Torres-Dulce, o el hombre que mató a Liberty Valance

‘The man shot Liberty Valance’ (‘El hombre que mató a Liberty Valance’ ) del legendario director John Ford es probablemente la película que mejor puede representar a ese personaje tan atípico que es el fiscal general del Estado, Eduardo Torres Dulce. Un personaje que, aparte de dar conferencias jurídicas de indudable prestigio por toda España, a lo largo de su vida se ha dedicado, también a presentar películas de las que es un autentico especialista, dentro de un extraño apartado ciclo de ‘Cine Jurídico’ que a lo largo de la geografía española han venido organizando inquietos círculos de abogados y que han sido presentados, durante muchos años por él, un crítico de cine a quien el exministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardon, se le ocurrió nombrar en su día, nada más y nada menos, que fiscal general del Estado, una de esos nombramientos que sólo se le podía ocurrir a Ruiz Gallardón.

Torres Dulce, como buen ‘Cowboy de medianoche’, venía a recordar a sus compañeros de toga las viejas historias del Oeste, de las que él era un verdadero maestro, porque las contaba como si fuesen historias vividas, que es como mejor se pueden contar las historias para que parezcan autenticas. Y si, de alguna película del género era un maestro, que explicaba con una brillantez y una sensibilidad especiales, es esa de Ford en la que el intérprete terminaba con Liberty Valance, que no deja de ser un canto a la institucionalización legislativa en un mundo dónde James Stewart quiere imponer la ley por el uso de la fuerza, aunque no por el uso de la razón.

Creo que es la mejor imagen de lo que ha ocurrido este miércoles, después de diez días de desconcierto, de miedos, de echar la culpa al de al lado y de quitarse de en medio, después de lo que sucedió el pasado domingo 9 de noviembre en Cataluña, dónde el Estado desapareció, se quitó de en medio, donde nadie dio la cara y donde la única explicación que salió de los salones oficiales fue la de un recién llegado ministro de Justicia que no sabía siquiera lo que estaba pasando.

Con un presidente del Gobierno escondido; unos fiscales catalanes agobiados por el medio ambiente, sumándose al ambiente general independentista; un Gobierno desconcertado, y, lo peor, desbordado; un Tribunal Constitucional que parecía que el tema no iba con ellos; y un Fiscal general del Estado, presionado por el Gobierno y por unos fiscales en Cataluña que parecían ganados de pronto por la causa del sabelianismo, el país ha vivido diez días de desgobierno, de desconcierto y de improvisación, que da el tono de la grave situación en la que nos encontramos y que se manifiesta en todo.

Al final , ‘El hombre que mató a Liberty Valance’, Eduardo Torres Dulce, el fiscal general del Estado, tan criticado precisamente por quienes han sido incapaces de cumplir con su deber, ha logrado este miércoles el apoyo casi unánime de la junta de fiscales para presentar una querella contra el presidente de la Generalitat, Artur Mas, por la celebración del sucedáneo de referéndum del pasado 9 de noviembre. El fiscal general del Estado ha defendido ante sus compañeros la acción penal contra Artur Mas, contra su número dos, Joana Ortega, y contra la consejera de Educación, Irene Rigau, al considerar que la suspensión acordada por el Tribunal Constitucional “no dejaba margen alguno a la duda”, y que cometieron un delito de desobediencia en toda regla, además de prevaricación, malversación y usurpación de funciones.