Por qué Torres Dulce ha sido forzado a dimitir

El Gobierno ha forzado la dimisión del fiscal general del Estado Eduardo Torres Dulce. Nombrado para el cargo hace tres años, por el ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón, que a su vez dimitió el pasado 23 de septiembre por enfrentamiento directo con el presidente del Gobierno Mariano Rajoy por la Ley del Aborto elaborado por él y su equipo y que el Gobierno decidió que quedara aparcada, por el momento.

Como el Fiscal General del Estado, según la legislación vigente, no puede ser cesado por el Gobierno, ya que su nombramiento es por cuatro años y, en su nombramiento intervienen todos los poderes del Estado ya que es nombrado por el Rey, a propuesta del Gobierno, pero oído el Consejo General del Poder Judicial y previa valoración de su idoneidad por la Comisión correspondiente del Congreso de los Diputados, durante los últimos meses le han hecho la vida imposible, hasta el punto que él sabía que el nuevo ministro de Justicia, Rafael Catalá, estaba buscando a quien sería su sucesor, al frente de la Fiscalía en un momento clave judicial y político.

La salida de Torres Dulce, un hombre culto, aficionado al cine y de indudable prestigio profesional y académico dentro de la carrera, (ver Republica.com “Torres Dulce o el hombre que mató a Liberty Valence”), se produce en un momento políticamente delicado y sigue a la decisión del Consejo General del Poder Judicial de sacar a concurso la plaza de juez titular del Juzgado numero 2 de la Audiencia Nacional, que en estos momentos ocupa Pablo Ruz, que instruye el caso Gürtel y los papeles de Bárcenas. Igualmente su salida se produce en el contexto del nombramiento de un hombre duro, Antonio Hernando, como portavoz del grupo parlamentario popular, en substitución de un hombre dialogante como Alfonso Alonso recientemente designado ministro de Sanidad en substitución de Ana Mato, que según Ruz, se habría beneficiado de la trama Gürtel, por lo que también fue obligada a dejar el Ministerio.

En ese contexto de lo que parece un cierre de filas se producirá la substitución de Torres Dulce que ya, en febrero de 2013, declaraba en un debate jurídico en Murcia que “el día que reciba alguna presión del Ejecutivo me iré a mi casa. Mi iré si esa presión resulta insoportable, porque el Gobierno sabe que no permitiré esos tipos de presiones”. Así que, verde, y con asas.

Ya recibió presiones para que presentase la querella contra el presidente de la Generalitat Artur Mas, por la celebración de la consulta participativa del pasado 9 de Noviembre, que la presentó, a pesar de todas las presiones, cuando él creyó conveniente, y no cuando se lo exigió el Gobierno e, Incluso, el partido (ver declaraciones al efecto de la dirigente popular Alicia Sánchez Camacho que quiso incluso marcar el camino que debía seguir) con el argumento de que el tiempo de la justicia no tiene que coincidir con el tiempo de la política. Y, volvió a tenerlas cuando se sumó al criterio de las fiscales del caso Gürtel, de implicar a Ana Mato en los beneficios de la trama, a través de su marido el ex senador Jesús Sepúlveda.

Ante la avalancha de críticas que se han producido durante todo el día, tanto en círculos judiciales como políticos, y teniendo en cuenta las tensiones que han existido entre el fiscal que supuestamente dimite “por razones personales” y los ministros de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón y Rafael Catalá, el Ejecutivo insiste en que no ha habido ningún tipo de presión, ya que ha actuado, insiste, con total autonomía, por lo que “el Gobierno le agradece profundamente su eficacia y entrega en el fiel desempeño de sus funciones, en cuyo ejercicio ha velado siempre por la defensa de la legalidad y del orden constitucional, actuando con plena objetividad e independencia en el desempeño de sus cometidos”.

Probablemente ha sido esa Autonomía e independencia, lo que le ha costado el cargo al que ha sido obligado a dejar en una coyuntura especialmente complicada parta el Gobierno y para el partido que lo sustenta.

3 comentarios
  1. Agromenawer says:

    Y digo yo, ¿a los que han votado a esta gentuza no se les caerá la cara de vergüenza?

  2. mozote says:

    Porque ha tenido un punto de dignidad en un momento determinado. La perdió cuando aceptó el nombramiento de fiscal general. Sabía perfectamente que aceptar el nombramiento era el obedecer a un partido político, y lo aceptó. El papelón que ha hecho en este tiempo es penoso. ¡Qué cosa que es la ambición que vuelve ridículas a las personas si además éstas, son mediocres y miserables, como es el descerebrado que lo nombró fiscal general y que lo ha hecho cesar!.

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