Cómo nace “Podemos” y por qué barre

Cuentan que días antes del cierre del plazo para la presentación de las candidaturas a las elecciones europeas del pasado mes de mayo, Juan Carlos Monedero, el ideólogo de “Podemos”, se encargó a toda prisa, de inscribir al partido en el registro de asociaciones y partidos del Ministerio del Interior. Ayudado por una funcionaria del Ministerio, rellenó los papeles, puso el domicilio social del partido en su propio domicilio, asumió todos los poderes, y la duda se produjo cuando tuvo que rellenar la casilla del nombre del futuro partido que iba a presentarse a las elecciones europeas. Al llegar a este punto, la funcionaria que le había prestado tanta atención, al oír que el solicitante no tenía nada claro el nombre del partido que se iba a inscribir, le dijo que en eso, en ese obligatorio trámite, “no podemos ayudarle”. Por lo visto, Monedero, puso gesto de enorme alegría y le dijo a su interlocutora que ese, “ese sería el nombre del partido”.

Ocho meses más tarde, ese partido, según anuncian todas las encuestas, se ha convertido en la fuerza decisiva en unas futuras elecciones generales en nuestro país. Los sondeos varían entre situarlo en tercera fuerza política, por detrás del PP y del PSOE, en segunda, por delante del PSOE o en fuerza hegemónica, por delante del PP y del PSOE, como la encuesta que publica este domingo el periódico El País, realizada por Metroscopia. Esa encuesta vendría a coincidir con la que está realizando el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) y que no se sabe por qué se ha retrasado su publicación. Tanto la de El País, como la del CIS, están manejando el voto directo, el voto espontáneo, y sin cocinar, y viene a reflejar un estado de opinión, lo que no significa que estos sean los datos definitivos de unas elecciones que se celebrarían dentro de un año.

Los datos de Metroscopia, obtenidos en una “semana negra” con la corrupción por la “Operación Púnica”, con la declaración en la Audiencia Nacional de Ángel Acebes por los papeles de Bárcenas y con el reflujo del escándalo de las tarjetas opacas de Caja Madrid, que ha despertado una verdadera ola de indignación en la ciudadanía, son de todas formas demoledores. Más para el PP que para el PSOE, ya que el PP con una intención directa de voto (10,4%), se coloca en el tercer puesto, a 12 puntos de Podemos (22,3%), mientras el PSOE se sitúa en un escaso 13,1%, nueve puntos por debajo del partido que lidera Pablo Iglesias. Tanto Izquierda Unida, Iniciative Per Catalunya Verds (3,7%) como UPyD (3%), sufren también los efectos de la espectacular subida de “Podemos”.

Pero quizás lo más importante para los dos partidos dominantes hasta ahora, es que votantes tradicionales de estas dos formaciones o se refugian en la abstención o, por el contrario, se pasan a “Podemos”. En el Partido Popular no valoraron la importancia que tuvo el que en las europeas, unas elecciones que no eran decisivas, 100.000 votantes populares votaran “Podemos”. Ahora, las encuestas señalan que un porcentaje próximo al 8% de votantes del PP, pueden plantarse votar a “Podemos”, lo que explicaría el nivel de malestar de los electores populares. En el caso del PSOE es más grave ya que el 31%, confiesa que pueden dar su voto al partido de pablo Iglesias.

Un verdadero tsunami político provocado por la indignación de la ciudadanía con los escándalos de corrupción, por el desprestigio en el que han caído los dos grandes partidos que han venido gobernando desde la aprobación de la Constitución en 1978, (precisamente el año que nació Pablo Iglesias) por la radicalización de grandes capas de la población como consecuencia de los efectos devastadores de la crisis económica, y por la sensación de que el modelo político que surgió de la transición ya está definitivamente amortizado, entre otras razones, porque ya existe una mayoría de la población que no vivió ese fenómeno político que fue el tránsito de una dictadura de cuarenta años a una democracia, imperfecta, pero democracia.

La encuesta de Metroscopia también recoge la desconfianza del electorado por las propuestas políticas de “Podemos”, que creen irrealizables, pero que caen en un terreno abonado por la indignación de lo que está pasando, por la desesperanza de cómo están desarrollándose los graves acontecimientos en el país, y el descrédito de la clase política.