La crisis de UPyD la tienen que resolver los militantes

Después de una semana de polémica, descalificaciones, insultos y desgaste interno, la líder de UPyD (Unión Progreso y Democracia) Rosa Díez, ha anunciado su decisión de convocar un consejo extraordinario para el próximo 6 de septiembre con el objetivo de que “lo que se discute en los medios de comunicación, se debata en los órganos internos del partido”. Con esa expresión tan críptica se quiere dar a entender que por fin, el máximo órgano de dirección de UPyD, por decisión personal de su dirigente Rosa Díez, debatirá una posible colaboración,, acercamiento o pacto, con Ciudadanos, algo a lo que la dirigente de la formación magenta le produce verdadero rechazo.

La convocatoria de esa primera semana de septiembre intenta superar lo que es ya una profunda crisis entre sus militantes y cargos del partido, después de que se haya sabido que el diez por ciento de los cargos electos del partido apoyan las tesis del eurodiputado Sosa Wagner y que más de doscientos militantes y cargos han firmado a favor de explorar la unión con Ciudadanos, el partido que lidera Albert Rivera.

El eurodiputado Francisco Sosa Wagner propuso la semana pasada a través de un artículo publicado en el diario El Mundo, un periódico que siempre ha defendido al partido de Rosa Díez, un acuerdo entre las dos formaciones ya que, según él, hay suficientes puntos de encuentro como para redactar un “compromiso electoral común basado en diez o doce acuerdos primordiales”. La propuesta de Sosa Wagner pasa porque ambas organizaciones mantengan su independencia, pero que hagan una apuesta electoral conjunta a partir de lo que les une. El eurodiputado apunta a que las últimas europeas supusieron un “pequeño varapalo” para el partido que lidera Rosa Díez, que obtuvo cuatro escaños, por dos de Ciudadanos, algo que califica de “éxito estimable”.

La propuesta del eurodiputado díscolo, al que han intentado desacreditar compañeros de partido, incondicionales de Rosa Díez, con insultos y descalificaciones, (desde distintos puestos de la dirección le han llagado a llamar “mezquino” y “corrupto”) es de puro sentido común, y es de una torpeza infinita intentar refugiares en que ya el partido ha decidido en contra como para no debatir un tema clave, sobre todo, después del fracaso electoral de UPyD en las elecciones europeas en las que se ha desvanecido, por el momento, ese objetivo de ser partido bisagra entre el PSOE y el PP. El que un partido como Podemos, montado a última hora, sacase en mayo 250.000 votos más que el partido de Rosa Díez, la única figura que es conocida a nivel nacional en una formación excesivamente personalista, puede dar una idea de que con esa tendencia electoral, el partido pueda quedar en una representación marginal, a menos que intente algún tipo de pacto electoral e incluso unión con otras formaciones, en este caso con Ciudadanos, que comparte un espacio político muy similar.

UPyD, que en todas las convocatorias electorales ha mejorado sus resultados, todavía no ha hecho un análisis en profundidad y autocritico, de lo que pasó el 25 de mayo; qué supone para el futuro de la formación el que Ciudadanos, que, relativamente, y a pesar de su escasa implantación nacional, haya obtenido mejores resultados que ellos, y, cómo cabe interpretar que, respecto s las últimas generales hayan podido perder 200.000 votos y la mitad de estos votos, (100.000) respecto a las europeas de hace cinco años.

La reacción airada, descalificadora, autoritaria, a debatir la posibilidad de algún tipo de colaboración o pacto entre dos partidos que tienen entre sí muchos puntos de coincidencia, ha sido impropia de un partido democrático, y, abierto, un partido que no puede ser dirigido de la forma en que está siendo dirigido, con expulsiones constantes y con marginación del discrepante. El partido es más que su fundadora, su portavoz y su principal líder, Rosa Díez, UPyD tiene excelentes cuadros, dirigentes fuera de toda sospecha, y figuras preparadas para defender unas propuestas razonables dentro del tsunami que sacude, en estos momentos, el panorama político nacional. La pelota no está en el techo de Rosa Díez ni en el máximo órgano de dirección del partido que se reúne el día 6 de septiembre, la respuesta está en lo que decidan todos los militantes…