La otra historia del pequeño Nicolás

El escándalo del pequeño Nicolás tiene en vilo al Ayuntamiento de Madrid, donde Francisco Nicolás Gómez Iglesias, tenía a su servicio policías locales especializados en protección personal; al Ministerio de Economía y Competitividad por las implicaciones que en todo el escándalo tiene el secretario de Estado de Comercio García Legaz, que recibió a algunos empresarios que pagaban comisiones a quien llamaban “El Niño de Soraya”, por la amistad que decía tener con la vicepresidenta del Gobierno, a la que llegó, incluso, a falsificarle la firma, a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), por las vinculaciones que en parte de la trama, podría tener su vocal asesor internacional Juan Munguira, así como al propio Partido Popular, y a su Fundación Faes. Todo puede comenzar a aclararse definitivamente con el levantamiento del secreto de parte del sumario, y con la declaración de algunos de los testigos que han comenzado a comparecer ante el Juez titular del número 2 , Arturo Zamarriego.

Este martes han prestado declaración el empresario Javier Martínez de la Hidalga, y su esposa Rosana Tarrero, los primeros que fueron estafados por el pequeño Nicolás cuando éste les convence de que la finca La Alamedilla, en los Montes de Toledo, una finca de 2.000 hectáreas, con un Palacete de más de dos mil metros cuadrados, puede ser adquirida por el Estado para reuniones privadas del Gobierno y de Su Majestad el Rey. La comisión que de la Hidalga le ofrece por la venta de la finca, valorada en 15 millones de euros, es de un millón de euros, algo que estimula a Francisco Nicolás a proponerle la venta, en una de las reuniones que mantienen, al presidente guineano Obian Nguema, que dice tiene intención de pasar temporadas en España, y convertir Madrid en un centro para sus negocios, después de la visita a Guinea del expresidente Zapatero, del exministro de Exteriores Moratinos, (con el que se ha entrevistado previamente Nicolás) y del expresidente del Congreso, José Bono.

De la Hidalga conoce a Nicolás en la cafetería Embassy de Madrid por unos amigos comunes, abogados del estado, a principios del mes de octubre. Su conocimiento de los resortes del poder, su forma de actuar, su información sobre el PP, su insistencia en sus conexiones privilegiadas con la Moncloa a través de la vicepresidenta y del CNI, el hecho mismo de que en la puerta de Embassy esté esperándole, lo que parece un coche oficial que él dice que es de Moncloa y un coche de escolta con todo tipo de luces y alarmas para poder circular libremente, le convence para hacerle la propuesta de venta de su finca a cualquiera de esos importantes empresarios y financieros que dice conocer.

El empresario le adelanta 25.000 euros que al día siguiente le exige que se lo devuelva porque el director del banco ha llamado a la esposa del empresario, y le comunica que, probablemente, el chico que por la mañana ha acompañado a su marido, sea un estafador. Nicolás le devuelve 10. 000 euros en un sobre que lleva la inscripción de Presidencia del Gobierno y le dice que los otros 15.000 quedaban custodiados en una caja del CNI, porque era una pena que se venirse todo abajo y se frustrase el negocio. Nicolás le vuelve a pedir otro adelanto a cuenta de la comisión de la finca, pero la esposa de Javier de la Hidalga se niega. Le dice que es un estafador y que no se le suelta más dinero hasta que hablen personalmente con la Vicepresidenta del Gobierno. El pequeño Nicolás acepta, y en su coche acompañado de un coche de escolta, se dirigen a casa de Soraya Sáenz de Santamaría.

Antes de llegar al domicilio, Nicolás conecta, supuestamente, con la casa de Soraya con la que simula hablar y se deshace la cita porque según él , la Vicepresidenta le ha dicho que tiene al niño enfermo y que lo mejor es quedar para almorzar a principios de noviembre “El día 1 o el 3”.

La última entrevista del empresario con el pequeño Nicolás se produce el 13 de octubre en el Hotel Villamagna de Madrid, donde recibe una serie de documentos firmados supuestamente por el director del CNI, Félix Sanz Roldán y por la Vicepresidenta, De la Hidalga no los lee pero ve las firmas. Esa misma noche es detenido en el portal de su casa, donde le advierte que está siendo estafado, y es trasladado a un piso clandestino dónde es interrogado hasta las cinco de la madrugada. Al día siguiente es detenido el pequeño Nicolás con lo que comienza una de las historias más apasionantes y confusas de los últimos años, en la que al parecer hay espionaje, engaño, mentiras, e incluso sexo… y que desde este martes, ha comenzado a desentrañarse.