El domingo 9N habrá sucedáneo de referéndum en Cataluña

El “proceso de participación ciudadana” que ha convocado la Generalitat catalana para dentro de 72 horas, y que viene a ser un sucedáneo de referéndum de independencia que fue organizado, anunciado y publicado en el Boletín Oficial de la Generalitat, por Artur Mas y bloqueado por el Tribunal Constitucional por ir en contra de la Constitución, se celebrará con normalidad, sin que intervenga, por el momento, el Gobierno central ni la Fiscalía General del Estado, que no ven en las autoridades centrales, ningún deseo de enfrentamiento, a pesar de que se vislumbran signos de ilegalidad.

Ante la situación crítica en que se encuentra el país, los numerosos casos de corrupción que están surgiendo a diario, las encuestas que adelantan un final del bipartidismo, un desgaste del partido del Gobierno que amenaza el mismísimo liderazgo del propio Rajoy, el presidente del Gobierno ha decidido ceder y mirar para otro lado, siempre que la Generalitat no participe directamente (que lo está haciendo, y este jueves ha hecho un llamamiento a la participación de todos los catalanes) en el proceso de consulta, y sean organizaciones civiles, como la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC) y Omnium Cultural y otras, que forman parte del Pacto al derecho a decidir, organizaciones subvencionadas por la Generalitat, las que lleven la iniciativa del proceso.

Rajoy, debilitado en estos momentos, dentro y fuera de su partido, y agobiado por una crisis económica que mejora pero no con la fuerza que se anunciaba, especialmente por el deterioro de la economía de la Eurozona, especialmente Francia, e Italia, no quiere enfrentarse este domingo con una recogida de las urnas por parte de los Mossos, que ya han anunciado que ellos harán lo que ordenen los jueces y los fiscales, ni con sanciones a funcionarios que participen en este “proceso de participación” ciudadana que, hay que recordar, también prohibió el Tribunal Constitucional a petición del Gobierno, y tras el correspondiente informe urgente del Consejo de Estado. La propia vicepresidente Soraya Sáenz de Santamaría, en nombre del Gobierno, recordaba que “todos los españoles, especialmente los gobernantes, estamos obligados a cumplir con las decisiones de los tribunales”.

Como destaca el periódico italiano Corriere della Sera esta vez Cataluña no cede, finge no oír y continúa con decisión hacia el voto del domingo ¿Madrid decide por segunda vez prohibir la cita independentista? Barcelona responde con un desgarro. No será un Rubicón pero se le parece mucho. Los cuatro días que faltan para el voto del domingo serán uno más eléctrico que el otro para el periódico italiano. El separatismo catalán ha llegado a un viraje. Por vez primera la dirección política de la región se aparta del ámbito del debate teórico y de la fricción institucional para afrontar su primera acción de revuelta, o por usar las palabras de sus ideólogos, de desobediencia civil estilo Gandhi o Martin Luther King.”En los palacios de Madrid, es evidente, la misma rebelión es tachada de desprecio de las reglas democráticas y de ultraje a la Constitución.”

Aunque, afortunadamente, la violencia parece poder quedar fuera del escenario, las perspectivas que se abren son sombrías. Es difícil imaginar que el domingo alguien envíe la Guardia civil a impedir físicamente el voto o a secuestrar las urnas en las Ramblas. En Barcelona hay cientos de miles de voluntarios a favor del voto. Se espera una riada de catalanes en busca de una mesa donde manifestar su opinión (no vinculante) sobre el futuro de Cataluña: ¿Estado federado o Estado independiente? El tricornio de los agentes tendría un sabor absolutamente fuera de lugar. Sin embargo, Madrid podría en todo caso ir a las extremas consecuencias en la defensa de las formalidades legales con denuncias y hasta inhabilitaciones, procesos y hasta detenciones para el presidente catalán Artur Mas y sus colaboradores.

Para el otro gran periódico Italiano La Repubblica es demasiado tarde para volver atrás. El 9 de noviembre, el domingo próximo, en Cataluña habrá mesas, urnas, papeletas y, cabe suponer, mucha gente decidida a manifestar su opinión a favor o en contra de la independencia. La decisión tomada, por unanimidad, por el Tribunal Constitucional español de suspender el “proceso de participación de los ciudadanos catalanes”, no conseguirá bloquear la máquina de esta consulta alternativa, puesta en marcha por el presidente de la Generalitat, Artur Mas, cuando los mismos jueces de la Alta Corte, hace poco más de un mes, habían frenado el verdadero referéndum, convocado con la solemne firma de un decreto como acto de desafío a Madrid.

Esta vez no hay decreto, no hay ni siquiera listas electorales (los votantes se inscriben al momento de presentarse a la mesa, precisamente para evitar incurrir en ilegalidades sancionables penalmente). Sin embargo, aunque el gobierno de Barcelona ha adoptado todas las precauciones, el ejecutivo central de Mariano Rajoy ha optado por continuar su política de muro contra muro incluso, frente a una iniciativa que se parece más o menos a un mega-sondeo, que sirve para tomar el pulso de la opinión pública, sin que el resultado tenga o pueda tener consecuencias jurídicas directas. La Moncloa ha querido presentar también este sucedáneo del referéndum como una iniciativa ilegal (en directa continuidad con la anteriormente prohibida), y ha obtenido la bendición de los jueces togados sobre su recurso de legitimidad.

Pero no servirá de nada. Habrá que estar atentos a lo que pasa en las próximas 72 horas, pero por el momento, habrá consulta, y la Generalitat venderá el resultado como el gran y triunfo de Cataluña y como primer paso para la independencia.