Debate anticorrupción bajo el síndrome de Mato

Bajo el síndrome de la cesada ministra de Sanidad Ana Mato, una de las históricas del partido desde la etapa de José María Aznar, y unida por lazos de amistad con él, hasta el punto que la metió en el Gobierno, cuando ya habían aparecido las primeras sospechas de su vinculación con el escándalo Gürtel, el Presidente del Gobierno ha vivido uno de los peores días de su mandato, si no el peor.

Por las circunstancias políticas en que se produce, por la dureza del ataque generalizado de que ha sido objeto en el Parlamento, por el adelantado momento preelectoral en que está instalado el país, por la sensación de que la única fuerza política que se está beneficiando de la grave situación política del país es “Podemos”, el Presidente del Gobierno, ha sido objeto de un verdadero acoso político y de una descalificación por parte de casi todos los partidos de la Cámara.

Visiblemente afectado, Rajoy ha intentado salir de ese acoso, sin citar en su primera intervención, una sola vez a la ministra Mato, que se negaba a dimitir y que tuvo que ser cesada la víspera del debate, a última hora de la tarde en la misma Moncloa, proponiendo una serie de medidas para intentar terminar con la plaga de la corrupción que, en efecto, como ha insistido, no es “generalizada”, ni afecta a todos los políticos, aunque ha dicho que comprende la indignación de la opinión pública a la que ha vuelto a pedir perdón por los casos de corrupción que afectan a su partido, el último de los cuales, el caso Gürtel arroja una sospecha grave por los beneficios que el PP habría obtenido de toda una trama que, según el juez Pablo Ruz, se habría instalado en el PP , y no precisamente, contra el Partido Popular, como ha venido sosteniendo el Presidente hasta ahora, sino dentro del mismo Partido Popular.

En un intento de tomar la iniciativa, el Presidente del Gobierno, que no podía abordar este debate sobre la corrupción con una Mato en el banco azul del Gobierno, acusada por el juez Ruz de haberse beneficiado económicamente de los favores y regalos de la red Gürtel , por lo que tendrá que responder en su momento ante la Audiencia Nacional, ha propuesto una serie de medidas que afectan sobre todo a la ley de Financiación de los partidos, al Estatuto de Altos Cargos, y al Código Penal. Unas que ya habían sido anunciadas en el último debate sobre el estado de la Nación, y otras nuevas, incorporadas a última hora a la vista de los acontecimientos y de los últimos casos como la “Operación Púnica”, que ha dado un golpe de muerte al partido en Madrid.

En total 70 medidas encuadradas en un paquete de “regeneración democrática” que se aprobarán “con la máxima rapidez posible” sí o sí, si cuentan con el consenso de algunos de los partidos (entre ellos UPyD) o la oposición del resto, aunque se intentará el máximo consenso posible, si bien la oposición socialista, en estos momentos parece que está más pendiente de separarse del PP (para que no repitan más ese eslogan “PSOE-PP, la misma mierda es”) que cualquier otra cosa, aún admitiendo que muchas de las medidas coinciden con las suyas propias.

Hay que reconocer que Rajoy no ha querido entrar en un cuerpo a cuerpo con los grupos de la oposición, en una carrera del “tú más”, aunque ha hecho referencia a los EREs de Andalucía y a los Presidentes del PSOE (Chaves y Griñán), que están siendo investigados por el Tribunal Supremo por esos escándalos que han aparecido en Andalucía, relacionados con los EREs.

Quienes pensaban que el debate se iba a centrar en Mato, en sus implicaciones en el caso Gürtel, y en su cese en el Ministerio de Sanidad, se han equivocado. Rajoy, a pesar de las dificultades, ha conseguido salvar el debate, aunque ha comprometido su última palabra con una serie de medidas que no tendrá más remedio que poner en valor.