El PP, el gran beneficiado de la reforma para elegir alcaldes

La mayoría de los partidos políticos se han manifestado en contra de una reforma para la elección directa de alcaldes, de acuerdo con la propuesta que hace unas semanas hizo el presidente del Gobierno al Comité Ejecutivo de su partido, dentro de una agenda de “regeneración política” que, para muchos, era una respuesta a esos intentos de iniciar una “segunda transición” e incluso, una reforma de la Constitución.

Por primera vez, y desde su llegada a la Moncloa, el presidente, enfrascado en la economía y en la prima de riesgo, ha querido articular un discurso político y ha propuesto un debate sobre varios temas claves, que según él, están en la calle y en el ánimo de la ciudadanía, como la posible reducción del número de aforados, que en la actualidad supera los 10.000 -un caso único en las democracias occidentales-, la reforma electoral para la elección directa de los alcaldes, la reforma de la Administración, y la reducción de diputados autonómicos y de municipios.

Un batiburrillo administrativo-político, que responde a diversos criterios y no todos tienen que ver con ese intento de “regeneración democrática”. La elección directa de los Alcaldes parece responder al temor de no alcanzar la mayoría absoluta en Alcaldías claves para el PP, como Madrid y Valencia, y aunque supone una regeneración y un avance democrático, esa elección indirecta que existe actualmente forma parte, al fin al cabo, de un sistema implantado por la Constitución de 1978, que impide la elección directa no solo de los alcaldes, sino de los presidentes de Autonomías, de los presidentes de Diputación e, incluso, del propio presidente del Gobierno que se produce de forma indirecta por el voto de los diputados. Esa elección directa de alcaldes, ya fue propuesta por Rodríguez Zapatero en su programa electoral de 2004, y nunca se llevó a cabo, porque no contó con el suficiente apoyo.

Ahora, en lo que parece ser una consecuencia de los resultados electorales del pasado 25 de mayo, donde Podemos ha trastocado todo el panorama político, y a nueve meses de las municipales, se pretende cambiar las reglas del juego ante el temor por parte del PP de perder numerosas Alcaldías, aparte de Madrid y Valencia, dada la imposibilidad que tiene de sacar mayoría absoluta por su poca capacidad de pacto con otros partidos.

Extrapolando los resultados de las elecciones europeas del pasado de mayo, el PP solo conservaría con mayoría absoluta las Alcaldías de Ceuta y Melilla y con la reforma de elección directa de Alcaldes a través de la candidatura más votada, que quiere implantar Rajoy aunque sea en contra del criterio de toda la oposición, de elección directa de alcaldes, el PP aumentaría su poder municipal y controlaría seis alcaldías más de las que tiene actualmente, con lo que pasaría de 33 a 39, conservando además Madrid y Valencia.

Con el nuevo sistema electoral el PP ganaría en nueve municipios importantes (Soria, Lugo, Segovia, Zaragoza, Pontevedra, Orense, Toledo, Cuenca y Santa Cruz de Tenerife ) pero lo perdería en tres (Sevilla, Málaga y Huelva) que pasarían a ser gobernados por el PSOE, aunque los socialistas, perderían, nada más y nada menos, que esos nueve municipios que pasarían al poder del PP. Los populares sólo mantienen ahora mismo la mayoría absoluta en Ceuta y Melilla, o lo que es lo mismo, la han perdido, según extrapolación de los datos del pasado mes de mayo, en sus otras 33 ciudades entre ellas, plazas claves como Madrid -donde pasarían del 51,1% al 32,3%-, Valencia -del 53,7% al 28,2%- o Valladolid -del 51,7% al 32,2%-, y otros recientemente conquistados como Sevilla -del 50,7% al 29,9%-.