Contabilidad B: preocupación y vértigo en el PP

El Gobierno, y el partido que lo sustenta, han acogido con preocupación, sorpresa, indignación, y una cierta sensación de vértigo, el escrito de la Fiscalía Anticorrupción sobre el “caso Gürtel”, en el que se acusa al Partido Popular de tener una contabilidad B, pide un total de 53 años de prisión para los tres tesoreros del PP en los últimos quince años (Luis Bárcenas, Álvaro Lapuerta y Ángel Sanchis), e implica a la exministro de Sanidad Ana Mato y al propio partido a “título lucrativo “ de los delitos cometidos por ex dirigentes de la formación de los que se aprovecharon a través de mítines de la formación popular pagados con mordidas y comisiones de la red Gürtel o de viajes y fiestas familiares.

El durísimo escrito de la Fiscalía en el que se ha incorporado un detallado relato de la financiación ilegal del PP, a través de una caja B oculta al fisco y al Tribunal de Cuentas que funcionó durante quince años, que se nutría con donativos relacionados con obras públicas, y cuyos principales datos los ha proporcionado el último tesorero del partido, Luis Bárcenas, pone al presidente del Gobierno y del partido Mariano Rajoy y al propio PP, en una situación muy comprometida en vísperas del inicio de la campaña electoral para las municipales y autonómicas y para las generales, que cierran el ciclo electoral de este año.

Mucho más cuando una de las piezas del “caso Gürtel” comenzará a verse el 31 de marzo, según decisión del Tribunal Superior de Justicia de Valencia, poco antes del inicio de la campaña de las autonómicas y municipales y que durará hasta el mes de octubre, cuando comience de hecho, la campaña de las generales. Aunque de puertas afuera los dirigentes populares aceptan la decisión de la Justicia, en conversaciones privadas no ocultan su indignación por lo que ellos creen que es maniobra política para perjudicarles en las elecciones y culpan de esa decisión a algunos miembros concretos del Tribunal, y a las fiscales del caso (Concepción Sabadell y Miriam Segura), las mismas que Bárcenas pidió insistentemente antes de que estallara el escándalo de las cuenta en Suiza, que fueran relevadas del caso por el ministro Ruiz Gallardón. Algo a lo que se negó tanto Gallardón, como el fiscal general del Estado, el dimisionario a la fuerza, Eduardo Torres Dulce.
Tanto la fecha en que ha sido fijado el juicio de la trama valenciana, como el escrito de la Fiscalía Anticorrupción ha producido un auténtico desconcierto en el Gobierno y en el partido, hasta el punto que han tardado en reaccionar y que lo han hecho de una forma muy peculiar: negando todo, a pesar de las pruebas aportadas por los investigadores, los testimonios, los datos aportados por la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Financiera), y las conclusiones de la propia Fiscalía. La versión del PP es que el partido es “absolutamente ajeno” a los hechos que se imputan a “personas concretas” y que los gastos electorales del partido han sido “debidamente» auditados por el Tribunal de Cuentas. “El Partido Popular ha sufrido, y sigue sufriendo perjuicio de todo orden por los hechos que se imputan a personas concretas y respecto a los cuales el partido es absolutamente ajeno”.

Una respuesta que pone al partido, al Gobierno y a su Presidente, en una difícil situación, sobre todo, a la vista de la reacción de todos los partidos políticos que han vuelto a dirigir sus ataques hacia el Presidente, a la responsabilidad que él tiene en todos los hechos que están en los Tribunales y que van a comenzar a juzgarse. Desde el PSOE, que por boca de Pedro Sánchez ha calificado a Rajoy como “Presidente del fraude y de la corrupción“ hasta UPyD que, según Rosa Díez, tiene que dimitir por mentir en el Congreso de los Diputados, pasando por Izquierda Unida que ha encargado a Gaspar Llamazares que pida al Gobierno la convocatoria de elecciones generales de forma inmediata, ante lo que el diputado llama “situación de ilegitimidad clara“ de su relación con el caso Gürtel.

3 comentarios
  1. Sebastián Triay Olmos says:

    No comparto el sentido de este artículo. Al PP le preocupaba que se le acusara de financiación ilegal como partido y no ha sido así. El juez Ruz, muy aceptado por la izquierda, ha dicho claramente que el PP no participó en esa contabilidad B y los famosos papeles, que en todo caso eran de Bárcenas, no del PP, muy apoyado esto por la Intervención General que declaró las incongruencias, errores y falta de justificantes. Porque si no fuese así difícilmente hubiera declarado el beneficio a título lucrativo que le recuerdo señor Oneto que significa que el PP no era consciente de esa caja B. Difícilmente se puede llevar una caja B inconsciente ¿No cree Señor Oneto?. Que tenía corruptos en sus filas, pues como todos los partidos. Pero es que yo no sé como es que usted con toda su experiencia y capacidad no lo ha visto. La decisión judicial es muy clara.

    • Ismael says:

      Sr. Triay, ¿y todos jueces anteriores separados del caso Gurtel?¿Tambien era de la izquierda?¿Y los comisarios de policia que investigan y son relevados?¿Tambien son de izquierda?¿Y los discos duros reventados a martillazos tambien eran martillos de izquierda?
      ¿Qué quiere usted defender caballero?

      Y si tanta certeza se tiene que la justicia esta politizada más aun para convocar elecciones inmediatas y generar un proceso constituyente en el que se creen los mecanismos suficientes para que la politica no influya en la justicia.

    • LoLo69 says:

      Qué manía de tildar a los jueces de izquierdas o de derechas. Parece que usted esté totalmente de acuerdo con una justicia parcial e injusta. O sea, si un juez de izquierdas (hay que ver cómo sabe usted tanto sobre la afiliación política de nuestros letrados) asegura que el PP se financió ilegalmente, es seguro que es mentira, porque es un rojo. Vamos, lo mismo que le están haciendo a la pobre juez Alaya los progresistas del sur, que están demostrando tener la misma caradura que en Génova.
      Señor Triay, no hay sentencias de izquierdas o de derechas. Lo que hay es una corrupción salvaje y desbocada, que nos está haciendo muchísimo daño. Y con gente como usted, que parece en contra de la corrupción de un lado pero se enfada porque se investigue la del otro, vamos fatal. Este pais necesita ahora mismo que sus ciudadanos no sigan alimentando las dos Españas, y que dejen de hablar de una puñetera vez de gente de izquierdas y gente de derechas, sino de gente honrada y gente mangante.

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