partido, Pedro Sánchez, se encuentra en una encrucijada, en un fuego cruzado, cuyo final se desconoce. Hasta ahora, el nuevo secretario general del PSOE, ha contado con el apoyo de Susana Díaz. A partir de ahora, todo puede cambiar, y el partido puede salir de cuentas, estar de acuerdo con un adelanto electoral, e incluso, propiciar unas primarias en las que participe Susana Díaz, después de ganar en Andalucía, ganar al PP y parar a “Podemos”.