Comienzan las votaciones y las luchas internas en “Podemos”

Con un programa al que se le han quitado algunas aristas para intentar centrar el partido en ese objetivo de competir con el partido socialista y entrar en su caladero, los máximos responsables de Podemos, han comenzado a someter a votación este lunes, lo que será en el futuro el modelo ético, organizativo y político de un partido que no se conforma con ser ahora la tercera fuerza política nacional, y llave de algunos pactos en varias Comunidades Autónomas, como adelantan las encuestas, sino el partido ganador de las elecciones generales del año que viene.

De este modo, a partir de este lunes, y hasta el domingo 26 de noviembre, cerca de 150.000 seguidores de la formación cuya cara visible es Pablo Iglesias Turrión (Madrid 1978 ) votarán a través de Internet, y en las sedes de los más de ochenta Círculos distribuidos por toda España, si se presentarán o no a las elecciones municipales, uno de los debates que más divide a la formación, a la que quieren preservar unos, porque no hay suficientes candidatos para unas listas de nivel y se puede producir que intenten entrar los que llaman “infiltrados” de otras formaciones, y otros que sostienen que las municipales es el ejemplo más cercano de participación política y no hay más remedio que estar presente, para plantear batalla en todos los pueblos y ciudades de España, por lo menos en los más significativos.

Igualmente los inscritos decidirán si en este momento, es necesaria la redacción de una nueva Constitución (la ruptura constitucional) y cuál es el modelo de organización que debe tener el partido, el tema que más polémica ha provocado en la asamblea de este fin de semana en Vista Alegre, y en la que se han enfrentado el sector más de izquierda del partido, encabezado por el eurodiputado e investigador científico, Pablo Echenique, que quiere un grupo colegiado con tres portavoces y Pablo Iglesias, que ya ha elegido el modelo que existe en lo que él llama los partidos de la casta: sólo una figura como tiene el PP en Rajoy, el PSOE en Pedro Sánchez , e Izquierda Unida en Cayo Lara.

La tesis de Iglesias y su entorno más próximo (Monedero, Rejón, Alegre), es que es él, el que puede ganar a Rajoy y Sánchez, hasta el punto que ha planteado un órdago a toda la militancia: los que pierdan en las votaciones se echarán al lado. Órdago que no han aceptado los partidarios de Echenique, que sostienen que “las elecciones no las gana, un secretario general, ni dos, ni tres, las gana la gente”, respondía desafiante en la asamblea la también eurodiputada Teresa Rodríguez. Ellos, los de Echenique, dicen que si pierden no se echarán a un lado, aunque reconocen el liderazgo de Iglesias, el personaje que en muy poco tiempo ha sabido adaptarse a una realidad incuestionable. Por eso, ha aparcado las dos propuestas programáticas más polémicas, más idealistas, pero también las más irrealizables: la del salario social para todos, y la del impago de la Deuda.

Podemos ha recogido el espíritu del Movimiento 15-M, parte de sus propuestas y las ha ido adaptando, y continuarán haciéndolo, a lo que pueda ser un programa que, de entrada, sea imposible de llevar a cabo, al tiempo que irán matizando, quitando aristas, para conseguir los máximos apoyos, como haría cualquier partido de “la casta” que se presentan a las elecciones, y sus dirigentes intentarán por todos los medios que no vengan otros, más radicales a comerles la merienda.

El domingo intenté, por su coincidencia de fechas (cuarenta aniversario del Congreso de Suresnes, y primer acto público oficial del nuevo partido Podemos), encontrar paralelismos entre la ilusión que en su momento despertó el PSOE y el que ahora ha despertado en muchos sectores Podemos. No sólo la ilusión, sino el hecho mismo de que, en ambos casos, el poder haya sido ocupado por un grupo de jóvenes universitarios, y no la vieja clase política. Esas son las únicas coincidencias y cualquier otra interpretación, está fuera de la realidad.

Este lunes el periódico francés Liberation se hace eco del nuevo fenómeno político español, y afirma que el pequeño partido de extrema izquierda es una esperanza para las víctimas de la crisis y una amenaza para el poder. Reforzado por una irrupción estrepitosa en las elecciones europeas, ha cambiado el paisaje político español. Los medios de comunicación conservadores aseguraban que ese cataclismo electoral era como un suflé, una explosión de protestas que no sobreviviría más allá del verano, pero se han confundido.