La oposición huida en el engaño del rescate bancario

El Banco de España acaba de hacer público el primer balance oficial del rescate de la banca, y los resultados son de auténtico escándalo, sin que hasta el momento, ningún grupo político haya pedido en el Parlamento ninguna explicación de lo que ha pasado y cómo es posible de que algo que, según el Presidente del Gobierno iba a pagar la Banca, porque era un crédito en unas condiciones privilegiadas, vaya a ser ser pagado, al final, por todos los ciudadanos.

Según los datos oficiales, desde que comenzaron las primeras intervenciones bancarias hace cinco años, se ha metido en los bancos en crisis y en las Cajas de Ahorros, un total de 61.495 millones de euros, y lo recuperado hasta ahora, se eleva a 2.500 millones de euros, un cuatro por ciento del total. Por lo visto, una operación brillante, si se le hace caso al secretario de estado de Economía Fernando Jiménez Latorre que acaba de calificar de “positiva” la última operación del FROB, la venta de Catalunya Banc al BBVA, por mil millones de euros, después de que el estado haya enterrado en la Caja catalana que presidida el socialista Narci Serra, 12 mil millones de euros, una cantidad astronómica, que tendrán que pagar todos los contribuyentes, es decir, un total de 256 euros cada español, que viene a ser el equivalente a lo que se ha recortado en Sanidad y Educación.

Sin embargo, lo más escandaloso es que el Gobierno y su presidente, Mariano Rajoy, han venido insistiendo en que el salvamento bancario (siempre se han resistido a emplear el término “rescate”) lo pagarían los propios Bancos, y que los 40.000 millones que se utilizaron de los 100.000 concedidos por el Eurogrupo, no afectarían en nada al ciudadano, a pesar de que iban a engrosar el déficit público. Es más, fueron múltiples las alabanzas a lo que se había conseguido: un crédito en unas condiciones ventajosísimas. Un verdadero chollo.

Por otra parte, tanto los ministros de Economía Luis de Guindos, como de Exteriores, José Manuel García-Margallo, dijeron hasta la saciedad, que en la operación “no había el menor coste para el contribuyente”, que no iba a suponer ni un euro de coste para el Estado, ya que será el propio Banco que reciba las ayudas el que asuma las correspondientes consecuencias. Toda una maniobra de distracción de la que ningún partido político ha pedido, hasta el momento, la más mínima explicación.

Algo que sólo se puede entender por la responsabilidad que partidos políticos (desde el PP hasta el PSOE, pasando por Izquierda Unida), sindicatos y otras organizaciones, que formaban parte de las Asambleas las Cajas, algunos de ellos imputados o procesados por la Audiencia Nacional, han tenido en uno de los mayores escándalos financieros de este país, y que bajo ninguna circunstancia puede quedar impune.

El último episodio, el de Catalunya Banc, es especialmente escandaloso y sangrante, por la pérdida de 12.000 millones de euros, por la compra que acaba de hacer de la entidad el BBVA, que de acuerdo con la letra pequeña del contrato puede llegar a pagar no los mil millones que se ha dicho, sino sólo 600 millones, por la explicación oficial que se ha dado, al considerarla una operación positiva (la verdad es que no se dice para quién) y por ponerla de ejemplo, como ha hecho el Presidente del BBVA, de que la economía española funciona o la propia Generalitat,  que cree que es una muestra más de la confianza que inspira la economía catalana.

¿Es posible que los diputados se vayan de vacaciones sin que el Parlamento diga una sola palabra sobre la deuda que ha caído sobre los ciudadanos en lo que era una operación que, en el fondo, había que agradecer a Europa, como proclamaban en las televisiones, los palmeros del Gobierno? ¿Es posible que Rajoy, de Guindos y Margallo no pidan perdón por el engaño masivo que ha sido el rescate bancario, vendido como el gran favor que Europa nos hacía, y a precio de saldo? ¿Dónde está la oposición?