Artur Mas y el Día de la Marmota

Phil Connors (Bill Murray) era un meteorólogo algo frustrado que acudía al pequeño pueblo de Punxsutawney cada 2 de febrero para retransmitir el comportamiento de una marmota que determinaba cuánto tiempo quedaba hasta que terminase el invierno. Es el popularmente llamado Día de la Marmota. Lo que no imaginaba Phil Connors, es que iba a pasar la noche en el pueblo debido a una tormenta de nieve, y que a la mañana siguiente, misteriosamente volvería a vivir el mismo día, con la misma gente y los mismos acontecimientos. Y así, sucesivamente, hasta que descubre que está atrapado en el tiempo, y que día a día se repetían los mismos hechos. Lo cuenta la película “Atrapado en el tiempo” de Harol Ramis.

Nuestro Phil Connors particular, Artur Mas i Gavarro, presidente de la Generalitat de Cataluña, diecisiete días después del sucedáneo de referéndum del pasado 9 de noviembre, ha vuelto, atrapado en el tiempo, a donde solía, a un mismo escenario, a una misma obsesión para prometer un nuevo-viejo referéndum para la independencia, después de unas elecciones que él llama “plebiscitarias”, para conseguir la separación de Cataluña de España en 2016.

Este martes, en un nuevo día de la marmota, y en el Auditorio del Fòrum de Barcelona y ante más de 3.000 personas, Mas exponía sus planes para “completar” el proceso soberanista tras el referéndum de cartón, del 9 de noviembre y proponía para esas elecciones plebiscitarias una candidatura unitaria configurada, de forma mixta, por personalidades de la sociedad civil y miembros propuestos por los partidos catalanes. De esta forma, la lista de Mas superaría la “dinámica tradicional” de los partidos políticos, tan criticados por sus corrupciones presentes y pasadas.

Según Mas, el objetivo de esta candidatura unitaria, en caso de victoria, debería ser (¡otra vez con la marmota!), el de construir el Estado catalán y hacerlo en un periodo corto: una legislatura de no más de un año y medio. En ese tiempo, el nuevo gobierno catalán tendría el mandato de comunicar al Estado, a la UE y a la comunidad internacional las intenciones de “constituir un nuevo Estado independiente”, acordar en negociaciones las condiciones de esta construcción con todas las partes implicadas, preparar las estructuras de estado y la futura Constitución El plan de Mas concluiría después de 18 meses, en 2016, con unas nuevas elecciones constituyentes que ratificaría la proclamación del nuevo Estado catalán.

La propuesta del Presidente de la Generalitat, atrapado en el tiempo, volvía a ser más de lo mismo, pero matizado, no corregido y ampliado, y se ha encontrado con la oposición de todas las fuerzas políticas, sobre todo con la del Presidente del Gobierno , Mariano Rajoy, que en respuesta a Mas, ha recordado que está dónde estaba: en la defensa de la Constitución y en no cambiar legalidad por referéndum. Y, todos, incluido él, atrapados también en el tiempo, esperando que la marmota salga sola, por su cuenta, y resuelva definitivamente el problema. Sabiendo que solo, no se resuelve.

La incógnita de la propuesta de Mas la tiene que resolver Esquerra Republicana de Cataluña y su presidente Oriol Junquera que le parece bien la exposición del Presidente de la Generalitat aunque no ha contestado a la propuesta de una candidatura única porque, entre otras cosas, no está demostrado que una candidatura única obtenga más escaños que dos, con el mismo objetivo, por separadas.

Hasta el 9 de noviembre la mayoría de las encuestas han venido reflejando un triunfo de Esquerra, es decir que ERC ganaría unas elecciones autonómicas catalanas con el 23,2% de los votos (38-39 escaños), mientras que CiU conseguiría el 19,4% (entre 32 y 33 representantes), según el último sondeo difundido por el Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalitat. Dicho sondeo revela que ERC superaría también a CiU en escaños en unas elecciones generales. De acuerdo con los resultados de la encuesta, en unas elecciones catalanas las fuerzas quedarían repartidas en el Parlament por este orden: ERC (38 -39 parlamentarios); CiU (32 -33); PSC (14 – 16); PP (11 – 13); Podemos (10 – 11) e ICV-EUA, CUP y Ciutadans empatados con 8-9 diputados, cada uno.

Sin embargo, desde la Generalitat se insiste en una recuperación de Artur Mas por lo que consideran un éxito la llamada jornada de “participación ciudadana” del pasado 9 de noviembre, y los efectos que sobre el electorado catalán ha tenido la querella del fiscal general del Estado Eduardo Torres Dulce, contra el Presidente de la Generalitat por malversación de fondos públicos, desobediencia y obstrucción a la justicia. Incorporado al martirologio nacionalista, la figura de Mas, muy desgastada políticamente, se ha visto reforzada y, en estos momentos, casi se han olvidado de los casos de corrupción que van a forzar a Convergencia a dar una nueva orientación al partido, incluso con un cambio de nombre y una clara orientación socialdemócrata.

Esa recuperación se refleja ya en la encuesta última de Sigma Dos para El Mundo, en la que le da una victoria electoral en unas elecciones autonómicas al actual Presidente de la Generalitat, con un 23,8% de los votos, frente al 22,1% de Esquerra Republicana. Trastoca todo el mapa el ascenso de “Podemos” que se convierte en la tercera fuerza política de Cataluña, por delante del partido socialista (PSC) Partido Popular, Iniciativa per Catalunya Verdes (ICV) y Ciudadanos, y decisiva ante el nuevo – viejo proceso soberanista que ha diseñado este martes en Barcelona el presidente de la Generalitat Artur Mas que sigue atrapado en el tiempo.