Ofensiva de fuego amigo contra Pedro Sánchez

El pasado jueves en Málaga, en un acto de la cadena Ser en el que se presentaba un libro titulado “Ser Andaluces”, un conjunto de conversaciones con andaluces que han destacado en alguna materia, desde la dirección de orquesta, al cante, pasando por el periodismo, la literatura o la investigación, y en el que este año han tenido la gentileza de incluir a este cronista, todo el interés del acto, estaba centrado en la presidenta de la Junta de Andalucía Susana Díaz, y en las primeras informaciones que se habían filtrado sobre el supuesto malestar de algunos barones, por la actitud excesivamente personalista del nuevo secretario general del partido, Pedro Sánchez, que podían tener un efecto negativo de las elecciones municipales y autonómicas.

Allí, en el acto, todos los comentarios giraban sobre el peligro que suponía que Sánchez se dedicase más a conseguir apoyos suficientes para su candidatura a la Presidencia del Gobierno, que para quienes tienen que enfrentarse, dentro de unos meses, en unas elecciones municipales y autonómicas, sin calibrar que en cierto modo, Sánchez se la juega también en mayo, y por la cuenta que le trae, tratará de que no se produzca una debacle electoral. Pero es que además, y eso quizás sea lo más importante, están esas últimas salidas de tono, muchas de ellas, ideadas por el asesor áulico Luis Arroyo, que se refieren a esos funerales de estado que habría que dar a las víctimas de violencia de género, a la supresión del Ministerio de Defensa o a la propuesta de volver a cambiar el artículo 135 de la Constitución sobre la Deuda pública, propuesta por Zapatero a Rajoy y votada por el propio Sánchez en el Parlamento. Algo que ha sido calificado por miembros del propio partido como “ocurrencias”.

Propuestas todas, dirigidas hacia ese sector del PSOE (se calcula que una cuarta parte de su electorado) que, en un momento determinado, puede decidirse por votar al partido de Pablo Iglesias y abandonar a las siglas que han estado votando desde hace prácticamente treinta años. Eso, junto con el abandono del electorado del PP, seria los dos factores claves de la ruptura del bipartidismo. De ahí el interés del auditoría del acto de Málaga, por lo que pudiera decir la Presidenta de Andalucía, la referencia actual del PSOE y la persona con más poder dentro del partido. Pero, como siempre, Susana Díaz, prudente, seguía guardando sus cartas. Silencio sobre un posible adelanto electoral que le pudiese confirmar en las urnas, en su puesto de Presidenta de la Autonomía, silencio sobre sus relaciones con el nuevo dirigente socialista y silencio, por supuesto, sobre una posible participación en unas primarias para la candidatura a la Presidencia del Gobierno, frente a Pedo Sánchez.

Pedro Sánchez, que es consciente del fuego amigo que se está produciendo en su entorno y que, como Susana Díaz, no quiere hablar de ningún tipo de enfrentamiento entre los dos, ha anunciado este lunes que él se presentará a las primarias para la candidatura a la Presidencia del Gobierno, y refiriéndose a la dirigente de Andalucía, la que más le apoyó en su pelea para la secretaria general el pasado mes de julio, que quien “se sienta capacitado haga lo mismo.”El compañero o compañera que se considere capacitado para concurrir a ese proceso tendrá la posibilidad de hacerlo”.

Es verdad que la Presidenta de Andalucía, tiene posibilidades para concurrir a esas primarias, pero ha repetida tantas veces que su prioridad está en Andalucía, donde tiene que ratificar en las urnas, un mandato que viene heredado del nombramiento que, en su momento, hizo el expresidente José Antonio Griñán, que es difícil que pueda concurrir a esas primarias si, en unas elecciones anticipadas, que por el momento están descartadas, no cuenta con ese refrendo popular, a pesar de que las encuestas le son muy favorables, pero existiendo como existe, la incógnita de “Podemos”.

De todas formas Sevilla se ha convertido en punto de peregrinación de algunos críticos descontentos con la trayectoria de Sánchez. Incluso de algún que otro histórico del PSOE que no está de acuerdo con determinadas declaraciones del nuevo secretario general, que han manifestado su malestar por el trato que se le ha dado a militantes como Virgilio Zapatero por el escándalo de la tarjetas Black, o que no aceptan que el partido deje de pagar los honorarios de dos de los Presidentes del PSOE, citados a declarar en el Supremo por el escándalo de los ERE, José Antonio Griñán y Manuel Chaves.

Menos compresible es la actitud de Eduardo Madina, el candidato que en principio fue apoyado por el expresidente Zapatero, que presentó su candidatura ante Sánchez en Sevilla creyendo contar con el apoyo del partido en Andalucía y que insistió, desde el principio, que sabía ganar, pero que también sabia perder. “Y si pierdo no daré la lata”. Probablemente de todos los que han bajado a Sevilla, él haya sido de los más activos.