El coraje político de Obama lo mete en la Historia…

El miércoles día 17, cuando nadie pensaba en que se podía producir la inesperada noticia de una normalización de relaciones entre Washington y La Habana, el final de una guerra fría que ha durado 53 años, el diario The New York Times publicaba un editorial sobre la encrucijada en la que se está desenvolviendo la economía cubana, en el que insinuaba que el presidente Barack Obama podía estimular los cambios económicos que se estaban produciendo en la Isla en la propiedad privada y en las inversiones. Esos cambios se podían acelerar, insistía, con una mayor colaboración comercial y con un aumento de la cooperación con el Régimen de los Castro, que a raíz de la cesión de poderes, en 2008, a Raúl Castro, se habían iniciado una serie de reformas que han permitido a sus ciudadanos comenzar a crear formas de sustento que no están completamente sujetas al control del Estado.

La tesis del periódico norteamericano era que el presidente Obama podría ayudar a expandir el papel de la pequeña, pero creciente clase empresarial, al flexibilizar sanciones mediante pasos que podía tomar unilateralmente la rama ejecutiva, así como colaborar con el creciente número de legisladores que apoyan la expansión de relaciones comerciales con Cuba, con lo que sería posible ampliar los mecanismos mediante los cuales los estadounidenses pudiesen proveer capital a las empresas independientes. “A pesar de que la transformacióńn económica de Cuba avanza lentamente, -decía el periodico- bien podría conducir a una sociedad más abierta. Por ahora, el continuo antagonismo proveniente de Washington solo está ayudando a la antigua guardia”.

Poco podía pensar el editorialista del Times, que ese mismo día, pasada las nueve de la mañana, hora de Washington, las primeras filtraciones periodísticas anunciaban, la liberación de prisioneros por ambas partes, la mayoría de ellos, espías de uno y otro lado, y la posible normalización de relaciones con la apertura de embajadas . Y eso, precisamente cuando el Régimen de los Castro (Fidel tiene 88 años, y su hermano Raúl 83, ha anunciado que dejará el cargo en 2018) toca ya a su fin, y han empezado a producirse importantes cambios en la economía, frenados por una vieja guardia que cree que se está traicionando el espíritu del socialismo económico, que en época de Fidel formaba parte del dogma, de algo que, durante décadas, ha sido intocable.

El paso histórico dado por Obama, después de diez presidentes anteriores que han apostado claramente por la Guerra Fría, por 53 años de bloqueo económico y por la caída del Régimen dictatorial de los Castro, abre una nueva etapa en las relaciones internacionales y con América Latina, deja aun más aislada a Venezuela, el sostén económico de la Isla a la que suministra a precio privilegiado 6.000 barriles de petróleo diarios, y pone las bases de la entrada de capital norteamericano en el país caribeño, a la espera de los inevitables cambios que tienen que producirse a medio plazo.

El restablecimiento de las relaciones, tras cincuenta años, es el resultado de un año de negociaciones intensivas que tuvieron lugar en Canadá y en el Vaticano. Incluso el Papa participó en ellas. En el ámbito económico y diplomático se producirán, posiblemente, grandes cambios, aunque el embargo comercial sólo se podrá levantar con la aprobación del Congreso americano, dominado por el partido republicano, La industria turística se beneficiará de la nueva situación, se multiplicarán los contactos humanos, el acceso de los Bancos norteamericanos a la Isla, el fomento de equipos para poder navegar por Internet y aunque los americanos no puedan viajar aun libremente a Cuba, Obama establece bastantes excepciones. Por ejemplo, para personas que quieran visitar a sus familiares.

“El pulso entre Estados Unidos y Cuba – recuerda Financial Times– ha durado más de cinco décadas. Sobrevivió al fin de la guerra de Vietnam, al de la guerra fría y a la reducción paulatina de la “guerra contra el terror”. Si el objetivo era sofocar el comunismo y promover la democracia en La Habana, pocas políticas han fracasado tanto. Hay que atribuir a Obama el mérito de reconocer que era el momento propicio para el cambio; y haber tenido el coraje de actuar”

Estos días todos los medios destacan de forma unánime que con esta decisión que demuestra ese coraje político, Obama pasará a la historia. Es un gesto valiente, pero refleja, también, el cambio de opinión del pueblo americano en general (56% favorables a una política de aproximación a Cuba), así como de la población hispana (62%) y de la propia comunidad cubana que, por primera vez este año, reveló una mayoría del 52% a favor del fin del embargo. La mayoría del nuevo Congreso es republicana. Tanto en la Cámara de los Representantes como en el Senado, Obama enfrentará una resistencia irracional y extremista para que el embargo siga, pero el hecho es que por primera vez, la historia corre a su favor…