El boom de Podemos, o Monedero y su teoría de Gramsci

Tal como se esperaba desde hace días, el oficial Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), un organismo dependiente de la Presidencia del Gobierno, ha confirmado la espectacular subida del nuevo partido Podemos que, como adelantaba el Instituto Metroscopia el domingo, se convierte en el primer partido en voto directo, lo que da una idea bastante aproximada del estado de ánimo del país, aunque cocinada la encuesta según una serie de variables, el partido de Pablo Iglesias pasa a ser la tercera fuerza política, tras el PP y el PSOE.

Así pues el CIS da a Podemos una victoria en voto directo, en unas elecciones que se celebrasen hoy, no así en intención de voto, donde se mantendría como tercera fuerza política decisiva en Comunidades como Madrid, Valencia, Extremadura, Castilla La Mancha, y Asturias. En intención de voto, una vez “cocinada” la encuesta, el Partido Popular obtendría el 27,5 % de los votos (en la encuesta de Metroscopia para  El País, 20,7 % ), el PSOE estaría en torno al 23,9% (26,2%, en Metroscopia) y Podemos en el 22,5 %, 27,7%, según el sondeo publicado el domingo por El País.

El barómetro de opinión del CIS da al partido de Iglesias, siete puntos más que en el mes de julio, al tiempo que al PP le coloca en el peor resultado de la legislatura sitúandose a solo 3,6 puntos por delante de un PSOE que parece recuperarse, y que tiene a su líder Pedro Sánchez, en cuanto a valoración, por encima del Presidente del Gobierno. Mejora Ciudadanos y empeoran en cuanto a resultados Izquierda Unida y UPyD.

Al margen de pequeñas diferencias entre una encuesta y otra, donde aparecen más valorados los socialistas frente a los populares, la realidad es que, como señala el periódico de la City londinense Financial Times, Podemos ha mostrado un poder de permanencia mucho mayor de lo que pronosticaron los escépticos, y es probable que surja como un rival creíble a los dos principales partidos del país en las elecciones generales del próximo año.

Los líderes del PP, dice el periódico, eran hasta ahora, bastante optimistas sobre el auge de Podemos. Al menos en privado decían que el nuevo partido era bastante más amenazante para los socialistas de centro-izquierda que para el PP, en el poder. Esta opinión posiblemente tendrá que ser examinada con más detenimiento ante los resultados de los últimos sondeos, que sugieren que los efectos colaterales de Podemos pueden llegar más allá de lo esperado por los estrategas del PP. Dolores de Cospedal, la secretaria general del PP, intentaba mostrar comprensión por la reciente oleada de irritación popular por la corrupción, a la vez que advertía de que “España no puede convertirse en vivero del populismo”.

La encuesta del CIS y de Metroscopia han coincidido con una amplia entrevista en la prensa portuguesa (muy interesada en el fenómeno español de los “indignados” ) del ideólogo de Podemos, Juan Carlos Monedero, que atribuye una parte del éxito a lo que decía Antonio Gramsci cuando sostenía que “Los tiempos de crisis son tiempos en los que lo viejo no muere y lo nuevo no nace”. Las instituciones vinculadas a la Constitución española de 1978, según Monedero, están ahí, pero ya no funcionan y las nuevas instituciones no están construidas. Es necesario confiar en las personas, tanto para que lo viejo caiga como para iluminar lo nuevo. “La diferencia entre nosotros y las otras fuerzas políticas es que decidimos confiar en las personas”.

Para Monedero la conclusión es que se agotó la democracia representativa, se perdió la credibilidad de los políticos que se convirtieron en burócratas del neoliberalismo, y se transformó en necesidad inventar nuevas soluciones. “Era necesario – insiste Monedero – gente que estuviese fuera de la política, fuera del sistema con una profesión y que hablase un lenguaje que las personas entendieran. Nosotros llegamos, tiramos una piedra para ver si hacía olas y acabó en un tsunami. En Podemos todos tenemos nuestras biografías. La diferencia principal es que no tenemos como perspectiva una carrera política, no pretendemos dedicarnos a esto. Queremos hacer nuestra parte para cambiar las reglas del juego no sólo de España también de Europa”.