Cataluña puede terminar con Rajoy

Tres días va a tardar el Presidente del Gobierno en pronunciarse sobre lo ocurrido el domingo 9 de noviembre en Cataluña, dónde, a pesar de todas sus promesas, se llevó a cabo un simulacro de referéndum en el que más de millón y medio de catalanes (el ochenta por ciento de los que votaron) se pronunciaron a favor de la escisión de España y de la independencia. La presión dentro y fuera de su partido le ha obligado a adelantar una comparecencia que, en principio, no estaba previsto que se produjera hasta el domingo día 16.

Si en la rueda de prensa convocada en Moncloa algún periodista le pregunta sobre el tema, es posible que el señor Presidente dé su interpretación de lo que ha ocurrido en Cataluña, del malestar que existe en amplios sectores del partido por la forma de actuar en una cuestión que no se ha querido abordar con realismo desde hace más de un año y que, en todo caso, se ha actuado de forma errónea, engañando a la opinión pública, y sin la mínima sensibilidad sobre cómo han evolucionado, los acontecimientos estos últimos meses.

En estos momentos, mientras el Presidente del Gobierno prepara su viaje a Australia (todo un síntoma de la situación) y se intenta que la Fiscalía actúe contra el señor Mas como responsable de haber desobedecido al Tribunal Constitucional (a estas alturas mangas verdes), el Partido Popular se ha convertido en una olla a presión, en la que el desafío independentista ha sido, el último ingrediente y en la que también, la corrupción lo viene impregnando todo, hasta el punto de llegar a una situación irrespirable. Tan irrespirable o más que en el verano de 2013, cuando tras la filtración de los SMS entre Rajoy y Bárcenas, el Presidente del Gobierno estuvo a punto de tirar la toalla y tuvo que enviar a su vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría a Alemania a entrevistarse con la canciller Merkel, para recibir el visto bueno como posible sucesora.

Es curioso que el primero que ha levantado la veda sobre la necesidad de un relevo en la Presidencia del Gobierno, en una retirada de Rajoy y en su sustitución por Soraya Sáenz de Santamaría, sea el catedrático de la London School Of Economic, Luis Garicano desde las páginas del periódico  Financial Times, que sorprendentemente ha pasado inadvertido en nuestro país. Si se relaciona esa petición, realizada por un hombre tan moderado como Garicano y, desde un periódico tan influyente, como el FT, con el comunicado de “Libres e iguales” hecho público, horas después de lo ocurrido en Cataluña, habrá que concluir que algo muy grave está ocurriendo en los aledaños del poder, que ha terminado de estallar con la política que Rajoy ha venido aplicando al dossier catalán.

En un comunicado, señala que “el incumplimiento de la ley y este desistimiento abren una crisis política de una envergadura desconocida desde la aprobación de la Constitución y un foso de profunda desafección ciudadana que, a juicio de Libres e Iguales, descalifica al Gobierno del presidente Rajoy para seguir cumpliendo su mandato constitucional”. Para esta plataforma, presidida por la diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo, muy cercana a José María Aznar y a la Fundación FAES y de la que firma parte, entre otros el Premio Nobel Mario Vargas Llosa, el Gobierno que preside Mariano Rajoy “ha observado pasivamente el desarrollo de los acontecimientos, olvidando culpablemente que su primera obligación es la de cumplir y hacer cumplir la Constitución”, algo suficientemente grave como para descalificarlo después de haber jurado cumplir y hacer cumplir la Constitución.

Por otra parte el presidente de Vox, Santiago Abascal ha presentado ante el Supremo una querella contra el jefe del gobierno Mariano Rajoy como supuesto autor de un delito de “dejación de funciones” ante el proceso de “participación ciudadana en Cataluña”. Este partido acusa a Rajoy de “permanecer inmóvil ante la permanente comisión de delitos por parte del Presidente de la Generalitat”.