Cataluña: se fue Rajoy y estalló casi una ciclogénesis

Irse Rajoy de Barcelona, a donde viajó el sábado 29, veinte días después del sucedáneo de referéndum, en el que votaron más de dos millones de catalanes, para afirmar, decidido, que no tolerará que se cuestione la unidad de España, ni la soberanía del pueblo español, y desencadenarse un verdadero vendaval en Cataluña, acompañado de un fuerte temporal de lluvia, viento y mala mar, que tiene en alerta a la localidad de Figueras, en el alto Ampurdán, prácticamente incomunicada e inundada, y sensiblemente afectadas zonas de Gerona , la Cataluña central y las tierras del Ebro, todo fue una. Una gran tormenta, casi una ciclogénesis explosiva, que tan de moda se ha puesto ahora.

Pero la gran tormenta, acompañada de rayos y truenos, no terminaba ahí. Irse Rajoy, los cinco ministros que le acompañaban, la mayoría del aparato de Génova encabezado por la secretaria general Dolores de Cospedal, el presidente madrileño Ignacio González, la responsable del partido en la Comunidad , Esperanza Aguirre, dirigentes valencianos, andaluces y de otras Comunidades, y complicarse más la situación catalana, ya complicada de por sí, fue casi seguido.

La presidenta de la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC) Carmen Forcadell, militante, concejal, miembro de la Ejecutiva Nacional de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), pero que se ha pasado a las filas de Artur Mas, entre otras razones porque ha sido la Generalitat la que ha mantenido viva económicamente a la Asamblea, que al final es la que ha venido marcando la hoja de ruta del independentismo, se pronunciaba a favor de una lista única independentista para unas elecciones plebiscitarias que tendrían como objetivo la escisión de Cataluña de España y la declaración de independencia.

En su intento de convencer y presionar a Oriol Junqueras para que acepte esta fórmula con la que se pretende construir una “amplia unidad política y social alrededor de una candidatura transversal que debería incluir todas las sensibilidades sociales y políticas del soberanismo”, Forcadell, la organizadora de las tres últimas manifestaciones masivas en Cataluña y considerada la musa de la independencia catalana, hasta el punto que tiene mucho más predicamento que Oriol Junqueras y el propio Mas declaraba que está dispuesta a encabezar esa lista única, a la que se viene resistiendo el hombre fuerte de Esquerra.

Para Rajoy que se presentaba en Cataluña veinte días después del desafío que supuso para el Estado y para el Tribunal Contusionar el 9 de Noviembre, el nuevo plan de ruta de Mas, con esas elecciones plebiscitarias el próximo mes de marzo, la elaboración de una Constitución para Cataluña y un nuevo referéndum, son “otros 18 meses de viaje a ninguna parte” y prolonga el actual estado de cosas. Pero ese plan no se llevará a cabo porque insistió “no voy a permitir-son sus palabras- que se ponga en tela de juicio la unidad de España y la soberanía nacional, que unos catalanes puedan quitarles a otros su derecho a ser españoles y europeos”.

Lo malo es que Mariano Rajoy se presentaba en Cataluña, no como Presidente del Gobierno, cuya primera obligación, en estos momentos, es resolver el problema catalán y dar respuesta al nuevo reto que ha lanzado el presidente de la Generalitat Artur Mas, para hacer efectiva la independencia en un plazo máximo de 18 meses, sino como Presidente del partido cuya prioridad es intentar ganar las elecciones autonómicas y municipales del próximo mes de mayo y reconciliarse con el PP catalán que no le perdona, ni le sigue perdonando, su comportamiento el pasado 9 de Noviembre, un día histórico para Cataluña y para el resto de España.

Sí, el Presidente del Gobierno ha estado en Cataluña, pero para hablar a los suyos y no a quienes piden más presencia del Estado, a quienes creen, probablemente de forma ingenua, que es posible una tercera vía, a quienes le reclaman un plan, a quienes tienen miedo de lo que puede pasar si no se encuentra una forma de encaje de Cataluña en España, a quienes se consideran catalanes y españoles. Todos esos sectores y colectivos, se encontraron con una respuesta partidista del Presidente del Partido Popular, de simple respuesta partidista al desafío de los partidos independentistas… y no de un plan concreto del Presidente del Gobierno de España. Luego vino la tormenta y la ciclogénesis explosiva.