Mas, pendiente de Escocia, aunque poco tiene que ver con Cataluña

Este lunes 18 de agosto comienza en Escocia la cuenta atrás para el referéndum que se celebrará el próximo 18 de septiembre, un referéndum que ha sido tomado por Artur Mas, y por la Generalitat, como punto de referencia para la consulta soberanista que ha sido convocada en Cataluña el 9 de noviembre . El referéndum escocés, convocado gracias a un acuerdo entre el primer ministro de Escocia,  Allex Saldmond, y el primer ministro británico, David Cameron, tiene poco que ver con el referéndum catalán, aunque toda la estrategia de la Generalitat ha ido dirigida a alcanzar algún tipo de consenso entre Mas y Rajoy, como se ha hecho en el Reino Unido.

Sin embargo, hay diferencias sustanciales porque en Gran Bretaña no hay Constitución y la soberanía nacional reside en el Parlamento, mientras en España hay una Constitución y la soberanía reside en el conjunto del pueblo español, de acuerdo con la Constitución. Esas diferencias son las que han impedido hasta ahora una sintonía entre el presidente de la Generalitat y el presidente del Gobierno español para la convocatoria del referéndum, aunque desde Cataluña se ha intentado buscar todo tipo de interpretaciones jurídicas que ayuden a superar ese escollo que, según los expertos en Derecho Constitucional, es insalvable.

Por otra parte,  ni Cataluña es Escocia, ni Artur Mas es William Wallace, el guerrero de la independencia de Escocia. Cataluña, digan lo que digan muchos catalanes, nunca ha sido independiente, por lo que la secesión en ningún caso supondría recuperar un estatus anterior que alguna vez le fue arrebatado. Escocia, sin embargo, sí fue independiente, y aquel joven William Wallace que pintó su rostro a dos colores, en ese retrato que hizo de él Hollywood, brindó a Escocia una ‘libertad’ de la que disfrutó hasta 1707, año en que se firmó el Acta de Unión con el Reino Unido. Reino Unido es la unión de cuatro reinos. España , por el contrario, es una única nación, un único estado, eso sí, un Estado autonómico.

El referéndum escocés es el primero que se celebra en Europa sobre la secesión de una región , algo que ha despertado el máximo interés político ya que establece un precedente grave. A un mes del referéndum del 18 de septiembre los sondeos no parece que hayan cambiado se muestran imperturbables desde hace dos años, cuando se convocó el referéndum, y siempre han dado la victoria al ‘no’. Según una media de todas las encuestas que realiza el diario Financial Times, el 46% de los votantes se oponen a la independencia y el 36% la apoya, con un 16% de indecisos.

Recientemente, el periódico norteamericano The Wall Street Journal daba la señal de alarma asegurando que la incipiente recuperación económica de España podría descarrilar a causa del referéndum de independencia en Escocia. Esa es, al menos, la conclusión de un analista del Barclays, que señala que podría haber un “efecto dominó significativo” y aumentar la temperatura en el debate sobre Cataluña, especialmente en el caso de ganar la consulta escocesa el ‘sí’ a la independencia.

La tesis del Street resalta que Cataluña es aún más importante para España que Escocia para Reino Unido, pues es responsable de una quinta parte del PIB y un cuarto de las exportaciones. Apunta también que las buenas perspectivas actuales sobre la economía española se debe a un cierto nivel de optimismo empresarial tras seis años de crisis, en contraste con Francia, por ejemplo, que pese a tener mejores fundamentos sufre unas sensaciones empresariales más sombrías. Sin embargo, esa relativa ventaja, que mantiene a flote a la economía pese al alto endeudamiento, podría desaparecer si se calientan las cosas en Cataluña.

Pero las cosas se están calentando en sentido contrario a lo que destaca el periódico norteamericano, y el escándalo Pujol y el de su familia, la crisis en la que está instalado Artur Mas y la seguridad de que no habrá referéndum, según comenta en privado el propio Mas, a lo que habría que añadir el enfrentamiento entre Convergencia i Unió y Esquerra Republicana, hace que cada día que pasa más se desinfle la burbuja independentista.