El gran golpe de Esther Koplowitz

Esther Koplowitz, la mayor accionista hasta ahora, de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) acaba de cerrar una de las mayores operaciones financieras de los últimos años, una operación que asegura un brillante futuro de la empresa totalmente globalizada y diversificada que tiene presencia en todo el mundo desde construcción de infraestructuras en Centroamérica, hasta gestión de aguas en Medio Oriente.

Esther, que en determinados círculos ha intentado ser ninguneada, como si nada hubiese tenido que ver en una complicada y larga operación que ha durado meses, no solo han resuelto el futuro de la compañía, con la entrada de la segunda fortuna del mundo, Carlos Slim, dueño de América Móvil, una de las más importantes operadoras telefónicas del mundo, que ha sido el “caballero blanco” que necesitaban, sino que han incorporado al accionariado de la compañía inversores tan significativos como Bill Gates (la primera fortuna del mundo) o George Soros, éste ultimo a punto de convertirse en accionista de referencia , antes de que Esther Koplowitz apostase definitivamente, por el multimillonario mexicano, por su mejor perfil de socio industrial.

Es decir que ha conseguido la presencia en la Compañía de las tres fortunas más importantes de mundo, algo difícil de conseguir, a menos que se apueste, como parece al futuro de una compañía y, sobre todo, al futuro económico de un país como España que comienza a salir de la crisis, como reconocen todos los medios internacionales que se han hecho eco de la operación FCC-Slim.

Las conversaciones con Carlos Slim se activaron después de que la madre Koplowitz rompiera la negociación con George Soros, que se había comprometido a invertir 650 millones mediante la suscripción de la totalidad de los derechos de la empresaria española en la ampliación de capital de 1.000 millones de FCC. Tras tres días de duras negociaciones, Esther Koplowitz y Carlos Slim, a través de la inmobiliaria Carso, alcanzaban un acuerdo que, en la práctica, convertirá al magnate mexicano en el primer accionista de FCC, con una participación del 25,634%. Slim, ha expresado su “confianza en el futuro de España y de FCC” así como su “aprecio y agradecimiento a Esther Koplowitz por su confianza”.

De esta forma, la empresaria española ha tenido que ceder a las presiones de sus acreedores (BBVA y Bankia) y ha tenido que sacrificar su posición de primer accionista a cambio de facilitar la ampliación de capital por la que FCC prevé captar 1.000 millones de euros. La ampliación tiene el objetivo de fortalecer los fondos propios, reducir el endeudamiento y mejorar el balance de la empresa.

El acuerdo, implican una reducción radical de la participación de Koplowitz, que controla el 50,01% del capital, en favor del grupo Carso, controlado por la familia Slim. El grupo mexicano asumirá más del 25% del capital y, ligeramente por debajo, Koplowitz que de esta manera salva un negocio familiar de sesenta años. En función de la participación que asuma Slim, desembolsaría más de 650 millones de euros. De ellos, unos 500 en la ampliación de capital de FCC y, el resto, el pago a Koplowitz para poder asumir sus derechos de suscripción. Su entrada se producirá mediante una ampliación de capital con un doble efecto positivo para Koplowitz. Por un lado, mediante la venta de derechos sobre el capital de FCC la empresaria española saldría de su actual situación de impago de su deuda personal con sus acreedores Bankia y BBVA y evitaría el embargo de sus propiedades, Por otro, la entrada de Sin supone una inyección de capital para FCC, que se encuentra también con patrimonio negativo a la espera de oxígeno que le permita apuntalar su plan estratégico y normalizar su relación financiera con la banca.

Esther Alcocer Koplowitz seguirá siendo presidenta no ejecutiva, y el consejo de Administración se reducirá a 12 miembros, cuatro representantes de Koplowitz, otros tantos de Slim, tres consejeros dominicales que “serán elegidos a partir de criterios de rigurosa profesionalidad y verdadera independencia”.

Estos últimos meses han sido duros pero también reveladores: reuniones maratonianas, madrugadas, asesores de un lado y de otro, acuerdos supervisados por los bancos, pérdida de mayoría, equipos reforzados en todo momento por la familia de Esther, sus yernos Pablo Santos y Fernando Ortiz, Jean Marie Mercier… Nada que ver con la ofensiva que se ha lanzado últimamente contra ellas (madre e hija), cuando además lo que han hecho es vender fuera lo que es Marca España.